“Si hay desconfianza en el mundo es hacia el Gobierno, no hacia el peronismo”

Omar Perotti

El vicepresidente del Senado de la Nación (PJ) y candidato a gobernador de Santa Fe, Omar Perotti brindó una extensa entrevista.l

– Usted adelantó que será candidato a gobernador por Santa Fe en 2019. ¿Hay chance que el actual mandatario Miguel Lifschitz reforme la Constitución y se presente para otro mandato?

-Lamentablemente el gobernador se enfrascó el último año en una estrategia de reelección que lo alejó. Debió haber estado mucho más atento a los impactos que las medidas nacionales iban a generar en Santa Fe. Y se concentró en una estrategia de reelección que tiene más que ver con una preocupación de dirigentes por su futuro que con un reclamo de la población.

– El Gobierno tiene previsto un recorte de unos $300 mil millones. ¿La oposición en el Senado va a aprobar un Presupuesto 2019 con esas características?

-Si no se dan las condiciones de resguardar la gobernabilidad de las provincias…Creo que son las dos cosas, la gobernabilidad nacional y la de las provincias. Con el pacto fiscal a las provincias se les hizo un pedido importante de sus recursos y ahora, adicionalmente, se le quiere incorporar otros. No veo gobernadores dispuestos y senadores acompañando una retracción de recursos tan fuertes a las provincias. Me parece que algunas de las pautas hay que revisarlas: o lo que se le pide ahora o se le devuelve algo de lo que se le pidió en su capacidad fiscal que las provincias se limitaron y se comprometieron a reducir. Es una de las preocupaciones también que el Gobierno defina hacia dónde va, con qué proyecto encara esta situación.

– ¿En la decisión que adopte el bloque del Peronismo Federal van a privilegiar la posición de los gobernadores del PJ?

-Primero deberíamos saber de qué se trata el Presupuesto y analizarlo en detenimiento seguramente con muchos gobernadores y el análisis que cada senador hará de cómo su provincia está resguardada o no. Ninguno de los senadores ha planteado que son los gobernadores los que le definen qué votan. Cada uno tiene su capacidad de decisión y ya se ha dado en algunos de los puntos del pacto fiscal, la reforma previsional y en el tema tarifas donde no hubo una coincidencia lineal con lo que algunos gobernadores habían conversado con el Gobierno nacional.

– ¿Está de acuerdo con el pedido de traspaso de las eléctricas, AYSA y el transporte a la provincia de Buenos Aires y a la Capital Federal?

-Soy firmante e impulsor de ese proyecto. Estoy convencido que es necesario para ir zanjando un fuerte reclamo que tenemos desde nuestras provincias del tratamiento diferencial en tarifas que hubo en estos últimos años, no sólo de este gobierno sino del anterior. Y en el caso de Aysa con partidas que superan los $13 mil millones. Cuando se discutió tarifas el Gobierno tuvo una mirada mezquina porque se podría haber generado alguna instancia mayor.

– Los intendentes bonaerenses del PJ no están muy contentos porque significaría menos obras en sus municipios ya que la provincia dice que se reduciría notablemente su presupuesto…

-Sin duda que abre una discusión y es parte de lo que se busca. Seguramente habrá tiempos de adecuación. No queremos que sea de atropello ni algo que no resguarde a los usuarios o al funcionamiento futuro de las empresas. En cuanto a la provincia de Buenos Aires, no tenía una sentencia firme a sus reclamos (Fondo del Conurbano) pero recibió recursos. En cambio la provincia de Santa Fe, que tiene una sentencia firme, no ha recibido todavía los recursos. En Santa Fe tenemos un reclamo con respecto a la deuda que la Nación tiene con la provincia en la sustracción que hacía de los descuentos jubilatorios. Tenemos un fallo nada menos que de la Corte pero hasta aquí no ha habido cumplimiento.

– ¿No teme que el Peronismo no kirchnerista pueda ser considerado cómplice del ajuste del Gobierno al acompañar el Presupuesto?

-El bloque de senadores justicialistas ha dado sobradas muestras de dar herramientas para llevar adelante la gestión de Mauricio Macri. No hubo obstáculos y hemos acompañado muchas de las leyes como pymes, mercado de capitales. No es bueno que alguien no tenga Presupuesto, hay que hacer los mayores esfuerzos y a nosotros nos corresponderá tratar que ese presupuesto resguarde los intereses de esas provincias. El gobierno es el que ha decidido un acuerdo con el FMI. No acordó con los gobernadores ni con las fuerzas políticas antes de acordar con el Fondo.

– ¿Qué opina cuando Macri dice que el mundo no confía en el peronismo?

