martes 12 de noviembre de 2019

Sociedad |

Le dijeron que su beba había muerto y 69 años después la pudo abrazar

¿Puede un abrazo compensar el tiempo perdido? Para Genevieve Purinton y Connie Moultroup, parece que sí.

Aunque tuvo que esperar 69 años para ello, Purinton finalmente pudo apretar bien fuerte a su hija. “De verdad no estás muerta”, le dijo entre lágrimas y risas mientras su hija la consolaba y le decía que estaba “todo bien”.

Detrás de este conmovedor reencuentro hay una historia siniestra de robo de bebés y prejuicios sobre las madres solteras en los años 1950.

Purinton, ahora de 88 años, tenía 18 años y era soltera cuando dio luz a una niña en el hospital católico St. Mary’s Mercy en Gary, Indiana, en 1949. Cuando pidió ver a su bebé, “le dijeron que era una niña, pero que había muerto”, explicó al New York Times.

Era joven y estaba sola. Había cortado con el padre tras descubrir que ya estaba casado y había dejado la secundaria cuando ya no podía ocultar su embarazo. No peleó con los médicos para ver a su beba. Ni siquiera pidió un certificado de defunción.

Según el diario, un médico del hospital en el que Purinton dio a luz organizó la adopción de la niña, que fue dada a una familia de California. Entre los papeles que Connie Moultroup luego obtuvo, había una autorización firmada por su madre. Ella dijo que recordó haber firmado muchos documentos en el hospital sin saber para qué servían.

En ese época, había un “gran estigma” social sobre las mujeres solteras embarazadas y los niños nacidos fuera del matrimonio, explicó al New York Times Ryan Hanlon, vicepresidente del Consejo Nacional para la Adopción. “Había mucho secreto en torno a la adopción”, dijo Hanlon. “Es lo contrario de lo que hacemos ahora”.

A Connie sus padres adoptivos le habían contado primero que era la hija de “una amiga de una amiga”, y luego que “la habían encontrado en un hospital y que sintieron que tenían que llevársela a casa”.

En busca de una mejor explicación sobre sus orígenes, se hizo un test de ADN de la empresa de genealogía Ancestry.com que le habían regalado para Navidad. La prueba la llevó hasta una prima, quien le confirmó que sí, su madre “todavía estaba viva”. Connie no lo podía creer.

Finalmente mamá e hija se reunieron por primera vez a principios de mes en el hogar de ancianos en el que Purinton vive en Tampa, Florida. Según Connie contó al canal local WTVT, una filial de Fox News, era el sueño de toda su vida. “Me veo a mí misma con cinco años, queriendo encontrar a mi madre”, recordó entre lágrimas.

El encuentro “fue muy emocionante”, dijo la hija. “Estaba tan contenta de verme”. Se descubrieron pasiones en común, como la cocina y el crochet.

Purinton le contó que de joven quería ser enfermera, y esa fue justo la profesión que Connie eligió y ejerció durante 34 años. También se enteró de que su mamá le quería poner Margaret Ann, por una de sus profesoras en la escuela que tenía un carácter “tenaz”.

Purinton pensaba que ya estaba sola en el mundo. Sus ocho hermanos habían muerto. Ahora se debe hacer a la idea de que tiene una hija, una nieta y dos bisnietos. Mientras Connie va por más y ya planificó un encuentro con sus medio hermanos por parte de su padre biológico.

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