Las amenazas de los cobradores a la Policía: “Estamos trabajando, vayan a perseguir delincuentes”

Se lo dijo al personal policial uno de los seis “apretadores” detenidos en una vivienda donde habían ingresado a la fuerza y reclamaban el pago de una deuda del dueño de casa.


 

Por Andrea Viñuela

El juez Rodolfo Mingarini impuso la prisión preventiva para dos hombres imputados por extorsión y violación de domicilio. Antes, cuatro jóvenes coimputados suscribieron un procedimiento abreviado por los mismos delitos y recuperaron la libertad.

Las seis personas fueron detenidas el pasado miércoles en una vivienda de barrio Guadalupe Oeste mientras intentaban cobrar una deuda contraída por el padre de familia.

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Violentos extorsionadores

Los fiscales de la unidad de flagrancia Rosana Peresín y Manuel Cecchini sostuvieron esta mañana las imputaciones contra los seis detenidos. Puntualmente a Alberto José M. y Leandro H., considerados como los principales responsables del accionar delictivo de una banda de apretadores que reclamaba el cobro de una deuda.

Según repasaron los fiscales en base a los testimonios y las actas de procedimiento policiales, los seis hombres arribaron al mismo tiempo e ingresaron violentando las tres puertas que separan la vivienda de la vía pública, el pasado miércoles a las 15:30, en la zona de Padre Genesio al 2100.

Una vez dentro del hogar comenzaron a proferir amenazas y reclamar el pago de una deuda que habría contraído el dueño de casa, y que no se encontraba en el domicilio.

Los moradores hicieron conocer esta situación, y la respuesta fue más violencia y más amenazas: “paganos o le vamos a meter un tiro en la cabeza”, “algo nos tenemos que llevar, o volvemos a la noche y nos llevamos todo”.

Los seis hombres proferían las amenazas de manera muy violenta, a los gritos y hablando todos al mismo tiempo, lo que generó pánico y temor en los moradores: tres mujeres, dos hombres jóvenes y varios niños pequeños menores de 5 años.

 

“Vayan a molestar a los delincuentes”

El personal policial arribó a la vivienda alertados por los vecinos, quienes vieron el violento ingreso de las seis personas, a quienes identificaron como “prestamistas”, y por los ruidos y gritos que se escuchaban en la casa.

Cuando la policía llegó y preguntó qué estaba pasando, recibió como respuesta “somos cobradores, estamos trabajando, vayan a molestar a los delincuentes”. 

Al comenzar a entrevistarse con los moradores, éstos les describieron el violento ingreso sin permiso al hogar y las amenazas proferidas por los seis hombres.

También precisaron qué hacía cada uno, cargando sobre los dos de más edad la tarea de comandar y dar órdenes a los cuatro más jóvenes. “Se trata claramente de un grupo organizado para cometer este tipo de conductas” analizó el juez al momento de resolver.

 

“Yo le presté dinero pero con esos chicos no tengo nada que ver”

Tras escuchar la imputación realizada por los fiscales, los dos imputados solicitaron declarar. Primero lo hizo Alberto José M., luego de que Mingarini debiera llamarle la atención por su actitud: “siéntese bien, no está en el cine, está en una audiencia penal”.

El imputado reconoció que le prestó dinero al hombre para que le compre la moto a un allegado suyo. A continuación precisó que fue hasta la casa porque la hermana del deudor le había dicho que esa tarde le iban a pagar. “Cuando llegamos había disturbio en la casa y cuatro chicos adentro, pero no tenemos nada que ver con ellos” concluyó.

Luego declaró Leandro H. Otra vez Mingarini interrumpió la audiencia por la actitud del otro imputado y le pidió al personal policial que lo retire de la sala. El hombre manifestó que había acompañado a Alberto José M., pero que se quedó afuera y en ningún momento ingresó a la vivienda.

A continuación el defensor Horacio Paulazzo intentó poner en crisis la imputación de extorsión realizada por los fiscales, por entender que el reclamo del cobro de la deuda no era ilegal. Los fiscales sostuvieron que el deudor no se encontraba en el domicilio por lo que estaban exigiendo el pago de la deuda a las personas que no la habían contraído.

Por último el letrado insistió que no se ha probado de qué manera podían los imputados entorpecer la investigación si solo quedan pericias de la PDI y entrevistas de los fiscales con otras posibles víctimas.

 

“Las garantías de los imputados deben ceder para que las víctimas vulnerables accedan a la justicia”

Finalmente el juez Mingarini resolvió imponer la prisión preventiva por 90 días para los dos imputados, a pesar de que la pena podría ser de ejecución condicional.

El magistrado valoró especialmente el accionar violento de los dos imputados ante personas especialmente vulnerables y que además no eran quienes habían contraído la deuda. También remarcó el “desparpajo” con el que los imputados se dirigieron al personal policial que llegó a la casa: “no me cabe duda que podrían volver al lugar de los hechos, ese nivel de violencia no se puede tolerar. No veo medida alternativa que pueda morigerar eso”.

Mingarini remarcó que “se debe tutelar el acceso a la justicia de las víctimas. En esta instancia no se puede resolver de otra manera. Claramente se trata de un grupo organizado para cometer este tipo de conductas. Hay momentos en que las garantías constitucionales de los imputados deben ceder, como en este caso, cuando hay personas con un mayor grado de vulnerabilidad”.

 

Sentencia en abreviado

Previamente se había tratado la situación procesal de los cuatro jóvenes coimputados. En este caso el juez Pablo Busaniche les otorgó la libertad bajo una serie de reglas de conducta luego de que las partes anticiparan que resolverán la situación a través de un procedimiento abreviado.

Adolfo A., Manuel B., Joan D. y Alexis Q. deberán presentarse cada 15 días en la sede del MPA y evitar cualquier contacto con las víctimas, además de mantener una distancia de 500 metros.

Los defensores Peón y Carrasco anticiparon que suscribirán la primera condena a través de un procedimiento abreviado a dos años y medio de ejecución condicional.

 

 

 

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