Game of Thrones: el clímax de una fábula sobre el ejercicio del poder

La serie de HBO llega a su última temporada con el enfrentamiento entre el fuego de los dragones y el hielo de los caminantes blancos, pero la trama profunda habla sobre la condición humana y el poder.


Por Gastón Neffen

Era una noche de invierno y leía un capítulo que parecía intrascendente hasta el momento en que los músicos comienzan a tocar “Las lluvias de Castamere” y Catelyn Stark toca los anillos de la cota de malla debajo de la manga de Edwyn Frey. Lo que sigue es una de las más famosas masacres de la literatura fantástica: la boda roja.

Al terminar el capítulo era imposible dormir. Conozco una persona que siguió leyendo cientos de páginas de “Tormenta de Espadas” de madrugada hasta que encontró algo de consuelo en el brindis que hace Joffrey Baratheon en la boda púrpura.

Son estos giros los que convirtieron a Canción de Hielo y Fuego -o Juego de Tronos- en un fenómeno global, mucho más que los dragones, los caminantes blancos y los hijos del bosque. El escritor George R. R. Martin lo dijo clarito: quiere que los lectores sufran, estén ansiosos y preocupados cuando los personajes corren riesgo de muerte. Es el quiebre del contrato tácito que solía preservar a los protagonistas, que si “partían” lo hacían de forma heroica y ejemplificadora. La estrategia narrativa “del acá todo puede pasar” funciona, a pesar de algunas resucitaciones forzadas (al menos en la serie) y sombras espectrales asesinas (la extraña muerte de Remly Baratheon).

Lo más interesante, quizás, es la mirada sobre la condición humana y el ejercicio del poder. Es un cuento que traza bien las fronteras entre los hombres de poder (Tywin Lannister) y los perversos (Joffrey o Ramsay Bolton). También advierte que cuando a alguien le conviene perjudicarte suele hacerlo (como en la boda roja) y subraya el valor de la mirada estratégica.  “No pelees en el norte o en el sur -le dice Petyr Baelish (Meñique) a Sansa Stark-. Lucha cada batalla en todas partes, siempre en tu mente. Cada uno es tu enemigo, cada uno es tu amigo. Cada posible serie de acontecimientos está sucediendo a la vez. Vive de esa manera y nada te sorprenderá. Todo lo que sucede será algo que ya has visto antes”.

También muestra una y otra vez que en el tablero del juego de tronos, que es el del poder, los que tienen menos escrúpulos corren con ventaja y suelen arrasar a los hombres de honor, con Ned Stark a la cabeza, literalmente. Son las cosas que escribía Maquiavelo en tiempos de César Borgia, cuando se preguntaba si se puede ser justo en un mundo en el que tantos no lo son; o la misma crudeza que cristaliza la famosa frase de Hobbes: “El hombre es un lobo para el hombre”, mucho antes de que la Casa Stark pintara un lobo huargo en su estandarte.

Hay miles de rumores sobre la temporada final de la serie. Los actores viene preparando a los fans para un final disruptivo, “que no va a conformar a todos” y que haga honor a una fábula que hizo pocas concesiones, sorprendió con sus vueltas de tuerca y con una evolución de sus personajes para nada maniquea. Es el recorrido que hace Jaime Lannister, que en el primer capítulo de la serie tira a un chico de diez años por la ventana y ahora parte hacia ese mismo castillo para defender los siete reinos del ejército de los muertos.

Habrá que ver si al bajar el telón se cumple el pálpito de uno de los más hábiles operadores políticos de la serie. “El poder reside donde los hombres creen que reside. Es un truco, una sombra en la pared. Y un hombre muy pequeño puede proyectar una sombra muy grande”, le dice Lord Varys (“la araña”) a Tyrion Lannister, la “mano” de Daenerys Targaryen, madre de dragones.

Pero hay una advertencia importante. “Si crees que esto tiene un final feliz, no has estado prestando atención”, avisa Ramsay Bolton, en la lejana tercera temporada de la serie. Y también una conclusión inevitable, que se repite como un mantra en los libros y la serie: “Valar morghulis”, que en alto valyrio significa “todos los hombres deben morir”.

Nota de Redacción: La octava temporada de Game of Thrones se estrena el domingo 14 de abril a las 22 por HBO.

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