“En la esquina por favor”: la lucha de cuatro colectiveras rosarinas para trabajar en el transporte público

La ciudad del sur santafesino es la única del país con una ordenanza que establece la paridad de género entre choferes del transporte público, pero no se cumple. Cuatro mujeres presentaron un amparo en el fuero laboral y hay expectativas por la resolución judicial que se conocerá en pocos días. Más de 40 inscriptas como aspirantes en un registro que abrió el Ente de la Movilidad Rosario.


 

Por Claudio González

“Gracias, porque esto significa poder trabajar”, exclamaron con coherencia y satisfacción las colectiveras emocionadas en la barra del Palacio Vasallo luego de que el 23 de mayo de 2019 los concejales de Rosario aprobaran por unanimidad los cambios en la ordenanza que obliga su incorporación como choferes de las empresas públicas y privadas del Transporte Urbano de Pasajeros (TUP) de Rosario.

 

Del micro de Wallace al sur santafesino

¿Atrasamos un poco en la discusión? En 1974 Mary Wallace, una mujer negra, se convirtió en la primera colectivera de Chicago, Estados Unidos. 32 años después, en 2006 se aprobó en Rosario la ordenanza Nº 7981. Establecía originalmente que por cada dos hombres debía ingresar una mujer al plantel de choferes de las empresas públicas y privadas de transporte. Pero nunca se aplicó ni controló su cumplimiento. Entonces las colectiveras decidieron llevar su reclamo al Concejo Municipal. Los ediles se hicieron eco y, por unanimidad, la modificaron. Ahora con más claridad, establecieron que el 50 por ciento de los choferes de colectivos que se contraten sean mujeres. 

 

13 años después

De esa manera Rosario se convirtió en la primera y única ciudad de país en aprobar una legislación de esas características, para que los puestos de trabajo sean repartidos de forma equitativa entre hombres y mujeres. Claro, debe existir un cambio de paradigma, una apertura, porque no resulta fácil avanzar sobre una actividad y terreno dominado históricamente por hombres al volante.

 

Y la muestra patente de ello ocurrió ese mismo 24 de mayo. Mientras las mujeres festejaban en el Concejo las modificaciones de la ordenanza, el titular de la delegación local de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Manuel Cornejo, hizo declaraciones claramente desafortunadas. Aseguró, a fin de justificar la inequidad, que “el cuerpo de la mujer no está preparado para manejar un colectivo”. Esa manifestación de claro tenor sexista encendió la polémica y motorizó una denuncia en su contra en el Inadi. Luego el gremialista pidió disculpas. 

 

Lo concreto es que los cambios en la ordenanza, además del cupo, incluye a las tres empresas que prestan servicios de colectivos urbanos: Rosario Bus y El Cacique (privadas) y Ros y Movi (municipales). Además se estableció un control trimestral de las incorporaciones y su modalidad, y sanciones a las empresas que la incumplan. Por otra parte se impuso un plazo de 90 días para abrir el registro de aspirantes a conductores (sigue abierto y ya hay más de 40 inscriptas) y se determinó que la autoridad de aplicación será el Ente de la Movilidad Rosario, en el marco del Programa Mujeres Choferes del TUP.

 

 

Mary Wallace se convirtió en la primera colectivera de Chicago.

 

Cesanteadas pero firmes 

La repercusión y trascendencia que tuvo la normativa captó la atención de la sociedad. y se derramó al resto del país. A tal punto que en julio pasado se desarrolló en la Cuna de la Bandera el Encuentro Nacional de Mujeres Colectiveras impulsado por la Federación de Choferes de Colectivos (Foetapra). La entidad respaldó los reclamos y puso a su letrada, Romina Perea, como asesora en el proceso judicial que entablaron cuatro chicas contratadas por la empresa estatal La Mixta para realizar reemplazos de choferes entre diciembre de 2017 y febrero de 2018. Pero imprevistamente y cabo de unos meses fueron cesanteadas. Nunca más las convocaron a trabajar.

