A 7 meses del fatal incendio, Micaela Carnero mejora y volvió del Garrahan al Alassia

santo tomé Carnero

“Está estable, fuera de peligro y comunicándose con algunas alteraciones propias de la hipoxia que generó el síndrome inhalatorio. Algunas de las lesiones cerebrales son reversibles, otras no, pero se va a recuperar”, precisó el Dr. Pablo Ledesma desde el Hospital de Niños.

Por Noelia Vetach


Micaela Carnero, sobreviviente del incendio de una vivienda de Santo Tomé ocurrido el 23 de septiembre -y por el que los vecinos responsabilizan a la madre de los hermanitos afectados- sigue mejorando y evoluciona favorablemente. Tras casi siete meses internada en el servicio de Cirugía Plástica y Quemados del Hospital Garrahan, la adolescente fue trasladada nuevamente al Hospital Alassia, donde continuará su recuperación.

Micaela fue la única de los cuatro hermanos Carnero que pudo sobrevivir a las consecuencias del fuego que consumió la casa ubicada en Victoria Ocampo al 4.300, barrio Adelina Centro. Cuando las llamas tomaron el domicilio, la madre de los niños, la abuela y una hermana mayor discapacitada, lograron salir con vida. Pero los demás Nicolás Carnero, de 7 años, murió dentro. Su hermano Jesús, de 9, murió dos días después en el Hospital Alassia. Mariano Carnero, de 20, perdió la batalla contra la muerte tras agonizar durante 7 días en el Hospital Cullen.

Micaela, de 13 años, debió ser trasladada al Hospital Garrahan en un estado de salud desesperante causado por las graves quemaduras sufridas -tenía un 90% de su cuerpo afectado por el fuego-. Que hoy siga con vida, es casi un milagro.

Para los peritos que trabajaron en el lugar, el incendio fue accidental. A pesar de las innumerables declaraciones y denuncias de los vecinos, que afirman que los hermanitos Carnero vivían en un infierno de violencia propiciado por su madre y otros familiares; de un audio de Whatsapp en el que queda claro que el fuego fue provocado; de las amenazas inmediatamente previas de la madre de los chicos (“hoy vamos a ser noticia porque van a terminar todos en el cementerio”); que mientras los chicos morían uno de los tíos miraba desde la vereda, mientras tomaba cerveza e insultaba los bomberos, la fiscal del caso sigue sosteniendo que el incendio fue “accidental” y no ordenó ninguna detención. En noviembre, la mujer volvió a vivir a la casa donde habían muerto sus hijos.

El fondo de la vivienda incendiada

El estado actual de Micaela

El Dr. Pablo Ledesma, secretario técnico del Hospital Alassia, habló con el móvil de Aire de Santa Fe este martes y dijo que hace ya 5 días que Micaela está de vuelta en el efector santafesino. “Está alojada en una sala de cuidados intermedios, en aislamiento porque su condición clínica así lo requiere. Está estable, respirando por su propios medios y completando un tratamiento con complicaciones propias de la gran quemadura que sufrió”, detalló el profesional.

“Las secuelas son mínimas si tenemos en cuenta el estado en que llegó. Además de las afecciones a la piel por las quemaduras, la paciente sufrió un síndrome inhalatorio, que provoca alteración en la oxigenación de todos los órganos de nuestro cuerpo, entre ellos el cerebro. Está estable, fuera de peligro y comunicándose con algunas alteraciones propias de la hipoxia que generó este síndrome inhalatorio. Algunas de las lesiones cerebrales son reversibles, otras no, pero se va a recuperar y está en plena rehabilitación. Cuando logre el alta hospitalaria, seguirá en control médico permanente”, precisó Ledesma.

Sobre el futuro de la adolescente, el entrevistado anticipó que “la Subsecretaría de Niñez ya está evaluando a dónde es conveniente que vaya a vivir la niña una vez que tenga el alta hospitalaria”.

