La drogaba para obligarla a prostituirse en Santa Fe y Entre Ríos

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Ella era adolescente cuando empezaron a convivir. Durante cinco años, la amenazó y la dejó encerrada en diferentes prostíbulos por varios meses.


La conoció cuando ella tenía 16 años. En ese momento, él era amigo del hermano de ella y frecuentaba la casa familiar. Fue así que comenzaron una relación que derivó en un concubinato y posteriormente en dos embarazos. Pero, de a poco, el vínculo fue tornándose cada vez más violento, con golpes y amenazas con armas de fuego.

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Ya a salvo y en Tribunales, la joven pudo contar el horror que vivió. Samuel Espíndola la drogaba y en 2007 comenzó a obligarla a ejercer la prostitución en locales de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, cuyos dueños eran conocidos. A veces la llevaba él, a veces la iban a buscar otros hombres.

La dejaban en los prostíbulos varios meses, con otras mujeres que tampoco podían salir. Mientras, él quedaba a cargo de los dos chicos. “En las oportunidades que me mandaba a trabajar mis hijos quedaban con él, cuando regresaba notaba que mis hijos tenían quemaduras de cigarrillos, lastimaduras, moretones, producto de maltratos que él les daba”, declaró la joven en la causa.

Si se negaba “trabajar”

Los dueños de los locales la golpeaban o le avisaban a Espíndola, quien iba hasta el lugar, la amenazaba y le pegaba. El dinero que obtenía la joven a través de los “pases” era enviado a su pareja por correo. Después de un tiempo, él mismo la iba a buscar y la llevaba a su casa.

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Esas idas y vueltas de violencia y trata persiste de forma ininterrumpida hasta enero de 2012. “Un día llegué a mi casa y vi que mi hijo, que en ese momento tenía un año y ocho meses, estaba todo lastimado producto de una violación por parte de su padre. Entonces tomé la decisión de separarme de él pese a las constantes amenazas y denuncié lo que le había hecho a mi hijo”, declaró en la Justicia.

Por ese hecho fue condenado en abril de 2013 a 4 años de prisión efectiva abuso sexual agravado por el vínculo y lesiones leves en concurso real. Ahora llegó el turno de ella: condenaron a Espíndola a 11 años por “trata de personas con fines de explotación sexual de una víctima que era menor de edad al momento de los hechos, agravado por mediar violencia, amenazas, abuso de la situación de vulnerabilidad de la víctima y por haber sido cometido por persona conviviente”.

Fuente: www.tn.com.ar 

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