Río Futaleufú

Luis José Kurz

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En lengua mapuche, Futaleufú significa “río grande”. Este cauce nace en el Parque Nacional Los Alerces, atraviesa la cordillera de los Andes y desemboca en el lago Yelcho. Luego sigue su camino como río Yelcho hasta desaguar en el océano Pacífico.

A orillas de este gran río y a escasos kilómetros del límite con Chile se encuentra el Sendero Lodge.

En este lugar fuimos recibidos por Richard Williams, licenciado en turismo, educador y guía profesional de pesca con mosca, que nos llevó a recorrer las instalaciones quedando realmente sorprendidos.

Pocas veces visité un lugar donde estén tan compensados el confort, el lujo y el buen gusto armonizando con la naturaleza y respetando el entorno.

Es un sitio de excelente nivel donde pasar una grata estadía. No se trata de un lodge exclusivo de pesca; por el contrario está pensado para el pescador y su familia.

Mientras practica su deporte, el resto del grupo puede realizar paseos en cuatriciclo o en vehículos 4×4, trekking, safaris fotográficos, avistaje de aves, visita a la estación de salmonicultura y, en el cercano Chile, rafting en el Futaleufú, conocido como el río más grande apto para este pasatiempo en la Tierra.

La pesca que ofrece este ámbito es muy grande: como plato fuerte tiene los enormes salmones chinook o king, que llegan desde el Pacífico a fines de febrero. Remontan el río Yelcho, pasan al lago del mismo nombre, suben por el Futaleufú y entran a la Argentina. No es una pesca fácil: estos peces vienen a desovar y, luego, mueren, por lo que ya no comen y solo atacan por irritabilidad o territorialidad.

Mucho más al alcance del pescador medio están las abundantes marrones y arco iris. Es interesante la posibilidad de capturarlas con diferentes técnicas: a pez visto con línea de flote y mosca seca, con ninfa o con la clásica línea de hundimiento atando un streamer.

Salvo para los enormes salmones, cuando se emplean cañas 10/12, para el resto podemos usar cañas 4/6.

Durante la tarde que pescamos con Richard Williams, por ser inicio de temporada, no vimos eclosiones de insectos o truchas tomando en superficie.

Coloqué, entonces, línea de hundimiento y cobré varias arco iris y marrones de muy buen porte. Por su parte, Richard nos dio una clase de cómo tentar truchas en un desborde cerrado del río, con agua quieta y expuesto a la vista de los peces.

Colocó una ninfa, y arrodillado y con un tiro complicado por las ramas de los árboles, pudo cobrar varias arco iris.

A continuación dio cátedra de guía manejando la embarcación. En un recodo donde el río corre lento y profundiza mucho arrojamos la mosca corriente arriba, sacamos mucha línea del reel, dejamos que profundizase y, cuando se tensaba, recogíamos con fuertes tirones.

 

Cada tiro era una hermosa marrón. En esta técnica, no apta para cardíacos, traer el engaño desde tan profundamente y con una deriva tan larga, nos da la emoción de estar frente a un récord en cada lance.

Como suele suceder, la grande es la que se nos va. En uno de mis mejores tiros y luego de interminables segundos esperando que profundice, percibo cómo bruscamente se frena la mosca, clavo firmemente y, a modo de respuesta, obtengo dos brutos cabezazos; vuelvo a afirmar, me pide más línea, se la doy y, a continuación, afloja totalmente la tensión.

Recojo rápidamente y me encuentro que ha cortado limpiamente un leader nuevo 2x. Esta vez y en buena ley, me ganó el pez.

Tengo en la mente grabado exactamente en qué lugar del río Grande me topé con esta trucha. No sé cuándo, pero algún día volveré; ella lo sabe y me está esperando.

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