Murió un nieto de Lula da Silva por meningitis

Lula da Silva

Arthur Araújo, de 7 años, falleció en un hospital de San Pablo. Rápidamente, los abogados de Lula da Silva hicieron una presentación para que pueda asistir al entierro de este sábado.


El nieto del ex presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, murió este viernes por una meningitis en San Pablo y el ex mandatario será autorizado a dejar la prisión de Curitiba -donde está preso desde abril- para asistir al funeral.

Tras conocerse la muerte del pequeño, los abogados de Lula realizaron un petición para que el ex presidente asista al funeral basándose en la Ley de Ejecución Penal, que determina que los presos pueden obtener un permiso de salida con escolta en caso de fallecimiento o enfermedad grave de un hermano o de otros parientes cercanos.

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Luiz Inácio Lula da Silva

Rápidamente, el Ministerio Publico Federal (MPF) se manifestó en “sentido favorable al desplazamiento” de Lula para el entierro, indicó ese organismo. Si bien aún resta conocerse la decisión de la jueza federal de Curitiba Carolina Lebbos -a cargo de la operación anticorrupción Lava Jato-, los abogados del PT precisaron que la Policía Federal les adelantó la aprobación de la magistrada, según publican medios locales.

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De hecho, el gobierno de Paraná, cuya capital es Curitiba, ya puso a disposición un avión para el traslado del ex gobernante hacia San Pablo, a 400 kilómetros de distancia. “La aeronave fue liberada por el gobernador Carlos Massa Ratinho Junior, atendiendo un pedido de la Superintendencia de la Policía Federal”, a fin de posibilitar “que el ex presidente participe del velorio de su nieto”, indicó la gobernación.

Lula en prisión

Lula, quien purga desde abril de 2018 una pena de 12 años y un mes por corrupción, atravesó una situación similar cuando su hermano Genival Inácio da Silva, conocido como Vavá, murió el 29 de enero en Sao Paulo (a 400 km de Curitiba), pero debido a trabas legales no se le permitió salir a tiempo para acudir al entierro. “No dejaron que me despidiese de Vavá por pura maldad”, dijo en esa ocasión.

El ex mandatario, de 73 años, fue condenado (en una sentencia confirmada por un tribunal de apelación) por corrupción pasiva y lavado de dinero, como beneficiario de un apartamento en el litoral de Sao Paulo a cambio de favorecer a una constructora en contratos con la estatal Petrobras.

En otro proceso, fue sentenciado el mes pasado por un tribunal de primera instancia a 12 años y 11 meses de cárcel, como presunto beneficiario de reformas en una hacienda de Atibaia -en el interior de Sao Paulo- ofrecidas principalmente por las constructoras Odebrecht y OAS, a cambio igualmente de su mediación para obtener contratos en Petrobras. Sus condenas suman así 25 años.

 

Fuente: Clarín 

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