Una joyita tucumana

Gabriel Luis Paccioretti [email protected]

Visitamos el dique La Angostura, ubicado entre las localidades de El Mollar y Tafí del Valle, maravillosa zona de la hermosa Tucumán. Allí pescamos pejerreyes, percas y truchas, lo que lo constituye en un centro de pesca de alto nivel deportivo.

Gracias al apoyo logístico de Miguel Quesada y de Rubén Alejandro Marco, además del acompañamiento del mosquero Ricardo Castro, pudimos conocer las posibilidades que brindan las localidades de Tafí del Valle y El Mollar para la pesca, lo que ha sido una grata sorpresa, tanto por sus posibilidades deportivas como turísticas.

Junto a la gente de el programa de TV Vamos de Pesca (lo que ha constituido a este viaje en una producción conjunta) hemos asumido el objetivo común de dar a conocer a la Patria Pescadora las oportunidades piscatorias que brindan esos maravillosos parajes, que son ignorados por la inmensa mayoría de pescadores deportivos argentinos.

El valle

Hablar de Tafí del Valle y de El Mollar es ocioso en términos turísticos, pues les sobra renombre y fama. Pero descubriéndolos como sitios donde unir pesca y turismo, se convierten en lugares maravillosos para visitar acompañados por la familia: deslumbrantes paisajes, excelente gastronomía y muchísimas actividades para disfrutar acompañados por los más queridos, sobre todo en estas épocas donde es tan necesario compartir más tiempo con los hijos.

El dique La Angostura está ubicado en el centro del bellísimo Valle de Tafí, que separa las elevaciones de la Sierra del Aconquija al sur y las Cumbres Calchaquíes al norte. Este mismo valle es el importante paso que conecta la gran llanura chaco-pampeana al Este (con la fisonomía marcada por las plantaciones de caña de azúcar) y los Valles Calchaquíes al Oeste, lo que lo convierte en la gran puerta de ingreso a ese famoso circuito turístico.

El cuerpo de agua está franqueado por las famosas localidades turísticas de Tafí del Valle y El Mollar, ambas a sus orillas. Se accede por la ruta provincial 307, tanto por el norte desde Salta como por el sur desde Acheral y San Miguel de Tucumán.

La zona del dique La Angostura ofrecen dos alternativas bien distintas:

  • práctica exclusiva de la pesca: pues es un área sumamente apta para un viaje especial de pesca con los amigos, sea para la práctica de alguna modalidad con varias especies (carnada natural, spinning, mosca) o para la búsqueda de algún pez en particular (pejerrey, perca o trucha). Es decir, es un pesquero que amerita una excursión únicamente de pesca.
  • Pesca asociada a las vacaciones familiares: ya que también es un destino muy apropiado para el turismo familiar. Es decir, donde podremos hacer una escapada solitaria para disfrutar de un día de pesca mientras los hijos y la esposa disfrutan de otras actividades, o compartir con ellos una jornada de pesca.

En el valle encontraremos muchas posibilidades de entretenimiento y atractivos para la familia. Ante todo se impone lo paisajístico, tanto del valle como de las rutas de acceso, donde es de destacar el paisaje de montañas selváticas en la serpenteante ruta que asciende desde Acheral. Además, debe recordarse que el dique está ubicado en “la puerta de ingreso” de los Valles Calchaquíes, por lo que es especial como base donde alojarse para luego recorrerlos.

La gastronomía es de destacar, sobre todo los platos típicos (locro, humita, empanadas, cabritos, etc.) que son un manjar imposible de evitar… y no se preocupe por el verano porque el valle está por encima de los 2.000 metros sobre el nivel del mar, por lo que todas sus noches son frescas e ideales para comidas pesadas.

Pero vamos a la pesca… que es lo que nos interesa

 La zona de Tafí-El Mollar ofrece tres especies bien diferentes que representan una paleta de colores más que interesantes para la pesca deportiva u ocasional-recreativa, tanto por las modalidades que permiten como por las exigencias que presentan.

El valle ofrece desafíos técnicos interesantes para los pescadores deportivos como truchas difíciles en ríos técnicamente complejos, y percas o pejerreyes con muchos matices en el dique. Para los pescadores ocasionales como cualquier padre que quiera pasar un día de pesca con la familia, podrá encontrar mucho pejerrey en el dique con todo a disposición y muy económico: lanchas simples de pilotear, equipos de pesca y carnadas, por lo que no hace falta llevar nada (en el recuadro están los datos donde reservar todo lo necesario para pasar un día en el lago con la familia).

Pero vamos por partes, especie por especie, para ir redondeando este informe de la pesca en este pórtico de entrada a los Valles Calchaquíes.

Pejerrey

Como es obvio, su pesca está restringida al dique, donde lo hay en una densidad realmente admirable a pesar de la gran presión de pesca. En El Mollar hay una planta de piscicultura de la provincia para la resiembra de pejerreyes y truchas, que probablemente es lo que asegura la abundancia de la especie, aunque los pescadores locales le adjudican la alta productividad del espejo a la vegetación de sus orillas que facilitaría la reproducción ofreciendo resguardo los huevos.

Un dato a tener en cuenta es la regularidad del factor viento: nos precavieron que al mediodía habría corrientes de aire, lo que se cumplió con una puntualidad germánica. Según nos cuentan los locales, es muy común que al mediodía se levante el viento hasta las primeras horas de la tarde, por lo que aconsejan comenzar bien temprano la jornada de pesca para aprovechar el lago “planchado” de la mañana temprano.

