Un hombre acusado de estafa, una entregadora y el robo millonario frustrado a una constructora

(Por Emmanuel Dalbessio) "Dos mochilas llenas de plata, ¡qué lindo!". Esa frase surgida de una escucha telefónica entre un miembro de la comunidad gitana investigado por estafa y una empleada acusada de actuar como entregadora llevó a frustrar un golpe millonario a una constructora del barrio porteño de Colegiales.

El diálogo surgió de la intervención telefónica que la Justicia de Quilmes ordenó realizar sobre la línea de Cristian Eduardo Villafañe Molinero (34), un miembro de la comunidad gitana, integrante de la barra brava de Argentinos Juniors y con numerosos antecedentes penales, dijeron a Télam fuentes judiciales y policiales..

El hombre era investigado por una estafa cometida el 2 de septiembre de este año contra una mujer que derivó en el robo de 100 mil pesos y 500 dólares mediante el "cuento del tío", detallaron los voceros.

De esas escuchas, a las que accedió Télam, surgió una conversación entre Molinero y la empleada del equipo de seguridad e higiene de una constructora, identificada por los voceros como Giselle Paola Pérez (33), de la que surgía la planificación de un golpe millonario a la firma que se encontraba realizando una obra en la calle Zapata al 300, de Colegiales.

Fue así que la fiscal Ximena Santoro, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 7 de Quilmes, diseñó un operativo para frustrar ese robo planeado por Molinero en base a los datos entregados presuntamente por Pérez acerca del movimiento financiero en el interior de la constructora, agregaron las fuentes.

Según se desprende de la causa, la empleada informó que unas personas se harían presentes en la obra en construcción con una suma millonaria destinada a pagar la jornada de los obreros y que ese podía ser el momento del atraco.

"Llegan cerca de la 13.30, por eso tenés que estar antes. Llevá casco y unas gafas", le dijo Pérez a Villafañe Molinero en una de las llamadas incorporadas a la causa, haciendo referencia a que el hombre, junto a otros cuatro cómplices, debían vestirse como los albañiles de la obra para pasar inadvertidos.

El día pactado para el asalto, el viernes 5 de noviembre, los pesquisas grabaron a Villafañe Molinero exhibiendo un arma tipo ametralladora con la que, según sus palabras, iba a cometer el robo horas más tarde.

Y ese mismo día, volvió a registrarse otra comunicación telefónica: "Va a venir a almorzar el dueño de la empresa. Él no lo va a traer (al dinero). Van a venir en otro auto o una moto", dijo la mujer.

"Dos mochilas llenas de plata, ¡qué lindo!. Tenemos todo, es un éxito", respondió el hombre.

"Estos pibes (los empleados) no son de barrio, son ´conchetos mal´. Uno es el hijo del dueño, vivió en una cunita de oro siempre. (El robo) Es un abrir y cerrar de ojos, sin hacer escándalo", continuó la empleada infiel.

A raíz de los datos obtenidos, la fiscal decidió montar un procedimiento para frustrar el golpe, para lo cual se comunicó con el dueño de la constructora, con quien acordó que cambiara los movimientos planificados para ese día, al tiempo que puso agentes policiales encubiertos en las inmediaciones para intervenir.

"Se citó a los dueños de la empresa a la fiscalía y se los anotició de lo que estaba pasando. Se les recomendó modificar rutinas", aseguró a Télam un vocero vinculado a la pesquisa.

Y agregó que "de las escuchas surgió que iban a hacer el hecho con cinco hombres armados, lo que hubiera significado quizás algo peligroso y riesgoso porque en una obra con muchos trabajadores no se sabe la reacción que la gente podría tener".

Fue así que el propietario de la firma apareció imprevistamente en la obra y dijo que se quedaría a almorzar, lo que no estaba previsto por los sospechosos.

"Me descolocó. En vez de venir con la camioneta blanca a pagar, va a venir el dueño a comer el asado", le dijo la empleada a Villafañe Molinero .

Fuentes judiciales y policiales indicaron además que del operativo policial que se montó en el lugar se logró establecer el número de las patentes de los vehículos que utilizaban los sospechosos, por lo que la fiscal se solicitó al Juzgado de Garantías 2 de Quilmes, a cargo de Martín Nolfi, el aval de los allanamientos y detención de los acusados.

Fue entonces que efectivos de la División de Investigaciones contra el Crimen Organizado de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, junto a personal de la División Sumarios y Brigadas de Prevención de la Comuna 2 de la Policía de la Ciudad, llevaron a cabo dos procedimientos, uno en el barrio porteño de Villa Pueyrredón y otro en la localidad bonaerense de Almirante Brown.

En el primero de ellos fue detenido Villafaña Molinero, cuya vivienda funcionaba como base operativa, ya que tenía montado una especie de call center para realizarlas llamadas telefónicas y cometer las estafas mediante las modalidades "cuento del tío" o extorsiones y secuestros virtuales", siempre según dijeron los informantes.

En el lugar se secuestraron cuatro notebooks, celulares, anotaciones con abonados telefónicos, municiones, chapa pecho de la policía, chapas patente y un plano hecho a mano alzada que demostraría de la obra en construcción para diagramar el ingreso y concretar el robo que había sido frustrado, añadieron las fuentes.

El hombre fue indagado por la experimentada fiscal Santoro y quedó detenido por los delitos de "estafas reiteradas y robo calificado en poblado y en banda".

En tanto, en el allanamiento a la casa de la empleada Pérez se secuestraron celulares para ser analizados y se le informó a ella y a su pareja el inicio de una causa por "encubrimiento", aunque no fue detenida.

FUENTE: TELAM