El barrido electrónico, la prueba clave para determinar qué pasó en el triple crimen de barrio Guadalupe Oeste
Por Ignacio Mendoza
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El examen químico que buscar encontrar residuos de pólvora en la piel, conocido también como “barrido electrónico”, es la pericia clave que los investigadores del área de homicidios de la Policía de Investigaciones esperan tener en las próximas horas. Dicho examen fue realizado al único arrestado que tiene la causa que investiga el triple crimen del pasillo de Risso al 1600 del barrio Guadalupe Oeste.
Se trata de A.H.L., el cual estuvo en la vivienda donde ocurrió el fatal desenlace y quien dijo compartir los minutos previos a que Pablo Daniel Lezcano de (40), Dario Alfredo Ibáñez (47) y Luis Martín (60) sean ejecutados con un disparo de arma de fuego. El mismo permanece en calidad de arrestado por orden de la fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Ana Laura Gioria, que solicitó que se le practique el examen para determinar qué grado de participación -o no- tuvo en el violento episodio.
El estado de sospecha, aún primario, que tienen los investigadores sobre este enigmático hombre, surge al tener cierto recelo sobre lo que declaró ya que sostuvo que anoche salió de la vivienda para ir a comprar a un almacén y que cuando regresó encontró los tres cuerpos tirados y con impactos de bala en la zona de la cara.
Claramente por esa razón, la suspicacia que existe sobre su actuar durante la noche del miércoles derivó en que se le practique el examen de barrido electrónico, el cual según indicaron fuentes policiales a Aire Digital llegaría entre el viernes o sábado y así podría determinar si A.H.L. manipuló un arma de fuego.
Bunker descartado
Si bien el caso se mantiene en un claroscuro, existe una luz de certeza en torno a un aspecto vinculado a la vivienda donde ocurrió el asesinato. La misma no funcionaba como un bunker de venta de drogas y así lo evidenciaron dos puntos claves de la investigación.
Primero, porque del material estupefaciente que supuestamente había en la vivienda, los agentes de la Brigada Operativa Departamental I solo secuestraron vestigios de cocaína, que se supone dejaron las víctimas del crimen antes de ser rematados por la persona que llegó al lugar y abrió fuego.
Segundo porque ni los hombres asesinados ni el sujeto que por estas horas permanece arrestado se encontraban siendo investigados por el Organismo de Investigación o la brigada de drogas (aunque tampoco se descarta si una fuerza federal estaba tras sus pasos). Además, en una reunión que existió diez días atrás entre autoridades del Ministerio de Seguridad y vecinos del barrio, el pasillo de Risso al 1600 no fue señalado como un punto de venta de drogas.
Los cargos
De los tres asesinados, solo dos cuentan con antecedentes penales, inclusive uno con condena. El que mayor prontuario presentaba era el propio Ibañez, que contaba con una sentencia condenatoria por homicidio de diez años, cuya sentencia se dictó en el Juzgado de Sentencia N°4, del sistema conclusional de causas penales. También tuvo otra pena por el delito de tenencia de arma de guerra en un expediente que se resolvió en el Juzgado de Sentencia N° 6. El mismo Ibañez, logró la excarcelación el 6 de agosto del 2014 tras obtener el beneficio de la libertad asistida. Un año después, el 11 de enero del 2015, venció la condena.
El otro de los fallecidos que también contaba con un antecedente fue Martín, sobre quien pesaba una condena de cuatro años de prisión, por infracción a la ley de drogas -23.737- resuelta el 14 de diciembre del 2009 en una causa que se tramitó en la Justicia federal local. El mismo, el 5 de agosto del 2011 salió de la cárcel en libertad condicional.
Los cuerpos de los tres hombres se encontraban en tres ambientes distintos. Uno, muy próximo a la puerta, otro sentado en el baño, mientras que el tercero debajo de la cama, “como si se hubiera querido esconder”, dijo una fuente consultada. Todos, con un impacto de bala en la cara.
Seis disparos
Sobre el triple crimen, la única voz oficial que se escuchó durante la mañana fue la de la propia fiscal Gioria que se encuentra a cargo de la investigación. Al respecto, la funcionaria que estuvo presente en el interior del domicilio confirmó -mientras aguarda la autopsia- que los tres hombre asesinados tenían un disparo de arma de fuego en la cabeza y que “por lo menos hubieron alrededor de seis disparos”.
La funcionaria judicial aclaró, sin dar demasiados detalles, que los peritos recolectaron material balístico del lugar, entre otros elementos. A su vez, detalló que el cuadro que se encontró el personal policial que arribó al lugar -Policía de Acción Táctica- “eran tres personas” las asesinadas. No obstante ello, aclaró que en el interior de la vivienda no se encontró ningún tipo de armamento.
Finalmente y en torno al hombre que permanece en arresto, la fiscal señaló que “toda la versión que brinde será corroborada” por los investigadores de la División Homicidios de la Policía de Investigaciones quienes se encuentran a cargo de la pesquisa.
