La crisis en Venezuela se decide fuera de sus fronteras


Por Andrés Repetto

Un par de meses atrás compartía con ustedes la inquietud sobre la expansión del conflicto venezolano. Ya no sólo por la catástrofe humanitaria como consecuencia de la partida de Venezuela de cientos de miles de personas que escapaban literalmente con lo puesto, y siguen haciéndolo,  sino por la entrada en escena de actores políticos extra regionales de mayor peso como Estados Unidos y Rusia.

Lo que estas dos potencias se disputan a nivel global se trasladó a nuestra región. Venezuela se convirtió en una tarima donde Washington y Moscú están jugando una pulseada.  Las amenazas de ambos países sobre el papel que están llevando adelante en la crisis venezolana fueron escalando en los discursos pero también en las acciones.

Claro que nada se parece a lo que se vivió en la región décadas atrás cuando estas dos superpotencias estuvieron cerca de enfrentarse por la crisis de los misiles en Cuba, pero algunas sombras de lo que sucedió entonces sobrevuelan otra vez la región. Si a esto le sumamos el detalle que el tablero se posa sobre la mayor reserva de crudo del mundo, la apuesta se hace aún más interesante.

Si bien la historia nunca se repite,   los actores son los mismos, las circunstancias, por ahora, diferentes, pero hay algo que sigue intacto, como si se hubiera guardado en una cápsula del tiempo. Lo impredecible.

Lo que en febrero de este año  veíamos como un comienzo de crisis global preocupante, hoy se hizo real.  A esta altura la administración Trump repite el mantra de una intervención militar y Rusia lejos de hablar actuó y envió militares y “asesores” para ayudar a su aliado Maduro.

Ya no es un secreto, ambas potencias se amenazan directamente por su intervención en el país y esta escalada llevó al ex director del CIA y actual hombre de la diplomacia estadounidense a acordar un encuentro  cara a cara con el histórico canciller ruso. Ese encuentro será vital para saber cómo continúan jugándose las fichas en esta realidad cada vez más compleja. Será la gran oportunidad para un cambio en la crisis dentro de la crisis o un punto de partida para una situación que podría elevar más las perspectivas de que lo impredecible se acerque cada vez más a lo posible. 

Si bien son las fuerzas militares venezolanas las que aún apoyan al régimen de Maduro y lograron frenar los últimos movimientos de la oposición, los jugadores externos parecen estar ocupando cada vez más espacio en esta crisis.

LA IMAGEN ES TODO

Los gestos, las imágenes, son en plena noticia en desarrollo en una crisis que como el rating por momentos se vive minuto a minuto, fundamentales. Mucho de esto se vivió esta semana en la que Guaidió, como lo viene haciendo desde que se impuso como líder de la oposición, ante el desgaste de la protesta sin resultados claros sacudió el tablero.

En una puesta en escena pensada y que parece haber tomado por sorpresa a la maquinaria Madurista, el joven político se presentó frente a un cuartel con militares detrás suyo y una carta que llamo aún más la atención tanto entre  sus seguidores como al gobierno de Maduro.  Delante de los uniformados que lo acompañaban estaba firme parado de costado Leopoldo López, líder de las revueltas contra Maduro y hasta ese instante preso en su casa luego de pasar un largo período en las cárceles venezolanas.


La denominada “operación libertad “promovida por la oposición no pareció hasta ahora lograr el objetivo a corto plazo de sacar a Maduro de su cargo pero fue gestora de otras imágenes que buscaron dar golpes de efecto en la crisis que se estaba desarrollando cada vez más rápido. 


Guaidió, más tarde y luego del intento de alzamiento militar reapareció solo en un escritorio llamando a las marchas del 1 de mayo, ese video contrarrestaba con la escena de Nicolás Maduro dando una conferencia en el palacio de Miraflores rodeado de la cúpula de las fuerzas armadas. Pero no fueron las únicas:  


Mientras el autoproclamado presidente encargado desde una tarima el 1 de mayo se mezclaba entre la multitud y aseguraba que la mayoría de los militares estaban con él y quienes buscan la democracia en Venezuela, sus seguidores en distintas partes de Caracas  trataban de  escapar de los gases lacrimógenos, las balas de goma y las municiones reales.

Ante una crisis en continuado, Maduro desplegó otra puesta en escena para dejar en claro que las fuerzas armadas están con él, y marchó junto a miles de soldados y  la cúpula del ejército.


Venezuela está en carne viva, el desafió para los países de la región es cada vez más elevado, pero más allá de declaraciones y cumbres diplomáticas, como dice el tango, con la nariz pegada al vidrio miran desde afuera como otras potencias barajan las cartas de una partida día día más compleja y peligrosa.

NOTICIAS DESTACADAS