jueves 20 de febrero de 2020
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Cómo mantener la mente sana y fuerte

Todos sabemos que es importante, para cualquier cosa que queramos hacer, tener una buena salud. Solemos decir que la salud es lo primero y sin ella no podremos hacer nada

Nuestro día a día se ve sometido por la presión de un ritmo que no nos permite dedicarnos tiempo a nosotros mismos. Esto incluye la dejadez en la rutina de ejercicio o una alimentación poco equilibrada. Si ponemos excusas con frecuencia sobre la falta de cuidado físico, mucho menor será el hueco que dedicaremos a la meditación, en la introspección o el desarrollo mental.

Por tanto, es igual de importante sentirnos bien en la parte física, que sentir bienestar emocional, para poder decir que estamos completamente sanos.

  • Ejercita tu cuerpo. El primer paso para despejar la mente se encuentra en el deporte. Los expertos han confirmado durante años que realizar ejercicio físico al menos media hora al día afecta muy positivamente a tu estado de ánimo y a tu autoestima. No es necesario que escojas un deporte difícil, es suficiente con salir a caminar. Si lo piensas, desde la era de la industrialización nos hemos vuelto sedentarios y hay que compensar esta costumbre con un poco de movimiento.
  • Crea más conexiones humanas. Cambiar el comportamiento no es fácil. De hecho, volverse una persona más sociable o más alegre es algo que a muchos les puede parecer imposible. Pero en el campo de la ciencia, algunos expertos aseguran que estos rasgos de personalidad se pueden adquirir siguiendo una serie de hábitos. Lo único que debes hacer es explorar tus capacidades para conocerte mejor a ti mismo. Al fin y al cabo, todo es cuestión de actitud.
  • Gestionar adecuadamente el estrés: que si no aprendemos a controlar, se puede volver crónico, y afectará a nuestra salud física. Controlar el estrés, nos ayuda a ser más productivos en cualquier actividad que realicemos; y a soportar mejor las presiones que podemos encontrarnos en los diferentes ámbitos, tanto en el laboral como en cualquier otro.
  • Manejar la ansiedad: nos ayuda a tomarnos con más tranquilidad los problemas y los imprevistos que nos surjan, y evitar así los altos niveles de ansiedad; que siempre nos van a limitar a la hora de poder encontrar soluciones a los problemas.
  • Simplicidad. Olvídate de consumir en exceso, no compres cosas que no necesitas, no caigas en la esencia del capitalismo y ten una vida sencilla, alejada de la superficialidad. Centrarse en lo espiritual provoca relajación, paz interior y reduce la sensación de estrés por obtener cosas que no te harán más feliz. Un detalle a destacar es que volverse espiritual no significa ser religioso. Simplemente trata de conectar con algo que te inspire, que le dé un sentido a lo que haces y puedas considerar como una fuente de optimismo. Puede ser desde una corriente artística hasta una persona que haya sido tu referente intelectual.

En definitiva, combina una actitud positiva, filosofía, una buena alimentación y deporte para gozar de un cuerpo y una mente sanos.

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