-Quien perdió ciertos niveles de consideración es la política que ha planteado el Gobierno, que se sentó ante todos los inversores y organismos con un equipo hablando del esquema del financiamiento y después lo cambió. Si hay alguna desconfianza en el mundo es hacia el gobierno no hacia el peronismo, porque cambia a sus actores después de haber sostenido durante un tiempo definiciones de políticas del Banco Central, de manejo financiero y económico y decide cambiarlas y a los actores que la estaban protagonizando como el presidente del BCRA y los ministros de Industria y Energía. Hay señales que no hemos dado nosotros.

– ¿Por qué no vienen los inversores?

-Al principio todos planteaban que los primeros capitales que podían venir eran los capitales calientes, golondrina. La primera señal de no inversión no fue de los inversores que no vinieron, porque no iban a venir en un periodo tan corto. Se dio en los que ya habían invertido en el país, cuando se cambian las reglas de juego con las cuales se estaba produciendo. Los últimos años fueron de sustitución de importaciones y un mercado interno fuerte. Cuando era necesario salir al mundo a plantear la convocatoria de inversiones, ese mismo mensaje el Gobierno debió habérselo dado al empresario argentino porque hacia adentro también son válidas las reglas del juego. Y ese empresariado empezó a ver medidas como la apertura de importaciones, la suba de tarifas y de alimentos, que fueron quitando poder adquisitivo a la población y disminuyendo el mercado interno. Y a su vez una tasa de interés decreciente. Entonces, muchos procesos de inversión y de producción se pararon.

– ¿Dos años es poco tiempo para que vengan inversiones genuinas?

-Quienes hacen negocios en la Argentina hablan con empresarios argentinos. Si ven que aquí, los mismos empresarios están regulando su marcha y en algunos casos deteniéndola, van a tomarse mucho más tiempo para definir si vendrán. En cambio quien viene con un juego financiero, en el que entra y sale, no tiene esa preocupación, ese viene a obtener lo máximo en el menor tiempo posible. Hubo una sobreestimación del Gobierno creyendo que esa política y ese dinero iban a estar.

– Entonces el problema no es político sino económico…

-En absoluto. Si no vienen inversiones es por un problema económico, no político. Porque las primeras señales de la política fueron contundentes: salir del default, una baja del costo financiero para las empresas radicadas aquí, señales más que evidentes de acompañamiento a medidas que eran necesarias para la Argentina para alentar un nivel de financiamiento que el proceso productivo necesitaba. El Gobierno no puede trasladar esta responsabilidad porque si algo ha habido en el justicialismo es una actitud más que responsable sobre la gobernabilidad. Nadie puede hablar de palos en la rueda. Insisto, el Gobierno no le ha clarificado nunca a la población cuál es su modelo de desarrollo.

– ¿El peronismo garantiza la gobernabilidad?

-Nosotros planteamos en 2016 la necesidad de avanzar en acuerdos del bicentenario en tarifas, educación, ciencia y tecnología, financiamiento externo. Por eso creo que se han dado señales más que contundentes de que el peronismo garantiza la gobernabilidad. Ahora, a nosotros no nos eligieron para decidir sino para ser oposición y garantizar. El que debe decidir claramente es el Gobierno.

– ¿Pero está claro cuál es el peronismo, si el de ustedes, los dialoguistas o el kirchnerismo?

-Son fantasmas que se quieren agitar cuando no se encuentra el rumbo en la acción de Gobierno o se trata de menoscabar cualquier aporte o crítica de la oposición. El peronismo está en evolución, en discusión y eso es bueno, porque todo proceso requiere una mirada de lo que estuvo bien, de lo que estuvo mal. No hay que tenerle miedo a ese tipo de discusiones o expresiones, siempre resguardando la institucionalidad. Quizás a veces hay que tenerle más miedo a los silencios o a las cuestiones que no se ponen en discusión clarificando a la población qué intereses están en juego.

– ¿Cristina Kirchner tiene que ser parte del peronismo que viene?

-El análisis de qué dirigente sí o qué dirigente no, es la gente la que deja afuera o no a alguien. En la construcción creo que hay que escuchar muy detenidamente lo que la población plantea.

– ¿Qué interpreta cuando en medio de la difícil situación económica, hay roces entre los miembros de Cambiemos?

-Vemos que el gobierno no tiene definido hacia adónde va y a muchos socios o integrantes de esa coalición de gobierno les debe pasar exactamente lo mismo, tampoco saben hacia adónde va. Quienes vuelven a sus provincias, ven lo que pasa con las economías regionales, el empleo, las pymes, no creo que tengan una mirada tan lejana o distinta que la de nosotros. Ojalá todas estas discusiones le sirvan al gobierno para corregir un rumbo y para que vuelva a reconstruir la confianza.

– ¿Qué gesto le gustaría ver del Gobierno nacional hoy?

-Tratar que esa decisión en la que está pidiendo esfuerzo, que va a significar reducción de presupuesto, de obra pública, de empleo, resguarde a los sectores mas vulnerables. Tener resguardado donde el hilo está mas fino.

– ¿Por qué todavía no se definió sobre el aborto?

