Tras un hecho violento, el personal del Registro Civil de calle Zeballos decidió no trabajar hasta tener policías

Este lunes en hombre que hacía un trámite en la oficina de la cuarta sesión del registro civil y archivo departamental se enojó con el personal y arrojó una silla a las computadoras. Este hecho sumado a la falta de guardia policial en el lugar desde hace tiempo, los trabajadores decidieron no realizar las actividades hasta tener seguridad adicional.

Redacción Aire Digital

Un hecho violento que ocurrió el lunes pasado en el Registro Civil ubicado en calle Estanislao Zeballos alertó a los empleados acerca de la situación de inseguridad en la que trabajan. El personal pidió hace tiempo guardia policial y este viernes les comunicaron que iban a tener más seguridad, pero el lunes eso no sucedió. En su lugar, un hombre que hacía un trámite se enojó con el personal y arrojó unas silla de madera al sector digital de la oficina de la cuarta sesión del registro civil y archivo departamental.

Ante el último conflicto que se desató en el registro, este martes los trabajadores decidieron abrir las puertas pero no realizar las actividades diarias hasta que llegara un guardia policial. Desde las 7 hasta las 8.30 no hubo atención al público, pero cuando una policía llegó al lugar, el personal reanudó el trabajo.

“El jueves pasado se generó un expediente administrativo en el que determinaron la presencia de policías adicionales y nos lo comunicaron el viernes”, informó a Aire de Santa Fe Mariano Gálvez, Jefe oficina del registro. “Ayer no contábamos con la guardia y tuvimos un hecho de inseguridad, sumado al robo que sufrieron hace poco nuestros compañeros del Registro Civil de calle San Luis”, agregó.

“Por suerte no hubo daños que lamentar ni personas lastimadas”, aseguró Gálvez y agregó que “la gente está nerviosa y no entiende las exigencias de hacer un trámite, eso generó tensión en el hombre pese a que los compañeros le explicaron la situación con total serenidad”. Además, el jefe de la oficina contó que la pareja del hombre que arrojó la silla no se enojó y se quedó tranquila en la oficina.

Para resolver el conflicto intervino personal de la Comisaría Décima y al personal del registro le explicaron que la guardia no había llegado debido a un problema administrativo.

 

 

 

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