Trump ante el mayor desafío de su presidencia

Por Andrés Repetto

¿Es el problema el desafío a enfrentar? ¿O se trata del problema que nos hacemos por cómo resolverlo? Tiempo atrás un amigo poniendo un poco de  claridad a mis interrogantes me decía que en realidad no se trata de lo que pasa a nuestro alrededor, sino  lo que hacemos con los que nos sucede,  llamémoslo “Problema/ desafío”.

Mientras me iba con esa respuesta en mi cabeza no pude dejar de pensar en que ese pensamiento  encajaba perfectamente en la política internacional. Cuanto más inestable sea nuestra respuesta sobre aquello que sucede, el costo puede ser más elevado para nosotros o nuestro entorno. Esto aumenta exponencialmente si quien reacciona de forma impredecible e intempestiva es el presidente de los Estados Unidos.

Donald Trump viene ratificando en su accionar mucho de los que se escribió sobre como maneja el poder y a quienes lo rodean. Sólo para llamar a  su memoria les recuerdo el cruce que mantuvo con un periodista de la cadena CNN quien le preguntó en una rueda de prensa lo que el presidente no quería escuchar sobre sus posibles vínculos con espías rusos.

La reacción de Trump dio rápidamente la vuelta al mundo, intentó callar al periodista, ordenó que le sacaran sin éxito el micrófono para finalmente echarlo de la sala de prensa.

Podría pensarse que se trató sólo de  un dato color, pero como dice en el refrán, “para muestra solo hace falta un botón”.  

Hace unas semanas Estados Unidos junto con Corea del Norte llevaron adelante su segunda cumbre, en esta oportunidad el lugar elegido fue Vietnam. Hanoi fue la sede del encuentro. La casa blanca buscó con esta elección darle un mensaje al dictador norcoreano. Si abandonaba sus ambiciones nucleares y misilísticas podría en un futuro convertirse en un socio como Vietnam. 

Era fundamental lograr un avance en este cara a cara entre los mandatarios, de lo contrario se plantearía una situación muy compleja. Como la de un engaño en plena luna de miel.

Estados Unidos presionó para que el régimen avanzara en sus promesas en la llamada desnuclearización, algo que finalmente no sucedió ya que Trump tampoco cedió a la hora de levantar las sanciones que pesan sobre Corea del Norte.

Si tenemos presente que sólo hace unos meses, el por ahora “amigo de Trump” me refiero a Kim Jong Un, era catalogado de “hombre cohete” y estuvimos en medio de una guerra de amenazas incluso de la utilización de armas atómicas, la pregunta es ¿Qué puede suceder si esa frágil amistad se rompe? Es más, teniendo presente la información que asegura que Norcorea estaría por lanzar un misil, luego de todo el acercamiento que buscó generar Trump jugándose el costo personal por avanzar en dos cumbres, ¿cómo podría reaccionar Estados Unidos ante tamaño desafío?, ante ese terrible desaire personal hacia el presidente estadounidense­.

Kim Jong Un Donald Trump

Recordemos lo que sucedió en esa cumbre. Fue Trump quien de forma sorpresiva incluso para su entorno,  decidió terminar con el acercamiento diplomático y ante la mirada desencajada de los norcoreanos dejar, como lo llaman en Corea del Norte al “Líder supremo” con la mano extendida.

Esta fue una muestra del costo global del resultado de la reacción de Trump ante lo que le sucedió, otra vez se enfrentó a algo que no quería ni aceptaba. En definitiva el presidente reacciona de la misma manera cuando sus expectativas no se cumplen, alguien lo describió en su entorno como un “niño caprichoso”.

Hay que remarcar que su regreso anticipado a los Estados Unidos no sólo fue porque no logró lo que buscaba de la segunda cumbre con Kim Jung Un sino porque en Washington un terremoto político estaba poniendo en jaque su presidencia.

Su ex abogado de los últimos 10 años, Michael Cohen,  atestiguaba en una comisión del congreso bipartidista y entre otros temas personales del presidente, habló sobre lo que creía fue la relación del por entonces candidato y luego presidente con los rusos.

Otra vez el tema Rusia, desequilibró al presidente, en este caso no se trató de algo menor como la pregunta de un periodista en la sala de prensa de la casa blanca sino de un testigo clave ante una comisión bipartidista del congreso de los Estados Unidos lo que lo llevó, en parte, a hacer fracasar una cumbre crucial, incluso a sacrificar los acercamientos personales con el dictador norcoreano.

Es por esta razón que en pocos días podríamos estar presente ante un hecho mucho más trascendental a nivel personal para Donald Trump, por ende, por cómo el mandatario reacciona ante “lo que le sucede” para su país y el mundo.

 

Rusiagate

El fiscal independiente del denominado Rusiagate, el ex director del FBI y reconocido investigador Robert Müller presentará la conclusión final de su investigación en torno al presidente, sus hombres y mujeres más cercanos. Este trabajo lo llevó a interrogar y entrevistar a decenas de testigos. Fueron dos años de trabajo. Incluso en el último tiempo investigaciones colaterales de Müller derivaron en la cárcel para varios allegados del presidente.

Poco o nada logró filtrarse del informe a la prensa, y cada vez que se mencionó en los medios a Müller, Trump buscó descalificarlo llamando su trabajo, ordenado por el ministro de justicia, como “una caza de brujas”.

Aunque parezca ciencia ficción, a esta altura esta claro para los servicios de inteligencia estadounidenses que los espías rusos no solo trabajaron a favor de la campaña de Trump sino que lo hicieron en contra de Hillary. En el medio de este escándalo fue sacado del camino por el presidente un director del FBI.

En pocos días más las cientos de páginas, testimonios y pruebas del “informe Müller” serán puestas en las manos del ministro de justicia y de ahí será dirigido al congreso.

Esta bomba de tiempo ambulante para la presidencia Trump podría generar un juicio político para el mandatario si se comprueba lo que se viene insinuando hace meses. Su cercanía  con hombres de negocios en Moscú, su intención de entorpecer la investigación, y sus posibles conocimientos sobre el acercamiento de su entorno más íntimo a espías rusos para ayudarlos en la campaña. Es por esta razón que comparto con ustedes una pregunta

¿Qué será capaz de hacer Donald Trump si esa bomba llega a explotar?

 

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