Los Leiva, la barra de Colón y una historia marcada por la violencia

COLÓN

De los referentes de la barra brava de Colón se dice que son los jefes de barrio Centenario. En los medios trascendieron por dos asesinatos y por el insólito “piletín” que tenía uno de ellos en la Cárcel de Coronda, donde purga una condena de prisión de 30 años.


Redacción Aire Digital

Ser el jefe de la barra brava de Colón implica mucho más que liderar el aliento sabalero en las tribunas. En el fútbol argentino se apilan las investigaciones que denuncian que los barras están el medio de negocios ilegales, como la reventa de entradas, la venta de drogas, el manejo de los “trapitos” y de las mujeres que ejercen la prostitución.

De los Leiva se dice que son “los jefes” de barrio Centenario y la Justicia deberá determinar quién le disparó a Miguel Orlando “Nano” Leiva -que se recupera en el hospital Cullen-, el referente de la barra de Colón, y sobre todo por qué lo atacó.

Nano Leiva jefe de la barra Brava de Colón

La historia de los hermanos está atravesada por la violencia, sobre todo por dos hechos que marcaron la agenda periodística: el asesinato de Walter González Montaner y la muerte de Fabricio Echagüe.

La muerte de González Montaner, la mañana del domingo 13 de octubre de 2013, fue un punto de inflexión. Juan Abel “Quique” Leiva -hermano de Nano- terminó condenado por este asesinato en el interior de un bar de la recoleta santafesina: el pub Fiji. González Montaner, que estaba tomando algo con su novia y amigos, era instructor de artes marciales e intervino para parar una violenta pelea en el bar. Lo mataron de un balazo en el pecho.

Quique Leiva estuvo prófugo de la justicia durante siete meses, hasta que fue detenido en el conurbano bonaerense. Está condenado a 30 años de prisión. En enero de 2017 quedó en el medio de otro escándalo cuando se viralizaron fotos del “piletín” que tenía en uno de los pabellones de la Cárcel de Coronda.

pileta cárcel de coronda

En esa semana, la madre de Quique y Nano, Mercedes Franco, habló en exclusiva con Aire de Sante Fe y dijo: “Mi hijo está preso porque tiene códigos. Siempre están hablando de él. Fotos, videos pasean por todos los programas. Esto del piletín es para los chicos que hacen cola desde las 5 de la mañana para ver a sus padres, muertos de calor y de hambre. No es para Quique Leiva ni para los otros presos. Es para los menores que van a ver a sus padres. Mi marido tiene un ACV por escuchar tantas cosas de mi hijo”, aseguró.

 

La muerte de Fabricio Echagüe

En marzo de 2015, después del triunfo de Unión contra Vélez, un hincha tatengue se enfrentó a balazos con los Leiva cerca de la cancha de Colón. Se llamaba Fabricio Echagüe y murió en el enfrentamiento. El Nano y su hermano Marcos también fueron heridos en el intercambio y condenados a dos años de prisión en un juicio abreviado.

En un primer momento se pensó que la causa de la pelea había sido la rivalidad entre Colón y Unión pero luego la Justicia determinó que el móvil estuvo vinculado con una discusión que comenzó entre mujeres y que terminó a los tiros cuando se metieron los Leiva y Echagüe. En el juicio, los Leiva declararon que una mujer se bajó de una moto y comenzó a insultarlos. Y que después el hombre que estaba con ella, Echagüe, les disparó.

Las internas, peleas y tensiones por el manejo de la barra también son frecuentes. En febrero de este año, por ejemplo, atacaron el auto del “Nano” Leiva con una bomba molotov.

La historia familia también está marcada por una tragedia. En diciembre de 2009 asesinaron a Jonathan Leiva (17 años e hijo de Nano) de un balazo en el pecho cerca de la intersección de calle Arenales y Entre Ríos. La policía detuvo a dos menores y un joven de 19 años.

Hoy, este apellido nuevamente se convierte en noticia, y suma un capítulo más en esta historia que esperemos alguna vez tenga fin: la historia de las barras bravas en el fútbol argentino.

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