El incendio que abrió las puertas del infierno

La mañana del domingo 23 de septiembre comenzó con una trágica noticia: Nicolás Carnero, de 7 años, había muerto en el incendio de una vivienda en Santo Tomé, y tres de sus hermanos estaban en grave estado. Hasta ese momento, todo parecía indicar que sólo se trataba de un hecho azaroso y lamentable. Pero con el correr de las horas, comenzaron a surgir testimonios que ponían en jaque la hipótesis del accidente.

Los vecinos comenzaron a revelar el infierno que vivían a diario los hermanitos Carnero en manos de su propia madre y otros familiares: gritos, golpes, encierro, amenazas continuas, privación de alimento y un sinfín de atrocidades más nunca atendidas ni evitadas por el Estado a pesar de las denuncias. La versión de que el fuego fue provocado empezó a cobrar cada vez más fuerza.

El miércoles 26, con el fallecimiento de Jesús -que tenía 9 años- recrudeció la situación. Además, a su hermano de 19 debieron amputarle una pierna, por las complicaciones ocasionadas por las quemaduras, y su hermana de 13 debió ser trasladada de urgencia al Hospital Garrahan de Buenos Aires. Los relatos de los vecinos seguían señalando que lo ocurrido “era una muerte anunciada”.

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Un entierro casi secreto

La jornada del jueves 27 fue especialmente difícil: fue el día elegido para inhumar los restos de Jesús y Nicolás. El entierro estaba previsto para las 18:00. El horario no era un capricho: se suponía que, a esa hora, sus compañeros y docentes iban a poder acompañarlos para el adiós final. Nada de eso fue posible: sin previo aviso, alguien decidió adelantar la inhumación para las 14:00. Los niños fueron despedidos casi en total soledad: sólo estaban presentes sus familiares, a los que la comunidad responsabiliza por lo sucedido.

Los únicos compañeritos que pudieron llegar al Cementerio, sumidos en llanto

Apenas tres mamás de los compañeritos de clase se enteraron de casualidad de lo que estaba sucediendo en el cementerio y alcanzaron a buscar a sus hijos y llevarlos al camposanto. Una de ellas contó al móvil de Aire de Santa Fe que horas antes del siniestro, había escuchado a la madre de los hermanitos carneros advertir que “iban a ser noticia” y terminarían “todos en el cementerio”. Otro vecino que llegó al lugar aportó otro relato desgarrador: contó que uno de los tíos de los niños, mientras los bomberos trabajaban para apagar el incendio, fue a comprar una botella de cerveza y se sentó tranquilamente a mirar lo que pasaba, mientras gritaba “Che, ¿cuándo van a sacar los cuerpos?”, “Se me pasa el asado” y “llevense todo eso que está quemado”, entre otras frases que indignan.

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Amenazas y responsabilidades

Dora, una vecina de la familia, se presentó a declarar en Fiscalía tras haber recibido amenazas por haber revelado el infierno que vivían los Carnero. Además, dijo al móvil de Aire de Santa Fe que recibió un mensaje de audio a través de Whatsapp en el que Betiana, la hermana mayor de la familia (una joven discapacitada) afirmaba haber sido ella quien desató el incendio que le costaría la vida a sus hermanitos. Sin embargo, los vecinos coinciden en señalar que Betiana era presionada para desviar las sospechas que se dirigían hacia su madre.

La muerte de Mariano

El domingo 30 de septiembre, luego de siete días en terapia intensiva y tras haber pasado por una cirugía donde le imputaron una pierna, Mariano Carnero falleció en el Hospital Cullen.

Ausencia de explicaciones

Ningún área gubernamental responde por lo sucedido. Nadie explica qué pasó con las denuncias de los vecinos, y nadie puede dar una explicación lógica de por qué nunca se intervino a pesar de los dos informes elevados por la Escuela N° 140 a la que asistían los más pequeños. Para la Justicia, nadie es responsable del incendio que acabó con la vida de tres chicos.

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