Juzgan al “Flaco Cochenga” por la muerte de un adolescente
“La corta vida de Lautaro Souza se vio interrumpida abruptamente cuando, llegó a la vivienda del imputado a comprar drogas, junto a otra joven. Allí recibió la agresión que le costó la vida. Alfonso, en el patio de su casa, recibió a Souza y lo hizo entrar a su casa, donde lo atacó. Le dio muerte de manera intencional, o sabiendo que podía ocasionar ese final” fue lo que en resumen alegó el fiscal de homicidios Gonzalo Iglesias sobre lo ocurrido la madrugada del 4 de junio de 2017.
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La Fiscalía de homicidios, representada en este debate por los dres. Gonzalo Iglesias (quien investigó el caso) y Cristina Ferraro, sostuvo la imputación de homicidio y el pedido de pena de 16 años de prisión para el acusado.
Antes que el defensor particular Raul Berizzo realizara su alegato, el imputado pidió hablar por primera vez de las varias que lo haría durante esta primera parte de la jornada.
Alfonso dijo que “nunca le di permiso a nadie para que entre a mi hogar, no vendo drogas. Mi casa estaba cerrada con candado y a mí me ingresaron a mi casa”.
A continuación Berizzo expresó: “nunca se objetó la muerte de Souza, pero la cuestión pasa por qué figura debe ser encuadrado este homicidio. Todo ocurre dentro de la casa del imputado, donde ingresaron personas ajenas, no sabemos con qué fin. Si uno se siente amenazado va a tratar de defender lo suyo”.
El defensor solicitó primero la absolución del imputado por entender que obró bajo emoción violenta motivado por la legítima defensa: “si uno se encuentra con desconocidos adentro de su casa va a hacer lo que pueda para defenderse”.
De manera subsidiaria, Berizzo manifestó que se aplique la pena mínima de tres años por homicidio preterintencional: “no tuvo intención de matarlo, si no lo hubiera atacado en el pecho donde pueden afectarse órganos vitales, y no en el muslo”.
San Lorenzo 7300: aquí se encontró desvanecido Lautaro Souza
¿Podría haberse salvado la vida de Souza?
Como es habitual los primeros testigos en deponer ante el tribunal conformado por los jueces Susana Luna, Gustavo Urdiales y Rosana Carrara fue el personal policial y los peritos que trabajaron en el lugar del hecho.
El perito planimétrico brindó detalles de dónde se encontró el cuerpo de Souza ya sin vida, y cómo un rastro de sangre los llevó hasta la vivienda de Alfonso.
A continuación declararon dos oficiales de la sección homicidios de la Policía de Investigaciones, y un oficial de Comando Radioeléctrico.
El personal de Comando fue el primero en arribar al lugar del hecho, junto a otros dos oficiales.
El hombre explicó que se encontraban por la zona realizando un procedimiento, y cuando se retiraban recibieron una comunicación por una persona que se encontraba tendida en la via pública.
Cuando llegaron al lugar Souza se encontraba consiente, y llegó a referir a través de una descripción quien había sido su agresor. El personal del comando le realizó un torniquete en la herida para evitar que siga perdiendo sangre, mientras otro efectivo llamó al servicio de emergencias 107.
En ese momento el uniformado destacó que la descripción que había realizado la víctima coincidía con una pareja que minutos antes había visto ingresar corriendo en una vivienda, y allí se dirigió con uno de los policías de homicidios una vez que llegó la ambulancia, aproximadamente 40 minutos después.
Souza falleció en el lugar, cuando el personal de salud estaba bajando la camilla de la ambulancia para proceder a su traslado.
La aprehensión de Souza y su pareja se produjo en ese lugar. El hombre intento explicar su corrida diciendo que habían querido asaltarlo y se había asustado, pero uno de los policías vio que tenía sangre en sus manos y se dispuso su detención.