 

Ese amparo contra la Municipalidad para que haga cumplir la ordenanza se plasmó en un expediente que se tramita en el juzgado Laboral Nº 10 de los Tribunales de Rosario, a cargo de Paula Calace Vigo. La jueza admitió la demanda, lo cual fue interpretado como una resolución favorable a las colectiveras.

 

Doble discurso

Luego se realizaron varias audiencias de conciliación entre las partes, pero no llegaron a buen puerto. La semana pasada la jueza convocó nuevamente a las actoras y a la demanda a una última reunión. Por las choferes asistió la abogada Perea, y por la Municipalidad absolvió posiciones el titular de Movi, Guido Boggiano. El funcionario, que hace unos meses dijo públicamente en varios medios de comunicación que las colectiveras eran “súper profesionales”, cambió su discurso puertas adentro del despacho de la jueza. Sorpresivamente indicó que “no eran idóneas”.

 

Perea intuyó la estrategia y de inmediato exhibió una recorte periodístico que expuso la flagrante contradicción. Boggiano se quedó mudo y sin argumentos ante el evidente doble discurso. “Son progresistas para la Tribuna, pero después hacen todo lo contrario. Duele porque la ciudad está gobernada por una mujer”, indicaron allegados a las amparistas, en referencia a la intendente Mónica Fein.

 

En esa instancia judicial declararon al menos cinco testigos que hablaron de la capacidad de las colectiveras, formación y experiencia para tomar el volante. Todo se respaldó con documentación que las avala como choferes profesionales y el carné que las habilita para conducir los micros. Ese fue el último paso del proceso. A fines de agosto o principios de septiembre la jueza deberá emitir el fallo que resuelva la controversia.

 

En contacto con Aire de Santa Fe, Perea trazó un análisis de fondo sobre la batalla desigual de mujeres en distintos ámbitos laborales. “El sentido es de la lucha por ingresar a tareas, cargos o puestos de trabajo que parecen ser exclusivos de los hombres. Hay mujeres que están más de 20 años en empresas que son reticentes a darles espacio en cargos jerárquicos, de responsabilidad o mejores remunerados”, remarcó la abogada.

 

En ese sentido visualiza una posición poco comprometida de empresas y sindicatos “Parece que existe un lobby de algunos gremios y empresarios. A partir de la difusión de la ordenanza nos encontremos con trabajadoras de Salta, Buenos Aires, Córdoba y Bahía Blanca donde pasa lo mismo. Y no hacen reclamos porque las cansan, son discriminadas, no tienen apoyo. Ahora establecimos lazos y vamos a insistir para modificar esa situación”.

 

Buenas sensaciones

Y advirtió que, a pesar del amparo, no ha variado mucho la mentalidad de algunos sectores de la sociedad. “A las cuatro chicas que iniciaron el reclamo judicial las quieren desanimar. Se lo dicen directamente o les hacen llegar mensajes que no van a entrar (a trabajar) nunca. Y que si la jueza falla a favor. la Cámara Civil va a dar vuelta el fallo. Un despropósito”, opinó Perea.

 

Con buenas sensaciones y expectativas en el fallo judicial, la letrada recordó que desde que el Ente de Movilidad de Rosario abrió el registro de choferes mujeres ya hubo más de 40 inscriptas. “Se trata de mujeres valientes, en su mayoría madres solteras que son sostén de familias y está perfectamente capacitadas. Salen a pelearla en un momento difícil, son muy aguerridas”.

 

En Rosario hay una sola mujer trabajando como colectivera en la empresa El Cacique. Para que eso cambie ahora sólo resta la definición de la Justicia en relación a un reclamo justo, equitativo, y que sencillamente sólo exige que se cumpla con una norma aprobada y votada por unanimidad en el Concejo deliberante de Rosario.

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