Revisan la sentencia a un joven de Alto Verde por un homicidio con exceso en la legítima defensa

medicina

Brian Carlevaris fue condenado en primera instancia a tres años de prisión en suspenso. El tribunal consideró que la muerte de “Coto” Román se trató de un homicidio con exceso en la legítima defensa. Fiscalía y defensa apelaron el fallo.


Un joven albañil y pescador de Alto Verde fue condenado en el mes de diciembre de 2018 a tres años de prisión en suspenso por haber disparado contra la humanidad de Oscar Román, el 22 de junio de 2014.

Mientras que para los fiscales de homicidios se trató de un ataque intencional para asesinar a Román, para los defensores se trató de un hecho de legítima defensa. Román habría intentado disparar antes contra Carlevaris, este logró arrebatarle el arma y lo atacó para salvar su vida.

El tribunal de juicio entendió que se trató de un homicidio con exceso en la legítima defensa, ya que Carlevaris efectuó dos disparos contra Román. El primero de ellos lo dejó herido de gravedad, por lo que el segundo era innecesario para asegurarse su integridad.

Carlevaris fue condenado a tres años de prisión en suspenso y debió abandonar Alto Verde, ya que allí residen todos los familiares del infortunado Román.

Leer más ► Lo condenaron por homicidio con exceso de legítima defensa y seguirá libre

homicidio

Las dos partes apelaron la resolución del juicio y expusieron los agravios en la audiencia desarrollada en la Cámara de Apelaciones frente al tribunal conformado por los jueces Marta Feijoo (presidente) Roberto Prieu Mantaras y Fernando Gentile Bersano.

Al momento de admitirse el recurso de apelación, los camaristas avalaron también la producción de una prueba solicitada por la defensa, que no fue realizada en el debate oral de baja instancia.

Primero se exhibieron a tres testigos tres revólveres. Cada uno de ellos (la madre del imputado, el padrastro y una persona conocida) reconocieron la misma arma. Según expresaron, Román “siempre andaba con ese revólver, y después el hermano”.

 

“No se puede matar a un muerto”

Tras realizarse el acto de reconocimiento comenzaron los agravios de las partes. Primero hizo uso de la palabra la defensa. Martín Risso Patrón cuestionó que el tribunal haya condenado por un delito que no fue atribuido por la fiscalía, ni presentado como oposición por la defensa. “No pudimos ejercer la defensa de un hecho no atribuido” cuestionó el letrado.

A continuación leyó un párrafo de la sentencia en la cual los magistrados de primera instancia entienden que se trató de un exceso en la legítima defensa porque el primer disparo efectuado por Carlevaris ya había herido de gravedad a Román. “Nuestro defendido no tenía la autopsia para saber cuán herido estaba Román. Tampoco posibilidad de ver dónde le había impactado el disparo. Además, si fue el primer disparo el que ocasionó la muerte, el segundo no puede haberlo herido más” insistió Risso Patrón.

 

“Román no estaba armado”

A su turno los fiscales de homicidios Andrés Marchi y Cristina Ferraro rechazaron lo manifestado por los defensores, y solicitaron que se declare inválido el acto de reconocimiento del arma de fuego. Según expresaron, el arma no fue introducida como prueba al debate según establece el código, por lo que no puede tomarse como evidencia.

A continuación insistieron con que la condena que corresponde aplicar a Carlevaris es de 20 años de prisión por el delito de homicidio doloso calificado. “No se juzgó si Román generalmente usaba armas. Esa noche, Román no estaba armado” insistió Marchi.

El fiscal cuestionó también quienes fueron los testigos que colocaron el arma de fuego en manos de la víctima, todos allegados al imputado. En relación al reconocimiento del arma, Marchi precisó que dos de ellos no estuvieron en el momento del homicidio, y que la otra persona manifestó que “la familia Román” tenía un arma de fuego.

 

NOTICIAS DESTACADAS