Clínica clandestina de barrio Candioti: los consultorios funcionaron en la ilegalidad durante cuatro años

Así lo refleja un informe elaborado por el Colegio de Médicos de Santa Fe y que fue enviado al fiscal del caso, Carlos Lacuadra. Hay tres profesionales que fueron identificados por la policía.

El inmueble está ubicado en Alberdi al 3000. 

Un informe del Colegio de Médicos de Santa Fe informó oficialmente al fiscal Carlos Lacuadra, que los consultorios que funcionaron en la clínica clandestina del barrio Candioti Sur, recientemente desarticulada el pasado 12 de agosto por policías de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), fueron habilitados por última vez en 2017.

Desde entonces el establecimiento funcionó hasta la actualidad en absoluta ilegalidad. De hecho, el Colegio destacó al funcionario del Ministerio Público de la Acusación que la clínica nunca informó haber instalado un quirófano para intervenciones quirúrgicas como, por ejemplo, implantes mamarios o liposucciones.

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Agentes de la AIC secuestraron durante el allanamiento prótesis mamarias que iban a ser implantadas a distintos pacientes.

Dicho quirófano fue la gran sorpresa que dejó el procedimiento que realizaron los investigadores de la AIC cuando entraron al establecimiento con el objetivo de retirar una historia clínica de una paciente que se operó allí y luego denunció mala praxis.

El domicilio en donde estaba emplazada la clínica cuenta con seis habitaciones, en donde funcionaban los consultorios de distintas especialidades, una recepción y el antes mencionado quirófano que lo separaba del exterior un vidrio.

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El quirófano con el que se encontraron los investigadores de la AIC.

Hasta la semana pasada, el número de víctimas ascendía a un total de cinco personas que pasaron por el establecimiento y tras ser intervenidas allí sufrieron desmejoras en su salud, como así también en las zonas que fueron operadas de manera estética, según indicaron fuentes ligadas a la investigación.

La causa que encabeza Lacuadra apunta por un lado a hechos de “mala práxis” como así también al “manejo irregular de residuos patológicos”, ya que en uno de los procedimientos que realizó la AIC, los investigadores constataron un total de 2,500 kilos de material biológico que se encontraba en el interior de bolsas de residuos rojas sin ningún tipo de manejo especial.