Puerto Aragón… chicos y grandes se divierten

La pesca deportiva con la familia crece cada vez más, y  siempre es bueno llegar hasta pesqueros que nos propongan desafíos y, a la vez, distintas alternativas de diversión: Puerto Aragón es uno de ellos y hasta allí fuimos.


Por Ariel Robledo

Cuando Hiram García me llamó para avisarme que había una buena cantidad de dorados en Puerto Aragón, inmediatamente pensé en hacer una nota diferente, en la cual pudiéramos sumar también a los niños, como para mostrar que las alternativas en la zona son viables para disfrutarlas con la familia. Sin mayores inconvenientes, Hiram aceptó el desafío, pero me propuso que llevase a Mario D´andrea, con quien nunca había pescado y era una cuenta que tenía pendiente. Mario también aceptó el desafío y a las primeras horas del día siguiente ya estábamos rumbo al sur santafesino.

Desde la capital provincial tomamos por la autopista y tras unos 90 kilómetros llegamos al acceso a Barrancas. Ingresamos por esta salida y los carteles nos indicaron cómo llegar a Puerto Aragón. Para quienes vienen desde el sur, Barrancas se ubica a unos 80 kilómetros de Rosario y su acceso también está indicado. Una vez en esta localidad, cruzamos la vía y tomamos una avenida hacia el norte (la vieja ruta 11) que nos lleva a un camino de ripio. Recorremos unos siete kilómetros por este y llegamos a Puerto Aragón, pequeño conjunto de casas de fin de semana y cabañas que se recuestan sobre el río Coronda. En la guardería náutica Puerto Aragón estaba Hiram junto a su hijo. Cuando llegamos se estrecharon en un gran abrazo con Mario y comenzamos a cargar la embarcación con todos los equipos. Si bien íbamos a ser unos cuantos en la lancha, los únicos que pescarían eran Mario, Martín (el hijo de Hiram), y Valentín y Santiago, mis dos hijos.

Mientras cargábamos las cosas, vimos que un fuerte viento del sector norte nos complicaría la jornada de pesca, especialmente, porque todos los intentos iban a ser con artificiales y sabemos que la precisión de los lanzamientos cambia mucho cuando Eolo sopla con intensidad.

Ya con todo listo, comenzamos la navegación hacia los sitios en donde Hiram había estado probando los días anteriores.

La paciencia por sobre todo

Siempre sostengo que, cuando uno va de pesca, nunca se sabe lo que va a encontrar y son muchos los factores que pueden complicar la salida. El viento, la lluvia, los cambios de temperatura, la crecida del río, la bajante, son todos factores que modifican el comportamiento de los peces, y, por ello, uno debe ir con una cuota extra de paciencia para, en caso de complicarse la situación, no bajar los brazos y seguir buscando hasta dar en la tecla.

Algo de esto nos sucedió, ya que nuestro guía fue directamente a los lugares en donde había pescado muy bien en días anteriores pero, tras insistir varias veces, parecía que los peces se habían mudado de río. Nada, ni un toque.  “Me parece que vamos a tener que buscarlos por otros lados”, nos dijo el baquiano y, sin mayores inconvenientes, aceptamos el desafío.

Mientras tanto, los pequeños fueron ajustando sus lanzamientos de manera óptima, algo que también le dio la tranquilidad necesaria a Hiram al saber que el lanzamiento o la manera de depositar el señuelo no eran el problema, sino que simplemente los peces no estaban con ganas de comer. Mario, un especialista en la pesca de distintos ambientes, también le  proporcionaba confianza a Hiram, ya que los lugares por los que estábamos pescando eran espectaculares y solo faltaba nuestro invitado de lujo, que se estaba haciendo rogar más de la cuenta.

Fuimos testeando diferentes ambientes hasta que Valentín logró la primera captura cerca de media mañana. Un doradillo se abalanzó sobre su señuelo de media agua color verde flúo. Fue el primer indicio y, tras esa captura, se sucedieron varios piques entre doradillos y algunas palometas que no tuvieron escrúpulos en clavar sus dientes en los plásticos.

A la siesta

El viento que fue implacable durante la mañana comenzó a mermar y las condiciones para la pesca mejoraron. Todos los pescadores le ponían el mejor esfuerzo y la mayor onda para lograr las capturas que soñábamos. Cerca de las 14.00, en plena siesta, navegamos hasta un arroyo en el cual se marcaba un veril extenso.

Todos los lances hasta el momento los realizábamos desde la lancha hacia la costa, en donde se notaba la corredera, pero Mario intuyó que quizás los dorados podrían estar en el medio del arroyo. Entonces colocó un señuelo Power de Marine Sports color rosado y negro, con una paleta que profundizaba un poco más. Al segundo lanzamiento al medio del arroyo, consiguió lo que tanto buscábamos: con un brutal pique, la caña de Mario se arqueó al límite y desde el reel podíamos escuchar el chillido del multifilamento que salía disparado. “¡Doradazo!”, gritamos todos, mientras Hiram disfrutaba, porque la presa que tanto deseaba ahora se mostraba con sus fantásticos saltos. Con mucha paciencia Mario fue acercando al bello ejemplar hasta que lo subimos a la lancha y todos posaron para la merecida foto. Inmediatamente, tras la devolución, volvimos a realizar la pasada.

En esta segunda vuelta, el hijo de Hiram logró con un señuelo similar otro excelente dorado, y casi al instante Mario prendió otro de buena medida. El show había dado comienzo y todos estábamos felices por el espectáculo que nos ofrecían los dorados de Puerto Aragón.

Fue casi una hora de pura adrenalina, en donde nadie se quedó sin su captura y en la cual los más pequeños festejaron a lo grande.

Ya con la nota resuelta, Hiram nos invitó a realizar un par de lances en la costa en donde suele llevar a los mosqueros. Con un tiro bien preciso, Valentín consiguió en ese lugar el pique de un doradillo, confirmando que Hiram sabe perfectamente dónde están los tigres del río.

Ya de regreso y con las correspondientes felicitaciones a los pequeños pescadores, disfrutamos de una sabrosa picada bajo la sombra de los árboles en la bajada de lanchas.

La pesca tiene esas cosas maravillosas que a uno lo atrapan cada vez más: el pique, que normalmente suele darse en las primeras horas del día, en esta oportunidad tuvo lugar durante la siesta, un horario que en verano muy pocos aficionados se animan a desafiar, pero que, gracias a los conocimientos del guía, pudimos disfrutar a pleno.

Como cierre, siempre es valioso destacar algunos consejos: cuando pescamos con señuelos y somos varios en la lancha, la protección de los ojos y el uso de una gorrita es fundamental, especialmente, si estamos con pescadores jóvenes y que muchas veces son ansiosos. Si usted nunca ha pescado con señuelos, o sus hijos nunca lo han hecho, para evitar accidentes es importante que, por lo menos, hagan algunas prácticas en tierra firme, ya que en la lancha el mismo movimiento de la embarcación nos hace cambiar de ángulo todo el tiempo. La distancia entre los pescadores es fundamental y se debe observar antes de cada lanzamiento que no haya nada que pueda frenar o desviar nuestro artificial. Todos los cuidados que podamos tener sobre la lancha son vitales para pasar una bella jornada con quienes más queremos.

Por último, contáctese con Hiram: tiene toda la mejor voluntad para que uno la pase de diez, con un excelente servicio y amplios conocimientos de la zona. Una invitación para disfrutar de un destino poco conocido, pero con grandes atributos naturales como es Puerto Aragón.

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