La Constitución de 1994: una reforma que cambió la política

Fue uno de esos hechos que ocurren muy de vez en cuando y que marcan el rumbo de la historia de un país. La reforma constitucional de 1994 no sólo fue un punto de inflexión para la vida institucional de la Argentina. También resultó una bisagra en la dinámica política, generó la aparición de nuevos partidos, provocó debates de fondo, la cristalización de viejas pugnas de sectores antagónicos y el despunte de figuras que perdurarían en el calendario electoral.

Hoy hace 23 años que terminaban de deliberar los 305 convencionales constituyentes que durante tres meses se instalaron en Santa Fe y en Paraná. Todos habían llegado en medio de un proceso traumático como el Pacto de Olivos, que buscaba imponer a toda costa la reelección presidencial que le daría la llave para continuar en el poder. Este clima quedó reflejado en duros cruces en el viejo Paraninfo de la Universidad de Santa Fe.

Con el correr de los meses y la profundización de los debates quedó en claro que la reforma constitucional iría más allá de la cláusula de la reelección presidencial. Así, se instrumentaron figuras como las de la Auditoría General, del Consejo de la Magistratura, del tercer senador por la minoría, del jefe de Gabinete, del resguardo de la fuente periodística, de mecanismos de democracia semidirecta, de la defensa del medio ambiente, de los derechos indígenas, entre otras cosas. También quedarían como deudas pendientes una nueva ley de coparticipación de impuestos y una mayor autonomía para los porteños, entre los ejes más destacados.

En su conjunto, la reforma no cambió los principales contenidos de la Constitución de 1853, aunque modificó parte de la estructura institucional e incorporó nuevos derechos, a partir del reconocimiento de jerarquía constitucional a los tratados internacionales sobre derechos humanos.

El acuerdo, posteriormente convertido en la Ley 24.309, incluyó un núcleo de coincidencias básicas, como: elección directa del Presidente y Vicepresidente e inclusión del ballottage; elección directa de tres senadores (de los cuales uno debería representar a la minoría); elección directa del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; reducción del mandato presidencial a cuatro años; única posibilidad de reelección presidencial; creación del cargo de Jefe de Gabinete de Ministros; creación del Consejo de la Magistratura; acuerdo del Senado por mayoría absoluta para la designación de los jueces de la Corte Suprema.