Manejando la población recién reintroducida de venados de las pampas en Rincón del Socorro

Cuando se inicia una nueva población de animales reintroducidos los desafíos para que el proceso resulte exitoso son mayúsculos y se deben realizar numerosas tareas de manejo activo para que la supervivencia de los ejemplares recién translocados sea alta.


En este sentido, uno de los mayores retos consiste en hacer que los animales se establezcan en el lugar donde son reintroducidos (donde se encuentran bien controlados) y no dispersen a sitios distantes (en los que los peligros son mayores). El proceso que intenta que los animales se establezcan en un lugar y no dispersen se conoce como “anclaje”.

En el caso particular de los venados de las pampas, los mismos son translocados desde el Aguapey donde viven libres hacia sectores del Iberá donde la especie estaba extinguida y por lo tanto no quedaba ningún ejemplar silvestre. Por esta razón, algunos de los animales recién trasladados tienen a realizar movimientos en búsqueda del sitio donde vivían y de congéneres con los que compartían el ambiente.

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Estas expediciones los llevan a alejarse del Parque Iberá y a introducirse en campos privados donde la presencia de perros y cazadores furtivos constituyen una amenaza. Por esta razón, las tareas de anclaje de los primeros venados translocados resultan de fundamental importancia.

Principios de 2015

Al comenzar la reintroducción de venados a la Reserva Rincón del Socorro a finales del año 2015 comenzamos a observar que varios individuos dispersaban fuera de la misma, hacia campos ganaderos. Por esta razón, comenzamos a realizar tareas de manejo activo que evitaran que los venados abandonen la Reserva.

En este sentido, decidimos construir un gran corral de unas 25 hectáreas de ambientes naturales donde mantener a los animales durante una o dos temporadas reproductivas, para que el tiempo de acostumbramiento de los venados translocados a su nuevo ambiente sea mayor y para asegurarnos la existencia de individuos que ya nazcan en este ambiente y por lo tanto lo reconozcan como su hogar.

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El corral construido posee 8 líneas de alambre (6 de ellas con corriente eléctrica), la más baja a pocos centímetros del suelo y la más alta a 1,8 metros del mismo. Además, en la parte interna y a un metro de distancia, hay dos líneas de hilo eléctrico que constituyen una primera barrera para evitar el escape. Nunca se había realizado una experiencia de este tipo con venados de las pampas por lo que la incertidumbre acerca de su funcionamiento era grande.

Para que los animales no escapen de este corral que es fácilmente atravesable por ellos había que acostumbrarlos a respetar y no acercarse al alambrado eléctrico y a ser más confiados con las personas para evitar estampidas. Esto se logró encerrando previamente a los venados en un corral de alambrado olímpico de 1 hectárea, donde se les presentó el hilo eléctrico para que lo reconozcan y aprendan a evitarlo. Los venados aprenden a respetar esta barrera rápidamente.

También se les comenzó a dar pequeñas raciones de alimento balanceado (especialmente formulado para venados) para que se acostumbren a la presencia humana y no se asusten y corran al vernos. Una vez logrado esto se movió a los venados al corral de 25 hectáreas.

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Pasados ya algunos meses, los venados de las pampas translocados viven en perfectas condiciones de semilibertad en este gran corral, del que no intentan escapar, a pesar de que podrían hacerlo sin problemas como hacen con otros alambrados similares no electrificados.

La presencia humana (relacionada con tareas de mantenimiento del corral) ya no los asusta y respetan la barrera eléctrica, a la cual no se acercan. Esperamos que después de unos meses viviendo en este corral, podamos liberarlos de forma definitiva y que se asienten en una reserva donde van a ser protegidos en el largo plazo.

Experimentar con estas técnicas de manejo activo para recuperar poblaciones de especies en peligro de extinción nos alienta a poder replicarlas en otros lugares de Argentina y que alguna vez la presencia del venado de las pampas en los campos de nuestro país vuelva a ser una presencia frecuente como lo fue hace 100 años.

 

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