Qué es el sargazo, la creciente plaga que inunda el Caribe mexicano

sargazo Caribe México

Las paradisíacas playas de México, cuyas plagas turquesas y arena fina son el principal atractivo centenares de turistas durante las vacaciones de verano, están el peligro. Las amenaza una epidemia de sargazo, una suerte de algas marinas que en las últimas semanas se han extendido a lo largo de 1.000 km de playas.

La plaga alcanzó algunos de los destinos más populares de la región, como Cancún, Tulum y Playa del Carmen, en el estado de Quintana Roo, y también las playas de Yucatán. Pero mientras sus habitantes lo consideran una grave catástrofe, el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró que este es “un problema menor”.

Pero más allá de la cuestión de la imagen y el hecho de que el sargazo empañe la vista de unas playas reconocidas internacionalmente por su belleza, existen otros problemas. Y es que a medida que este alga se estanca y se descompone, desprende un fuerte olor que molesta tanto a turistas como a locales.

Algunos hoteles y comercios de la zona ya empezaron a notar las consecuencias del sargazo, con reservas muy por debajo de lo esperado para esta época del año. Los estados del Caribe mexicano viven principalmente del turismo, por lo que la persistencia del problema es algo que inquieta.

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Un alga inoportuna

El sargazo es un alga flotante que viaja a la deriva impulsada por las corrientes oceánicas, a la vez que funciona como una “isla” viviente que sirve de alimento y hogar para varias especies marinas.

Tradicionalmente, la principal fuente de sargazo era el Golfo de México, desde donde las corrientes del Atlántico Norte lo empujaban en dirección al mar de los sargazo, cerca de Bermuda. Pero en los últimos años, los expertos detectaron un nuevo origen: las costas de África y Brasil, que están expulsando el alga que se estanca en las playas mexicanas.

En la zona afectada, algunos hoteles decidieron colocar redes en el mar para tratar de evitar que los sargazo lleguen cerca de la playa, mientras que trabajadores y voluntarios limpian la orilla con palas y carretillas. En un día pueden llegar a recoger hasta una tonelada.

Sin embargo, limpiar las costa de sargazo requiere mucho tiempo, una acción coordinada y costosa y, hasta ahora, se estuvo lidiando de forma inefectiva con la situación.

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Efectos sobre el ecosistema

El presidente Andrés Manuel López Obrador visitó Cancún el lunes e hizo declaraciones muy polémicas. Dijo que considera que las algas son un “problema menor” y no se mostró especialmente preocupado por que la plaga cause grandes daños a la economía de la región. Empresarios, gobernantes y residentes reaccionaron molestos a sus palabras.

Antes de su visita, habitantes del estado le escribieron una carta quejándose de que las autoridades no habían reconocido la magnitud real de lo que es una “grave situación”.

“Nuestras playas han perdido el color cristalino de sus aguas y sus tonalidades azul y verde turquesa; los pastos marinos y los peces mueren por la falta de luz y del oxígeno que les roba el sargazo, las tortugas se ven afectadas al igual que el arrecife coralino”, escribieron.

“La recolección del sargazo en la playa produce erosión y su putrefacción un gas ácido con olor a huevo podrido que puede ser nocivo para la salud humana”, advirtieron.

 

Atajar el problema

Las causas del surgimiento de la plaga de sargazo son inexactas, pero se manejan diversas hipótesis. Una es el aumento de la temperatura de las aguas, causado por el cambio climático; otra es el aumento de nutrientes en el agua, lo que favorece el crecimiento del alga.

Tampoco está claro todavía cómo se actuará para atajar el problema. Por el momento, López Obrador decidió adoptar una postura más moderada después de las críticas que recibieron sus declaraciones, y dijo que el gobierno estaba trabajando en ello y prometió “todos los recursos necesarios”.

Por su parte, el almirante Rafael Ojeda, jefe de la Armada de México, anunció que las autoridades gastarían el equivalente a US$2,7 millones para construir cuatro barcos diseñados para recoger el sargazo en el mar, así como nuevas barreras para retenerlo.

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