Final Fantasy VIII cumple 20 años: un juego que convive entre el amor y el odio de los fanáticos

Hace 2 décadas llegaba a Japón, Final Fantasy VIII, un juego que tuvo la difícil misión de suceder a un rpg tan inolvidable como FF VII pero que logró dejar su huella, tanto en la franquicia como en el género.


1999 era una época distinta en el mundo de los videojuegos. La vertiente online recién mostraba sus primeras cartas de peso y los títulos single player dominaban ámpliamente el mercado. Antes de llegar al nuevo siglo, ya existían en la industria franquicias bastante consolidadas y su nombre era sinónimo de éxito asegurado.

En dicho marco, hace 20 años SquareSoft estrenaba en Japón (en occidente lo haría recién en octubre) Final Fantasy VIII, título que no solo tenía que competir con importantes tanques de la época, sino que además tenía el peso de ser el sucesor de FF VII, no solo uno de los favoritos del fandom sino uno de los juegos trascendentales de toda la historia.

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Final Fantasy VIII apostó por una historia un tanto más terrenal, con conflictos que comienzan acentuados en cuestiones políticas aunque su trasfondo sería mucho más profundo, con varios plot twist en el medio, donde también se ven involucradas dos lineas temporales.

No es descabellado afirmar que esta entrega es la mejor de toda la longeva franquicia. SquareSoft decide apostar por la innovación y abandonar la comodidad de mecánicas que ya le habían funcionado en títulos anteriores. Las batallas se volvieron mucho más tácticas y gracias a su sistema de extracción de magias y equipamiento de los Guardian Force (GF), hay un sistema de personalización mucho más profundo en cada uno de los 6 personajes principales que utilizamos (no contamos a Laguna, Kiros y Ward).

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Dejar el pasado atrás y mirar hacia adelante fue lo mejor que pudo hacer la desarrolladora y el resultado es Final Fantasy VIII en todo su conjunto: un protagonista como Squall Lionhart más introvertido que los anteriores pero con un temple y una valentía digno de hacerse cargo un título de la franquicia; además de incluir un relato romántico que si bien no llega al climax de Final Fantasy X, tiene su medida relevancia en toda la trama.

El contenido del juego, dividido en su lanzamiento en 4 discos, está bien proporcionado y en ningún momento se siente tedioso ir a explorar lugares desconocidos o completar los sidequest para conseguir las armas más poderosas o encontrar los GF ocultos. Ni hablar de Triple Triad, este peculiar duelo de cartas que lo podemos discutir como el mejor minijuego de todos los Final Fantasy, pero por lejos es el más adictivo.

Final Fantasy VIII no solo resalta por todo el contenido que ofrece, y a pesar de ser despotricado por un sector del fandom, las cifras hablan por si solas: es uno de los títulos más vendidos de la franquicia, cosechando más de 8 millones de unidades vendidas.

 

Fuente: geeky.com.ar

 

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