Open Arms: por qué el barco de la ONG humanitaria desencadenó un conflicto entre España e Italia

Y aunque los 80 migrantes ya pisaron tierra y la retórica de todas las partes se calmó, parece complicado que el desenlace de la travesía marítima logre tapar una imagen que se ha repetido ya en diversas ocasiones: la de Europa cerrando sus puertas a los migrantes y mostrando su fracaso a la hora de coordinar de forma efectiva su refugio.


Por Andrea Romanos

Tras 19 días de bloqueo, los 80 migrantes rescatados en el mar Mediterráneo por el barco de la ONG Open Arms al fin pudieron desembarcar en el puerto de la isla italiana de Lampedusa a última hora el martes por la noche.

Durante días, la llegada del buque desencadenó una serie de ataques cruzados entre los gobiernos de España e Italia y la propia ONG, que siempre expresó que a bordo del barco se vivía una “situación límite” y reprochó a ambos ejecutivos su negativa a permitir el desembarco. Ahora que los migrantes pisaron tierra ¿se puede dar por finalizado el conflicto?

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Y por fin, después de 19 días cautivos en la cubierta de un barco, todas las personas a bordo pisarán tierra firme. ¡¡Boza!! #openarms #freeopenarms #volunteer #refugees

Una publicación compartida de Open Arms (@proactivaopenarms) el

 

España, una solución que llegó tarde

En el fuego cruzado de reproches, España reprendió a la ONG no haber atracado en Malta, una posibilidad que, desde el gobierno, aseguraron que se ofreció. Según el ejecutivo, Malta sólo pedía que no todos los migrantes permanecieran en el país, sino que se repartieran entre diversos estados miembros de la Unión Europea. El reparto se hizo y seis países acordaron acogerlos, pero ya era demasiado tarde: el barco había zarpado hacia Italia.

Open Arms salió al paso de las acusaciones y aseguró que Malta sólo permitía desembarcar a un número reducido de migrantes. El buque decidió entonces dirigirse a la isla italiana de Lampedusa, lo que a la práctica suponía un pulso al ministro de Interior del país, el ultraderechista Matteo Salvini. Salvini es el principal artífice del cierre de los puertos italianos.

open arms españa italia
El Ministro del Interior italiano, Matteo Salvini

Los reproches no terminaron ahí, y la vicepresidenta española Carmen Calvo atacó a la organización estableciendo que “los rescates tienen que ser políticas de los Estados” y no de ONGs que trabajan “de manera desorganizada”, porque ello puede crear “este tipo de situaciones”.

España terminó por ofrecer a la embarcación humanitaria, varada en Lampedusa, que desembarcara en el puerto más cercano, y mandó un buque militar para asistir al Open Arms en la navegación hasta ese destino. Para Óscar Camps, el director de la ONG, la respuesta llegó “muy tarde”, ya que, según dijo, en el día 19 con 100 migrantes a bordo el barco no estaba en condiciones de realizar el viaje.

 

Italia, comandada por la extrema derecha

El ofrecimiento español, por su parte, fue celebrado como una victoria por Salvini. El líder de la Liga Norte dijo que “otro ministro habría cedido a las presiones” pero se mostró muy satisfecho por haber mantenido los puertos de su país cerrados pese a las dificultades.

Salvini, que también es el vicepresidente de Italia, se mostró impasible durante las más de dos semanas que duró la crisis humanitaria. Ignoró las resoluciones del juez italiano que indicó que se debía proceder al desembarco del buque, y sólo una segunda orden judicial el 20 de agosto logró tumbar su propósito.

 

La guerra verbal entre ambos países

Desde el gobierno de España fueron muy contundentes con la actitud del mandatario italiano. La vicepresidenta Calvo fue aseguró que “Italia no puede tener sus puertos cerrados” porque suponía “violar las leyes”, y alentó a la Comisión Europea a “tomar decisiones”.

Pero las críticas más contundentes fueron las de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que calificó la actuación de Salvini como “una vergüenza para la humanidad en su conjunto”.

“Es absolutamente inconcebible e inaceptable que, habiéndose puesto de acuerdo varios países de la UE en recibir a las personas que van a bordo del Open Arms, habiendo una resolución de la justicia italiana, el señor Salvini, con una finalidad absolutamente electoral, esté incumpliendo lo que tiene que ser un mínimo común denominador de la UE y esté poniendo en riesgo vidas humanas”, afirmó.

 

El Open Arms, incautado

La fiscalía de Agrigento, más allá de ordenar el desembarco de los migrantes en Lampedusa, procedió también a incautar el barco humanitario. El Open Arms deberá permanecer un mínimo de dos semanas en Italia en el marco de una investigación sobre lo sucedido en el Mediterráneo.

Desde la ONG comunicaron que “es un costo que asumimos” para poner a salvo a los migrantes, que pasaron 20 días en el mar en una situación “crítica”. “Consideramos indispensable priorizar su salud y seguridad en esta emergencia humanitaria”, tuiteó Oscar Camps.

Y aunque ya pisaron tierra y la retórica de todas las partes se calmó, parece complicado que el desenlace de la travesía marítima logre tapar una imagen que se ha repetido ya en diversas ocasiones: la de Europa cerrando sus puertas a los migrantes y mostrando su fracaso a la hora de coordinar de forma efectiva su refugio.

NOTICIAS DESTACADAS