Acidez y mala digestión: ¿por qué tu estómago está que arde?

Acidez y mala digestión: ¿por qué tu estómago está que arde?

Sentis un fuego, un ardor que te sube, y a veces, dolor de panza, como si tu estómago estuviera en llamas. Y no solo eso: cada vez que comés algo, la molestia reaparece.

La acidez es una irritación en el esófago provocada, principalmente, por los ácidos estomacales, que son los encargados de ayudar a procesar los alimentos. Lo cierto es que no hay una edad para padecerla, pero cada vez son más las personas de entre 25 y 40 años que la sufren.

 

¿POR QUÉ PASA?

Es clave saber que no se trata solamente de una cuestión física, sino que también influyen (y mucho) los hábitos cotidianos, la alimentación y la calidad de vida que llevamos. En definitiva, nuestro estómago también nos habla y envía señales claras de que algo no anda bien.

A la sensación de ardor, quemazón y opresión en el abdomen, pueden sumarse síntomas como náuseas, vómitos, calambres en el estómago o un sabor amargo en la boca.

Y si bien las causas pueden ser varias, lo que más pesa es el desorden que llevamos en nuestra rutina diaria. Si prestás atención, muchas veces no respetamos horarios, comemos mal y rápido. A veces nos alimentamos al mismo tiempo que hacemos otras cosas y masticamos la comida casi sin digerirla, como si comer fuera una más de nuestras obligaciones.

Tené en cuenta si respetás las cuatro comidas (desayuno, almuerzo, merienda y cena) y dos posibles colaciones, porque el ácido del estómago necesita alimentos ya que, de lo contrario, empieza a “rebotar” contra las paredes del estómago y eso es lo que genera el malestar.

Los antiácidos de venta libre pueden ayudar a aliviar los síntomas, pero si después de unos tres días no afloja la quemazón, se recomienda visitar a un médico.

 

ESO QUE TE CUESTA “DIGERIR”

Los especialistas sostienen que el factor emocional influye muchísimo; de alguna manera, el sistema nervioso está conectado al aparato digestivo y por eso, todo aquello que nos pasa y que no pudimos “digerir” (y acá no hablamos precisamente de una comida) nos afecta.

Por eso, si sos de las que viven con acidez, andá un poco más profundo en tu interior y preguntate: “¿Qué es lo que me irrita en el fondo?”.

Una vez que destrabes ahí, el ardor puede ceder. Menos rojo, menos pitta

Para la medicina ayurvédica, la acidez es una manifestación de exceso de pitta -uno de los tres doshas para esta filosofía-. Cuando el agni (fuego digestivo) se altera, produce jugos gástricos en exceso que arden demasiado e irritan las mucosas del estómago y el esófago.

 

Si bien no hay alimentos “buenos” o “malos”, no todos reaccionamos a ellos de igual manera. Seguramente hay personas que comen cualquier comida sin alterarse, pero a aquellos con desequilibrio pitta hay alimentos que los afectan, porque contienen mucho “fuego” en su interior. Para identificarlos fácilmente, muchos de ellos son de color rojo, como la carne, el tomate, los morrones y los rabanitos.

 

ALCALINIZAR LA DIETA

Hay alimentos que no son rojos y que también pueden dar acidez, por ejemplo, los quesos, los pescados, los cítricos -aunque el limón, a diferencia de los demás, es calmante-, así como las bebidas con cafeína, el vinagre, el alcohol y la comida picante.

Debido a nuestra cultura y a nuestra dieta, que, en su mayoría, es acidificante, cuando comemos azúcares o harinas refinadas, carnes en general, leche vacuna o gaseosas estamos alimentándonos con un nivel de ácido aceptable pero que, en exceso, puede generar alteraciones. Por esto, nuestro cuerpo debe equilibrar comiendo más cantidad de alimentos alcalinizantes,tales como verduras crudas, frutas, semillas, cereales integrales y agua.

 

EN EL EMBARAZO

Por los cambios hormonales que tenemos durante este período, es más fácil que las zonas de alta presión que promueven la acidez estén más relajadas y sean propensas a sentir ardor, acidez y reflujo, porque el útero crece y es más probable que el ácido del estómago pase al esófago.

En estos casos, el tratamiento es el mismo que para cualquier paciente, pero comiendo en pequeñas porciones y más seguido ya que durante el embarazo es muy común la sensación de pesadez después de las comidas. Otro consejo es no acostarse apenas termines de comer, sino esperar por lo menos 40 minutos -en el caso de la cena, lo ideal es comer dos horas antes de meterte en la cama- y dejar de lado los alimentos pesados y suculentos.

También conviene evitar la ropa ajustada en cintura y abdomen para no ejercer más presión sobre el estómago.

 

Fuente: Oh Lalá

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