De Santa Fe a Francia 2019: Belén Potassa, la chica del mural en Cañada Rosquín

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Es una de las tres santafesinas que integran el plantel mundialista y, además, es una de las “sobrevivientes” del plantel que jugó la Copa del Mundo de 2007. “Estamos ante una inmejorable oportunidad”, dice sobre Francia 2019.


Belén Potassa nació el 12 de diciembre de 1988 en Cañada Rosquín, pueblo ubicado en el departamento San Martín, en el centro oeste provincial. Es una de las tres futbolistas de la Selección Argentina, que estarán en Francia 2019, nacidas en la provincia de Santa Fe.

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“Si ella nacía varón, todos tendrían su póster en la pared”. La frase es de Claudio Dionato, el primer entrenador que tuvo Belén Potassa en su pueblo natal. Probablemente no haya posters, pero fue tan grande la trascendencia que tuvo su llegada a la selección mayor en Cañada Rosquín, que pintaron un mural con su imagen.

El mural en honor a Belén Potassa.

Ojalá que sirva no solo para los chicos o chicas que quieran ser deportistas, sino para todos los que tengan una misión en la vida. Que sepan que no hace falta ser ni mujer ni varón para lograr un sueño o alcanzar una meta”, declaró Pota, emocionada, en el sitio oficial de la FIFA, sobre el homenaje que recibió en su localidad.
Persiguiendo sueños

Durante su niñez y adolescencia, Potassa probó con el tenis, voleibol, natación y patín, antes de convencer a su mamá que le consiguiera un lugar donde jugar al fútbol.

En 2004 llegó a Rosario Central. Luego jugó en San Lorenzo, Santiago Morning de Chile y Boca Juniors. Desde 2014 es una de las figuras de UAI Urquiza, el equipo más importante de la Liga Femenina del fútbol argentino.

Es una de las cuatro integrantes del plantel mundialista que sabe lo que es jugar una Copa del Mundo: junto a Vanina Correa, Mariela Coronel y Gabriela Chávez, Belén Potassa defendió la camiseta argentina en China 2007. Además, jugó el Mundial Sub20 Rusia 2006 y los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008.

Además de jugar, es entrenadora de fútbol y, como la profesionalización del fútbol femenino aún es incipiente en la Argentina, trabaja en la administración de un colegio
Experiencia en la selección

Sobre sus recuerdos del Mundial de 2007, Potassa asegura que “fue una experiencia increíble”, y agrega que “será un

orgullo volver a jugarlo”.
En el grupo es una de las más experimentadas, pero aclara: “No es el momento de contar de qué trata estar un Mundial, eventualmente habrá tiempo para eso. Yo trato de llevarles tranquilidad a las chicas, sobre todo ahora que estamos tan cerca”.

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Muchos no hubiesen imaginado que Argentina estaría 12 años sin jugar un mundial. “Ni se me hubiera ocurrido. Pero tampoco que íbamos a estar dos años sin jugar, perdiendo tiempo que aprovecharon otros países para crecer”, dice, en relación a las dificultades que debió afrontar la selección femenina en la última década.

“Las cosas cambiaron y hoy estamos ante una inmejorable oportunidad”, destaca Belén Potassa, pensando en Francia 2019. Un nuevo mundial, que será el segundo para ella, y está a días de comenzar.

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