“Si el botón antipánico funcionaba bien, mi hija estaría con vida”

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Carla Soggiu era víctima de violencia de género y tenía el botón. Pidió ayuda dos veces, no pudo ser rastreada y murió ahogada.


Pasaron casi tres meses de la muerte de Carla Soggiu, la joven de 28 años a la que encontraron ahogada en el Riachuelo después de haber activado dos veces el botón antipánico que tenía, ya que era víctima de violencia de género. “Si el sistema funcionaba bien, mi hija estaría con vida”, se lamentó su padre Alfredo Soggiu, que exige que le entreguen las imágenes de las cámaras de seguridad con el recorrido de su hija.

La joven era madre de dos hijos y tenía un botón antipánico desde el 27 de diciembre luego de haber denunciado a su expareja, Sergio Fuentes, por violencia de género. Estaba desaparecida desde el 15 de enero por la noche y lo último que se sabía de ella era que había presionado dos veces el dispositivo, ese mismo día. En una de sus comunicaciones con una operadora le advirtió que tenía “agua en la cara”, mientras estaba perdida y desorientada.

Cuatro días después un grupo de trabajadores que realizaba una limpieza en el Riachuelo encontró un cuerpo, por lo que avisaron a la Prefectura Naval Argentina y a la Policía de la ciudad de Buenos Aires. Extraoficialmente, el papá de Carla reconoció algunas señas particulares de la hija: un tatuaje, un piercing y la ropa. En la Morgue Judicial porteña se determinó que murió ahogada y confirmaron su identidad.

“Aún no nos entregaron las imágenes de las cámaras de seguridad para ver el recorrido de mi hija ni los documentos que determinen qué empresa estaba cargo del soporte y control de que el sistema funcionase bien”, se quejó Soggiu. “El 15 de enero Carla desaparece y fallece, pero recién el día 19 la encuentran”, relató.

El hombre dijo que el GPS no funcionó durante diez días y sospecha que falló la triangulación de su ubicación, a partir del último contacto que la víctima tuvo con el operador. “Decían que estaba cerca de mi casa, que eso les figuraba. Vinieron dos veces a buscar a Carla acá, les dije que no estaba y se quedaron con mi palabra. No entraron a corroborarlo. Estoy convencido de que si el sistema funcionaba bien, mi hija estaba hoy viva porque la hubiesen encontrado cuando ella solicitó ayuda”, dijo Soggiu.

Según los especialistas la falta de precisión del botón podría deberse a que no se trata de un sistema de rastreo para personas perdidas, sino que funciona para casos de situación de violencia. Igualmente podrían haber influido otras variables en la geolocalización de la mujer como la presencia de antenas cercanas, el tiempo e incluso si el dispositivo tenía la suficiente carga de batería. Con con todo a favor el rastreador no es exacto y puede tener una diferencia de hasta 200 metros.

El papá de Carla ya había advertido que su hija “no estaba fuerte” y que creía que esta situación podría haber sido provocada por los golpes que había recibido por parte de su ex pareja, sumado a la “mala alimentación y al estrés”. La joven además podría haber tenido un problema con la válvula de drenaje que tenía colocada en la cabeza por la hidrocefalia que tenía.

“Le pegó en la cabeza, en la zona que él sabía que Carla tenía una válvula. Ese episodio creemos que está estrechamente relacionado con su desorientación posterior”, dijo Soggiu. “Yo le decía que se quedara en casa, que no saliera. Pero ella me respondía que tenía que trabajar para darles de comer a sus hijos y que no podía quedarse encerrada”, indicó.

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