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Juicio a Ilarraz: “En 1995, la Iglesia ya sabía lo que pasaba y lo encubrió”

Comenzó en los tribunales de Paraná el juicio al cura Justo José Ilarraz, denunciado por haber cometido abusos sexuales contra menores de edad cuando era prefecto de disciplina en el seminario arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, entre 1985 y 1993, donde eran pupilos chicos de entre 12 y 14 años.

Entre las pruebas en su contra, hay una carta del Vaticano, fechada en 1995, en la que el sacerdote admite los hechos y confiesa estar arrepentido. Son siete las víctimas que participan del proceso, pero se cree que los casos fueron muchos más.

Santiago Halle, abogado querellante, habló por Aire de Santa Fe y apuntó a las autoridades eclesiásticas, quienes sabían de los delitos a mediados de la década del noventa.

“Desde 2012 que se inició la causa, hemos sostenido una suerte de encubrimiento por parte de Ilarraz. En 1995 la Iglesia ya tenía conocimiento”, señaló el letrado, y remarcó: “Se inicia una suerte de proceso diocesano con un resultado en la cual se acreditó lo denunciado. La Iglesia tenía acreditados los abusos en 1995 y los dejó en secreto, no informó a las familias y mucho menos al Poder Judicial”.

Por otra parte, el abogado consideró que “esta es una causa extremadamente compleja y que va a marcar un hito no sólo para la Iglesia Católica, sino para los delitos de corrupción que se están investigando”.

Sobre el comienzo del debate, dijo que uno de los testigos declaró “puntillosamente lo que vivió”. Dijo que pidió declarar sin la presencia del cura, pero adelantó que “el próximo testigo quiere que Ilarraz se encuentre” en la audiencia y escuche en persona los testimonios.

Halle explicó que los delitos que se le han imputado tienen una pena probable de 15 años de prisión, pero por haberse cometido en concurso real la sentencia podría extender a algunos años más.

Estamos escuchando a personas que tienen consecuencias tremendas en su vida hasta el día de hoy, que se encuentran con tratamientos psicológicos y dan las pautas de lo que Ilarraz ha hecho, que son delitos aberrantes“, sostuvo. En esta línea, agregó: “Estamos con mucho dolor, pero es necesario que este debate se desarrolle y termine como pensamos que va a terminar”.

Consultado sobre la contundencia de la causa, el abogado indicó que “los elementos probatorios son más que contundentes”, entre ellos los informes psicológicos y psiquiátricos “que dan fe que no hay fabulación”. Incluso, dijo que se suma “hasta la confesión de Ilarraz que se la hizo al propio Cardenal Karlic, confesión que fue escrita y reconocida”. “Está a la vista que los hechos ocurrieron”, sintetizó.


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