El análisis de la elección cordobesa: la noche en la que Schiaretti marcó la cancha

Después del abultado triunfo de domingo, orientó su mirada hacia el interior de su alianza, pero también hacia el peronismo federal.


Por Julio Perotti – Exclusivo para Aire Digital desde Córdoba

El amanecer de este lunes encuentra a Córdoba en medio de un sacudón político. Con Juan Schiaretti, el peronismo logró una victoria como nunca antes y desplazó lejos a dos candidatos de cuño radical, pero enfrentados entre sí: Mario Negri, que tenía el aval de la Casa Rosada, y Ramón Mestre, con la lista de la UCR.

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Pese a que desde temprano sabía que tenía la reelección asegurada, Schiaretti esperó que los números se consolidaran para ocupar el centro de la escena.

La jornada electoral del domingo había sido para él mucho más que una revalorización del cargo que ocupa desde hace cuatro años y que mantendrá (por última vez porque la Constitución se lo impide) por otros cuatro años más. Y esto implicará, ni más ni menos, que el sostenimiento del peronismo en el poder cordobés por un cuarto de siglo.

Discurso

En su discurso, Schiaretti se preocupó en tratar de ahuyentar algunos fantasmas que fueron emergentes directos del 54 por ciento de los votos que logró, en un escrutinio que arrancó con encuestas en boca de urna que le otorgaban más de 60 puntos.

Con todo, el 54 por ciento lo colocó casi al nivel de la primera elección de Eduardo Angeloz, en 1983, cuando el radical alcanzó el 55,8 por ciento.

Pero, a la vez, le permitió ser el dirigente que más diferencia sacó de su segundo desde el restablecimiento de la democracia, en este caso el radical Mario Negri: de 37 puntos.

Primero, prometió que no abusará del poder obtenido, en particular porque contará con la mayoría absoluta en la Legislatura de la provincia, por lo cual no tendrá necesidad de consensuar ninguna ley.

Segundo, le puso tono local al triunfo, como lo había hecho más temprano cuando pidió no leer los resultados con perspectiva nacional. O, lo que es lo mismo, no achacar una derrota al presidente Mauricio Macri.

Tercero, trató de saltar la grieta entre macrismo y kirchnerismo. “Uno de los mensajes de estas elecciones es que los cordobeses queremos la moderación. No queremos la grieta que tanto daño hace a Argentina y que algunos piensan puede servir para ganar elecciones, pero no para gobernar. Hoy Córdoba demostró que a veces tampoco gana elecciones”, resaltó.

Y por si hiciera falta, enfatizó: “El mensaje que ha dejado el pueblo cordobés hoy es que fueron elecciones municipales y provinciales, que nada tienen que ver con las próximas elecciones nacionales (…) Es apresurado sacar conclusiones nacionales sobre la base de los resultados de Córdoba”.

Cuarto, ratificó su alineamiento con el peronismo federal, pese a que en Hacemos por Córdoba, tal el nombre de la alianza que lideró, hay dirigentes kirchneristas: “No habrá república en Argentina sin el peronismo y no habrá futuro para el peronismo si no es republicano”.

Quinto, marcó su cercanía con los organismos de derechos humanos, con los que siempre guardó una mejor relación que su fallecido socio José Manuel de la Sota. En ese sentido, introdujo el tema desde el recuerdo de su época de militante joven: “No guardo ni guardaré rencores con nadie, ni siquiera con aquellos que me balearon cuando sufrí un atentado en mi época de dirigente estudiantil. Siempre llevaré en mi alma y en mi corazón el dolor por los 30 mil compañeros desaparecidos a quienes hoy rindo mi homenaje”.

Sexto, facturó al gobierno de Macri una mirada excesivamente dependiente del mercado. Reivindicó, en cambio, el papel del Estado en la economía “porque no hay derrame del mercado que garantice la justicia social”. También saludó a los empresarios cordobeses porque “no andan pululando en despachos oficiales (sino que), están en sus establecimientos productivos, no son prebendarios, son pioneros”.

Schiaretti siempre se ha quejado de que el aparato productivo cordobés está severamente golpeado por las políticas nacionales que no reconocen su aporte a la economía nacional.

