sábado 7 de diciembre de 2019

Relevamiento de Aire Digital: en almacenes y kioscos los precios aumentaron un 20% y faltan productos

Aire Digital hizo un recorrido por locales comerciales ubicados en el centro de la ciudad. A 24 horas del comienzo de la escalada del dólar, que llegó a 60 pesos, los referentes de los negocios reconocen que los precios ya aumentaron un 20%.

Redacción Aire Digital

En los comercios de la ciudad ya se siente el efecto de la corrida cambiaria. En los kioscos y almacenes hay proveedores que ante la imposibilidad de fijar un precio no están entregando mercadería y otros que la están reponiendo pero con los valores actualizados un 20%, como mínimo.

Un viajante que lleva los pedidos de una distribuidora a kioscos y almacenes contó que le pasaron la lista con todos los productos y hay un aumento general de un 20%. Minutos antes de que llegara Aire Digital a un bar en el que sólo había dos consumidores, el joven empleado hizo un pedido y le informaron que las marcas Arcor, Terrabusi y Maxico, subieron un 15% la primera y las dos últimas un 20%.

En los supermercados los empleados están cambiando todos los precios, mientras tanto los pequeños vendedores tratan de “hacer un equilibrio entre lo que tenemos que aumentar y un precio que no sea tan caro para la gente”. Otro joven de un kiosco, que ayer cobraba los chicles $25 y ahora ya están a $30, contó que este martes no le repartieron Cerveza, Coca-Cola ni papas fritas de una marca conocida.

Leer más ► La economía al rojo vivo: el riesgo país toca su pico más alto en diez años y supera los 1.600 puntos

Aquellos comerciantes que ya realizaron los pedidos ahora afrontan la tarea de subir sus precios y “dar la cara con la gente” o mantenerlos hasta que todo se “estabilice” pero mientras tanto pierden dinero. Los que no pidieron mercadería a los proveedores, hoy disfrutan de apenas unos minutos, horas o días hasta que su stock se termine y deban adaptarse y subir todos sus precios.

Los dueños de una pollería del barrio Recoleta tienen que hacer en horas el pedido del cajón. Están a la espera del proveedor que les trae los nuevos precios pero ya imaginan un aumento de un 20%. “No sabemos si vamos a aumentar los precios, queremos esperar tres o cuatro días a que todo se estabilice y después decidir si subir o no”, dijeron.

El cajón de pollos estaba a principio de año a $900, hasta los primeros días de agosto a $1.200 y se espera que ahora el precio sea de $1.600, según los comerciantes. Antes compraban 10 cajones y ahora solo piden cinco. Lo mismo sucede con la milanesa que a principio de este año estaba a $50 y ya está a $110 antes de que lleguen los nuevos números.

“Intentamos mantener un precio de barrio, pero necesitamos pagar los costos, los alquileres, la luz, el gas y  nos queda plata para vivir sólo una semana del mes”, aclararon los dueños de la pollería. “Yo tengo otro negocio en Santa Tomé, compré harina ayer y la bolsa pasó de $900 a $1.100”, contó uno de ellos.

Leer más ► Piden congelar la cuota de los créditos UVA: en Santa Fe hay 16.000 afectados

La dueña de una despensa, también en barrio Recoleta, contó que este martes intentó pedir sus productos a uno de los proveedores pero le dijeron que los estaban reteniendo porque no sabían a qué precio venderlo. Compró a un 20% más y sólo los productos nacionales, ya que los importados no se venden. A otra, en cambio, le respondieron “si querés llenar las góndolas, comprá sin precio”.

En una cafetería del microcentro, una empleada contó que la mañana y la noche del domingo 11 el lugar estaba lleno. A partir del lunes al mediodía su negocio ya estaba vacío. Este martes cuando fue Aire Digital había sólo un hombre tomando un café. “Lo veo mal y va a estar peor”, dijo la chica y aclaró que “la gente se enoja conmigo cuando le digo los precios, soy yo la que tengo que dar la cara”.

Quienes trabajan hace más de 25 años en los mismos rubros recuerdan con temor la hiperinflación de 1989 y 1990 en el país, hasta algunos temen y esperan que sea peor. Sus negocios están parados o continúan con precios que saben que están atrasados, pero se resignan a la espera y miran expectantes los movimientos del dólar.

Dejá tu comentario