miércoles 19 de febrero de 2020
Opinión | Inflación |

Argentina, el país de la inflación reprimida

A pesar del congelamiento de tarifas, la inflación sigue siendo alta. ¿Qué sucederá cuando los precios congelados comiencen a liberarse?

Inflacióncontenida o reprimida es cuando el congelamiento de precios y tarifas claves de la economía logra disminuir o desacelerar la suba de los precios sin revertir las tendencias inflacionarias subyacentes.

El 2,3% del IPC de enero, inferior a los mayores guarismos de meses anteriores, encaja en esa definición. Es un índice aún alto, impulsado en especial por la suba de los alimentos, en un contexto donde sobresalen el cepo al dólar, el congelamiento de las tarifas y precios de los combustibles, el programa de precios cuidados, acuerdos de precios en medicamentos, todos de vigencia transitoria. También la presión oficial para limitar las paritarias hace su contribución, sin olvidar la recesión y la baja del consumo.

El eventual descongelamiento de todos esos indicadores es una amenaza para que vuelva la aceleración inflacionaria.

De esta manera el eventual descongelamiento de todos esos indicadores es una amenaza para que vuelva la aceleración inflacionaria y los formadores de precios presionan para desenfundar la pistola remarcadora, hoy digitalizada, lo antes posible. Muchos lo siguen haciendo como se evidencia en los incrementos de los precios de los alimentos, bebidas artículos de tocador y limpieza, electrónicos y autos. Y en las indexación de los impuestos ( tasas municipales, inmuebles, Monotributo) o en el fuerte aumento de las comisiones bancarias

Dólar hacia arriba

Ya el Banco Central comenzó a “tocar” el valor del dólar oficial, amplió la emisión monetaria y se comprometió a asistir las necesidades del Tesoro Nacional para el pago de la deuda en pesos. El déficit fiscal se mantiene y hasta podría acrecentarse porque la recaudación sigue por debajo de la inflación, el Tesoro Nacional estuvo pagando servicios de la deuda y se acrecentaron los subsidios a las empresas por los congelamientos de tarifas. El Gobierno espera recaudar más con los aumentos de impuestos de la Ley de Emergencia pero existe el peligro que el incremento impositivo incida negativamente aún más en los planes de inversión, con su consecuencia negativa sobre la actividad económica.

En tanto, la pulseada en torno a la renegociación de la deuda sigue presionando sobre el valor de los bonos, el riesgo país y los precios de los dólares alternativos. El financiamiento externo e interno sigue cerrado y el ingreso de dólares depende del superávit comercial, en momentos en que Brasil comenzó a “deslizar” su moneda y hay hasta signos de contracción del comercio internacional, acentuados por el coronavirus.

El financiamiento externo e interno sigue cerrado y el ingreso de dólares depende del superávit comercial.

La brecha cambiaria de más del 30% es otro factor inflacionario porque a la hora de fijar los precios y las rentabilidades el dólar de referencia no es el oficial sino los alternativos. Y esa brecha se amplía.

Finalmente, La historia argentina está plagada de “congelamientos” que concluyeron en “descongelamientos” abruptos.

Así las cosas, la inflación está contenida y su destino depende de un conjunto de factores que lejos están en vías de solución.

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