Schiaretti

Juventud peronista

El acto de Schiaretti, pasadas las 22 del domingo, estuvo cargado también de mucho valor simbólico. A su alrededor estuvieron, además de su esposa, Alejandra Vigo, elegida legisladora, el compañero de fórmula de Schiaretti, Manuel Calvo; el flamante intendente de Córdoba, el sanfrancisqueño Martín Llaryora, y su segundo, Daniel Passerini, y la hija de José Manuel de la Sota, Natalia, también elegida legisladora.

Esta será la base a partir de la cual Schiaretti tiene decidido liderar el recambio generacional en el peronismo, pero con el cuidado de no desbalancear el poder entre ninguno de los miembros de este equipo sub 50.

Otro aspecto central fue abordado momentos antes por Vigo, al lamentar la existencia de rumores sobre la salud de Schiaretti. “El gobernador está más fuerte que nunca. No se tiene que operar. Se lanzan mentiras para tratar de conseguir un voto más, pero no tienen en cuenta que detrás de Schiaretti hay una familia, que sufre cuando se dicen todas estas mentiras”, se desahogó.

Schiaretti

Lo que viene

Aunque se especulaba con la presencia de dirigentes nacionales para arropar a Schiaretti en su momento de gloria, fuentes del peronismo cordobés aseguraron que fue el propio gobernador quien se encargó de desarticular cualquier intento. De hecho, en su discurso fue claro en separar el resultado de estas elecciones con la política nacional.

Si bien esto fue leído como un salvavidas a Macri, con quien Schiaretti tiene una excelente relación, para no facturarle el costo del papelón de Cambiemos, otros referentes advirtieron que también había que analizarlo en términos de peronismo. “Juan les pidió que no vengan, que ya hablarán en los próximos días”, aseguró un funcionario en relación con otros referentes del peronismo federal.

Sólo Twitter fue el medio por el cual dirigentes como Sergio Massa trataron de hacerse notar. “El triunfo de @JSchiaretti es el premio a la capacidad de gestión y el liderazgo político en #Córdoba, pero sobre todo el talento de un enorme dirigente nacional¨, escribió Massa.

Schiaretti siempre tuvo una posición clara respecto de cómo debería resolverse la candidatura en el peronismo federal: una interna, fue lo que le sugirió a Massa, Juan Manuel Urtubey y hasta Roberto Lavagna, empecinado en tratar de evitar ese trance, durante las visitas que realizaron al Panal, la sede del Gobierno de Córdoba.

Sergio Massa, Juan Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto, el año pasado cuando conformaron Alternativa Federal (Foto: Clarín)

La estrategia de una primaria abierta tiene que ver con la necesidad de contener a un amplio carril del centro del peronismo, que puede oscilar entre cualquiera de los candidatos, pero que al final debe alinearse.

Palabras más, palabras menos, el argumento -que quedó expresado sutilmente en el discurso- es que si Macri y Cristina Fernández decidieron confrontar entre ellos, un amplio sector de la sociedad no quiere la reedición de esa disputa y busca un camino intermedio.

El talonario de facturas

La ruptura de Cambiemos y las dos candidaturas, una del Pro y sus socios, y otra del radicalismo, va a tener consecuencias mucho más allá del escuálido resultado que lograron Negri y Mestre (peor para este último, porque ni siquiera pudieron retener la intendencia de la ciudad de Córdoba).

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Mestre preside la Unión Cívica Radical y, desde esa posición, puede tener incidencia en la convención nacional partidaria que se realizará el próximo 27 de mayo y que deberá definir cuál es el papel del radicalismo en Cambiemos.

Mestre forma parte de una grilla de dirigentes que postula la ampliación de la alianza para darle mayor base de sustentabilidad. Pero entre ellos también hay quienes creen que el candidato no debe ser Mauricio Macri sino la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Sin embargo, Vidal llegó a Córdoba para apoyar a Negri, tal como lo hicieron también Horacio Rodríguez Larreta y Elisa Carrió.

En la interna de pago chico, Negri y su gente han hecho trascender que cobra fuerza la idea de expulsarlos del partido por haber sido candidatos en otra lista.

Schiaretti

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