En cuanto a nuestra experiencia, la pesca realizada fue básicamente con carnada a flote, aunque también probamos con mosca. Dado que había gran movilidad y signos evidentes de cardúmenes en superficie, probamos con el fly fishing logrando algunos piques con secas en anzuelo #14 lanzando sobre los borbollones. Muy a mi pesar, el tiempo era corto y teníamos que hacer el informe de las demás especies y modalidades, por lo no pudimos dedicarle más tiempo a la pesca con mosca más que un ratito… esto queda como una deuda para un futuro viaje, pero los mosqueros locales nos indican que tienen muy buenos resultados, lo que es un atractivo más para los amantes de la pesca con mosca.

Respecto de la pesca a la espera, se utilizan como carnadas lombriz, corazón teñido y, sobre todo, filete de mojarra que es la carnada de efectividad más regular a lo largo de todo el año. En cuanto a los aparejos, se utilizaron:

Del tipo chirimbolo (dos o más boyas, generalmente una de ellas cargada para facilitar el lanzamiento, para pescar cerca de la superficie).

Para zonas de mayor profundidad se utiliza el clásico balancín con dos anzuelos y boya tipo lápiz con tope de nudo corredizo, lo que permite la pesca de flote cubriendo toda la columna de agua, desde el fondo hasta muy cerca de la superficie.

Otro aparejo que se utiliza allí es la llamada “boya anclada” (que en otros lugares llaman “bolla araña” o simplemente “araña”) que consiste en el mismo aparejo citado en el ítem anterior pero con una pequeña plomada que cuelga desde el centro del balancín unos 10 o 15 centímetros más largo que las brazoladas de los anzuelos.

Trucha

Esta especie admite las dos modalidades de pesca con artificiales: spinning y pesca con mosca, aunque los lugareños también la pesca con carnada.

Dado que los ríos son de escasas dimensiones con pozos pequeños, los lanzamientos son cortos y precisos, por lo que dominan los equipos livianos o ultralivianos en ambas modalidades.

Para el spinning me parece que lo más indicado son las cañas de entre 1,50 y 1,80 metros aptas para lanzar hasta 20 gramos, con reeles cargados de monofilamento 0,20mm y cucharas giratorias tamaño 1. 0 y 00. Con estos equipos también se podrá usar pequeños buldos con ninfas chicas lastradas.

Para la pesca con moscas lo aconsejable son equipos livianos, digamos #2 a #4 o, a lo sumo, #5 de acción lenta con líneas de flote. Y para los que desean probar técnicas nuevas, los ríos visitados son sumamente apropiados para la pesca con moscas en estilo Tenkara.

Por lo poco que nos permitió el tiempo con que se contó para este relevamiento, agravado esto por las lluvias del primer día de pesca, pudimos ver que hay dos tipos de ambientes bien diferenciados:

  1. los ríos de alta montaña afluentes del dique
  2. y el río Los Sosa.

Los ríos de alta montaña son pequeños, de escaso caudal y poca vegetación, de fisonomía relativamente similar a los de Altas Cumbres o Pampa de Achala (Córdoba). El paisaje es imponente y bellísimo, de flora baja dominada por los colores ocres donde el verde sólo reina en las orillas de los ríos y arroyos.

Por supuesto que estos ríos exigen mayores esfuerzos para caminarlos, tanto por la geografía como por la escasez de accesos. Además, como cualquier pesca de truchas en zonas similares serranas (Córdoba o San Luis) o de precordillera (Mendoza o San Juan), se cumple una máxima inflexible: cuanto más inaccesible es el lugar, mayor será el tamaño de las truchas.

Estos lugares no son simples para pescar y exigen cierto grado de experiencia porque presentan pozos muy pequeños, generalmente en lugares donde las truchas nos ven muy fácilmente como pequeñas cañadas y cajones de difícil acceso. Aquí, como dijo Ricardo Castro, la trucha “tiene que ver antes la mosca que al pescador.

Nuestro guía aconseja el uso de moscas lastradas lanzando a la caída de agua para que ingrese al pozo con naturalidad. Según nos indicó, las más productivas son las Pheasant Tail, Hare´s Ear o Cooper John en anzuelos #14 o #16.

Pero si hablamos del río Los Sosa, la pesca es absolutamente distinta: fácil acceso, técnicas más simples y paisaje totalmente distinto. Este curso por el cual desagua el dique y corre sierras abajo hacia las tierras bajas, tiene un acceso muy cómodo porque es acompañado por la ruta provincial 307 que une El Mollar y Tafí del Valle con Acheral, lo que hace muy simple su pesca y sumamente apta para los que hacen sus primeros acercamiento a la trucha, quienes quieren compartir una jornada de pesca con sus hijos, o tiene algún grado de dificultad física o desea una pesca sin demasiado esfuerzo físico.

Para ir terminando…

A modo de resumen, el dique La Angostura y el valle son dignos de ser colocados en el listado de lugares a visitar, sea por su pesca como por puro disfrute turístico.

Desde lo técnico-deportivo, si lo que lo atrae es la práctica de alguna de las modalidades expuestas, podrá desarrollarla con varias especies ampliando las posibilidades de la experiencia técnica propiamente dicha. Resumiendo:

  • con mosca podrá capturar truchas, percas y experimentar con los pejerreyes
  • con carnada natural podrá obtener pejerreyes y percas

y en spinning podrá capturar las esquivas truchas y las raras percas

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