-Nunca me han gustado las cuestiones de si o no a rajatabla. Este tema amerita un análisis profundo porque hay distintas miradas: de la fe y las creencias, la que tiene que ver con la salud pública y la ciencia, y la de las mujeres y sus derechos. Quiero hacerlo con la serenidad y la seriedad que la discusión requiere y definirlo lo antes posible.

– Y el proyecto que viene de Diputados, ¿cómo lo ve?

-Se han sumado mas fuerte en la discusión del Senado, debo reconocerlo, algunos planteos acerca de su constitucionalidad o que señalan diferencias desde el punto de vista del encuadre jurídico.

Un hijo de padres tamberos, con una doble vida profesional

Omar Angel Perotti podría considerarse un hombre de “carrera” que transitó metódicamente sus 58 años por tres carriles bien definidos, siempre de menor a mayor.

En lo personal, cuidadoso, resguarda a su familia de la vida pública. Está casado y tiene tres hijos. Y en lo profesional, logró desarrollar dos actividades paralelas, aunque muchas veces complementarias: contador y político.

Atrás había dejado una infancia en un pequeño campo de la localidad rafaelina de Bella Italia, donde vivían hijos y nietos de inmigrantes italianos. Allí vivía son sus padres que se dedicaban a la actividad tambera. Lleva grabado en la memoria “el esfuerzo que hicieron mis viejos para que pudiéramos estudiar”. Iba a la escuela primaria “Juan Bautista Alberdi” y recibió el título secundario en la Escuela Nacional de Comercio.

El camino del “Perotti contador” comenzó, apenas recibido con 23 años de contador público, llevando las cuentas de las estaciones de servicios de Ruben Favini y al sindicato de pasteleros, confiteros en su Santa Fe natal. Y llegó a ser consultor del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington (BID), Estados Unidos.“Washington fue una experiencia maravillosa”, dice. De joven había trabajado en la Cámara de Comercio Exterior de Rafaela y, ya como intendente había generado un proyecto entre el municipio y los sectores empresariales que fe exitoso, al punto que fue premiado por la Fundación Konex como el “Premio Nacional a la Calidad Total”. “En el 2002 decidí incorporarme al BID pero fui solo, sin mi familia, creyendo que era por dos meses y terminó siendo por un año”, recuerda.“O me quedaba a vivir y a trabajar en el BID o volvía a Santa Fe, y decidí volver”, relata. No obstante, mantiene el link con el BID y todos los años participa de las capacitaciones que brinda el organismo financiero internacional.

El “Perotti político”, en cambio, inició sus primeras armas como presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas y quiere ser gobernador de Santa Fe en 2019, aunque en el medio ocupó cargos ministeriales y legislativos. Todo comenzó en 1983, al ganar las elecciones por una agrupación universitaria independiente, “porque el peronismo no estaba organizado”, explica, antes del 30 de octubre, cuando Raúl Alfonsín arrasó las urnas y fue erigido como el primer presidente de la Nación de la democracia, pos dictadura militar. Sin padrinos políticos, por el contrario, conformó una agrupación peronista con equipos de economistas y profesionales cuando el gobernador de su provincia era José María Vernet. “Al peronismo llegó por convicción, por el trabajo cotidiano con temas laborales. En el peronismo fui encontrando mi identidad”, define. Momentos convulsionados del PJ, años después se propuso “romper las estructuras” y enfrentar al aparato peronista en Rafaela, como nobel candidato a intendente. De hecho, largó sólo con su grupo y a último momento acordó ir en la lista del entonces candidato a gobernador Carlos Reutemann. Les fue bien. Ganó el “Lole” y Perotti fue intendente con solo 31 años.

Itinerario

Omar Perotti nació en Rafaela, Santa Fe, el 16 de setiembre de 1959. Se recibió de Contador Público en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Litoral. Fue tres veces electo intendente de Rafaela: en 1991, 2003 y 2007. Se desempeñó como Ministro de Agricultura, Ganadería, Comercio y Servicios de la provincia de Santa Fe y fue consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Washington. En 2011 fue electo diputado nacional y desde 2015 es senador nacional. En 2018 asumió la Vicepresidencia del Senado de la Nación.

Al toque

Un proyecto: gobernar Santa Fe.

Un desafío: ser un buen gobernador

Un líder: Ester, mi maestra de primaria

Un prócer: San Martín.

Un sueño: ver a mis hijos crecer sanos y felices.

Una sociedad que admire: la que prioriza la educación y el trabajo.

Un recuerdo: mi infancia en el campo y el esfuerzo que hicieron mis viejos para que podamos estudiar.

Una comida: asado.

Una bebida: vino tinto.

Un placer: ir a la cancha con mis hijos.

Un libro: “El Cerebro del Futuro”, de Facundo Manes.

Una película: “El secreto de sus ojos”.

Una serie: “Merlí”.

Un trago: el Gancia de los domingos con mi viejo.

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