Los narcos también hacen campaña

los monos narcos

Germán de los Santos


En octubre de 2017 conocí Lorena Verdún personalmente y de una forma inesperada. La ex mujer de Claudio Pájaro Cantero, el líder de Los Monos asesinado en mayo de 2013, apareció con un grupo de mujeres, la mayoría parejas de narcos, a impedir la presentación del libro Los Monos que escribimos con el periodista Hernán Lascano en el Espacio Cultural Universitario (ECU), ubicado en pleno centro de Rosario, en San Martín y Córdoba. Su irrupción en ese edificio estuvo premeditada y pensada desde hacía tiempo. No fue un arrebato de bronca ante la salida del libro editado por Sudamericana. Y fue un hecho inédito: los narcos que eran protagonistas del libro irrumpieron y evitaron que su propia historia se presentara.

Lorena Verdún esperó a que la presentación del libro comenzara para hacer su acting. El público estaba sentado en el enorme salón, y el periodista Roberto Caferra había terminado su introducción y prólogo del libro cuando comencé a contar cómo y porqué habíamos decidido trabajar durante tres años para escribir la historia de esta banda narco que modeló un negocio de la venta de drogas en base a una violencia extrema.

En ese momento preciso, cuando exponía la primera frase, entró al auditorio Lorena Verdún por una puerta giratoria enorme. Ella iba adelante y lideraba un grupo de unas cinco o seis personas. Se sentó cerca del escenario. Yo la identifiqué y temí lo peor. Yo era partidario de no presentar el libro en Rosario porque no estaban dadas las condiciones. Pero cambié de opinión porque ese lugar, el Espacio Cultural Universitario, daba ciertas garantías, aunque me equivoqué.

Alguien desde dentro de la sala le había avisado a la mujer de Pájaro Cantero y, a través de un mensaje por el teléfono, le dio la venia a Verdún para que ingresara en el momento preciso, cuando los autores comenzaran a hablar. Si lo hacía antes, si entraba antes de que se iniciara la presentación del libro, la íbamos a identificar y lo más probable es que se llamara a la policía para que la sacaran. Por eso, estaba todo planeado.

Nadie del extraño personal de la UNR le impidió que entrara. Los policías que iban a reforzar los patrullajes por esa zona a la hora de la presentación del libro tampoco aparecieron. Una suma de casualidades muy llamativas, aunque me resisto a justificar todo en las teorías conspirativas. Lorena comenzó a increparnos. A decir que su marido no era narco. A amenazarnos. No voy a repetir sus dichos.

El público quedó sorprendido, enmudecido y la mayoría cargado de temor. Casi todos los que estaban sentados y participaban de la presentación del libro habían leído la historia de la banda de Los Monos. Y experimentaban una situación inédita de encontrarse con la furia de los protagonistas cara a cara. Esa extraña situación generaba una mezcla de indignación y miedo, porque nadie sabía cómo iba a terminar.

 

 

La ex pareja de Pájaro Cantero había logrado su objetivo. La presentación del libro finalmente se suspendió. De manera sugestiva uno de los encargados del auditorio de la universidad comenzó a apagar las luces. Nadie sabía bien qué hacer. El público no se animaba a salir porque temían que los narcos esperaran afuera.

El mensaje fue demoledor y triste. En Rosario no se podía presentar un libro que molestara a los narcos. Se abría un nuevo capítulo en la saga del narcotráfico en la provincia de Santa Fe. Se habían traspasado todos los límites que aportaban indicios más temerarios: el narcotráfico se había transformado en un factor político. No solo usaba balas para matar a sus enemigos sino también disparaba con otras estrategias más sutiles pero que generaban conmoción y miedo.

Pero la mayoría de la clase política, sobre todo del oficialismo, no quiso tomar dimensión de esta nueva cara del problema.

La misma protagonista de esta saga reapareció el fin de semana de carnaval con una foto con el candidato a gobernador del socialismo Antonio Bonfatti.

Bonfatti Verdun

Verdun se metió sin que nadie lo impidiera, por omisión y supuesto desconocimiento del titular de la Cámara de Diputados, en la campaña electoral.

Es otro mensaje demoledor que en otros países se expresa desde hace tiempo. Los narcos también hacen campaña.

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