sábado 14 de diciembre de 2019

Ciencia |

¿Qué pasaría si cayésemos dentro de un agujero negro?

El 10 de abril del 2019 marcó un día histórico para la humanidad cuando gracias al trabajo de 200 científicos de todo el mundo se logró fotografiar el primer agujero negro. De esta manera se confirmó una vez más la teoría de la Relatividad de Albert Einstein publicada en 1915 y reconocida mundialmente bajo la formula E=mc2 (la energía de un cuerpo en reposo es igual a su masa por la velocidad de la luz al cuadrado).

Los agujeros negros son objetos que por su gigantesca concentración de masa curvan el espacio-tiempo (es decir, lo doblan, como cuando dos personas agarran una sabana por las cuatro esquinas y le colocan una pelota encima que provoca un hundimiento en el medio) de tal manera que todo lo que está cerca sucumbe a su “voracidad”, incluyendo la luz. Por eso no lo podemos ver y se llaman “negros”, por lo que la imagen que se presentó al mundo muestra en realidad la sombra de esa frontera entre el afuera y el adentro de un agujero negro, al que se le llama horizonte de sucesos. Una vez atravesado ese horizonte de sucesos, nada puede salir de ahí.

La primera imagen de la “sombra” de un agujero negro. EHT / ESO.

Pero ¿qué hay en ese lado oscuro del agujero negro? ¿Qué pasaría si entrásemos en él? Para empezar, todo lo que se hundiese con vos en el agujero se vería distorsionado por los efectos de la curvatura de la gravedad. Por ejemplo, las estrellas que pasasen por el borde se volverían pequeñas cuerdas brillantes que recubrirían el borde exterior del disco oscuro para luego desaparecer y reaparecer del otro lado, donde esta secuencia de distorsión sucedería de nuevo. Un asteroide que se fuese a hundir con vos llegaría a atravesar el horizonte de sucesos -el límite que nos lleva al interior del agujero negro- antes de que te dieses cuenta, gracias a que hasta el tiempo se vería distorsionado por la gravedad. Seguirías viendo la imagen del asteroide aún cuando ya hubiese ingresado al lado oscuro del monstruo, con un retraso de tiempo. Además, a medida que el agujero negro tragase cosas, iría aumentando su masa.

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¿Y con vos? ¿Qué pasaría? Para empezar, vamos a suponer que logras pasar con vida el horizonte de sucesos de este gigante supermasivo. De ser así, no verías nada. Ni tu cuerpo, ni tus pies, ni tu nariz, ni tus manos. Nada. Por encima de tu cabeza verías caer luz al agujero pero por abajo nada, porque ni la luz podría salir ya de ahí una vez que hubiese ingresado.
Ahora bien, si resultases vivo al caer en el agujero pasaría lo antes mencionado. Pero la realidad es que antes que todo esto te sucedería otra cosa

El sistema conocido como la espaguetización es propio de las zonas de gravitación extrema. Es decir, al caer por un agujero negro ¡te estirarías como un fideo!
Lo que se produciría sería que habría tanta diferencia gravitacional entre tu cabeza y tus pies, que tu cuerpo sería estirado por los extremos. Es decir, comenzarías a estirarte infinitamente hasta llegar a ser una hilera de átomos nada más. Un largo filamento hecho de todas las partículas que conformaron tu cuerpo alguna vez. Te desintegrarías, si no es que antes te partirías al medio. Este fenómeno es conocido como la espaguetización. De todas formas, el polvo y la radiación que operan en el horizonte de sucesos del agujero te mataría mucho antes.

Espaguetización: demostración gráfica. Imagen extraída de Los agujeros negros, de la colección Un paseo por el Cosmos.

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Pero por más que el sensacionalismo amenace con la aparición de uno de estos agujeros, nunca nos veremos afectados por ellos, al menos por los próximos millones de años. Los agujeros negros se forman cuando hay demasiada materia y energía en un espacio demasiado pequeño para contenerla. Para crear uno se necesitaría una cantidad inmensa de de energía que sólo las estrellas al explotar pueden generar y por lo tanto formar uno. Le debemos este razonamiento a Einstein, como nombrábamos al principio. Para que la Tierra se convierta en un agujero negro debería encogerse hasta alcanzar el tamaño de una aceituna y eso, es muy difícil que suceda.

 

De la redacción de Aire Digital

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