viernes 6 de diciembre de 2019

Policiales |

La investigación que prueba que detrás de los “robarruedas” hay bandas y criminales sofisticados

En Rosario, una investigación judicial detectó sólidas y aceitadas bandas que organizan los constantes robos de ruedas a los autos que “duermen” en la calle, que incluye a “pichis”, “reducidores” y “lavadores”.

Por Claudio González

Esta semana en el Centro de Justicia Penal de Rosario el dueño de una gomería de la zona oeste fue condenado a 3 años de prisión efectiva por los delitos de asociación ilícita, encubrimiento y lavado de activos. No es una condena más, se trata del peldaño más alto de una red delictiva que se dedicaba a la comercialización de llantas y cubiertas robadas en la vía pública a autos y camionetas. Pero también hacían robo hormiga de neumáticos de tractores y maquinaria pesada.

Otro comerciante de Venado Tuerto ya había sido condenado en la misma causa, que surge como el primer antecedente judicial en la provincia en el que se logra condenar a personas por el lavado de dinero producto de la actividad ilegal de una aceitada banda con jerarquías bien definidas.

La crisis golpea, y aquellos vecinos que hasta hace un tiempo podían alquilar una cochera para resguardar sus vehículos ahora optan por dejarlo en la calle, aunque expuestos a la rapiñada de los delincuentes. Por eso ya no sorprende a nadie despertar en cualquier barrio de Santa Fe o Rosario y observar autos en la vía pública apoyados sobre tacos de madera, o directamente con el sostén de un gato hidráulico tras la “amputación quirúrgica” de sus ruedas.

Detrás de los hechos no hay simples delincuentes, sino sólidas bandas, aceitadas, con jerarquías bien definidas que enmascaran un negocio oscuro con varios componentes. Igual que ocurre con organizaciones detrás de las que se esconden “peces gordos”, cuyas caras parecen legítimas, con negocios supuestamente legales que crecen ante lábiles controles de los gobiernos locales.

En Santa Fe y Rosario hace meses que los autos que “duermen” afuera son rapiñados por los delincuentes.

Vale citar sobre estos fenómenos crecientes del mundo del hampa un tramo del trabajo del del colega mexicano David Santa Cruz, que hace referencia a las “Franquicias para el delito. De la economía criminal a la economía legal en manos criminales”.

Al describir bandas mexicanas del crimen organizado, dice que “se han convertido en franquicias criminales. Como parte de su proceso de expansión, diversificaron su «cartera» y hoy comercian con productos legales obtenidos vía la extorsión y el robo, principalmente commodities. Esto deja ver los diferentes espacios y facetas de actividad del crimen organizado y sus intentos de apropiarse de espacios de la economía legal. En muchos aspectos, estos grupos buscan economías de escala y de gama, como lo hace cualquier otra empresa capitalista”.

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Y algo de eso se observa si se traslada esa mirada a la dinámica argentina, que obviamente tiene sus particularidades. Por ejemplo, como algunos integrantes de emblemáticas bandas rosarinas que, a través de testaferros, aparecen vinculados a flotas de taxis, a emprendimientos inmobiliarios, gastronómicos. Se trata de esas “franquicias o commodities”, distintas escalas de las que habla Santa Cruz, en las que vuelcan inversiones con aspecto legal, y utilizan para lavar el dinero acumulado a través de distintos delitos.

 

Desde febrero de 2018 se comenzó a notar una alarmante secuencia y reiteración de hechos cuyos damnificados asentaron sus denuncias en el Ministerio Público de la Acusación (MPA). Entonces se inició una sigilosa y paciente investigación que encabezó la fiscal de la unidad de Investigación y Juicio Cecilia Brindisi.

Tras una serie de diligencias, intervención de líneas telefónicas, registros contables, patrimoniales, análisis de cámaras de videovigilancia, la funcionaria advirtió que tiraba de una piola interminable. Y de hecho se topó con algo mucho más grande de lo que imaginaba y aparecía a simple vista. La red se iniciaba con ladrones que sustraían ruedas y otros elementos de autos y camionetas estacionados en la calle. La primera pista condujo a un reducidor del barrio La Lata que vendía las ruedas a un lavadero de autos de Lamadrid al 1900 donde se desarmaban para luego distribuir los neumáticos en comercios.

La fiscal Brindisi explicó cómo operan estas bandas que hasta roban vehículos de maquinaria agrícola.

Entre los perjudicados no sólo se contaban vecinos de las ciudades más pobladas, también de áreas rurales donde se registraron robos de neumáticos de máquinas y tractores de productores agrícolas. A tal punto que uno de los sospechosos apuntados en la pesquisa trabajaba como camionero para la empresa de tractores John Deere de Granadero Baigorria, donde realizaba “robo hormiga” sustrayendo cubiertas que en el mercado pueden cotizar, según sus medidas, entre 50 y 200 mil pesos.

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Una de las gomerías sospechadas de vender el material mal habido estaba ubicada en Pellegrini al 4800 de Rosario. También se detectaron otros tres locales en Venado Tuerto, en Brown y Junín, La Paz y General López y en Almafuerte al 100. Allí tenían más salida las cubiertas de tractores y vehículos pesados.

Con datos concretos sobre los autores de los atracos, la Policía de Investigaciones (PDI) desplegó casi 20 allanamientos a mediados de 2018. Los operativos se aglutinaron en los barrios Las Flores, La Lata, Las Delicias y en la gomería de avenida Pellegrini al 4800. También en Soldini, Pérez, Granadero Baigorria, y en Venado Tuerto.

Uno de los operativos que se realizaron en gomerías que no pudieron justificar el origen de los neumáticos.

En total hubo diez detenidos, entre ellos al menos siete que realizaban el trabajo de calle, y los dos comerciantes que se encargaban de poner a la venta la mercancía con apariencia lícita. Se advirtió que la banda estaba conformada desde ladrones de poca monta que husmeaban y hacían el trabajo sucio, pasando por reducidores, hasta la boca de venta al público.

En los lugares allanados se secuestró todo tipo de material: una escopeta, múltiples cartuchos, unas dos mil cubiertas (33 de tractores) y se detuvo a Claudio Jesús M., Jorge Antonio S. , Fernando Damián A., Fabián Roque S., Gustavo Oscar F., Ramiro Gastón L., Luciano Nahuel O., Gastón Nicolás D. Tras ser imputados, pasaron 40 días en prisión preventiva.  En febrero de este año se condenó a siete de ellos a cumplir penas de tres años de prisión condicional, mientras que a un octavo se le aplicó la misma pena pero de cumplimiento efectivo.

Todos fueron descriptos como la pata operativa del grupo. Pero el 29 de junio se conoció la resolución judicial sobre uno de los cabecillas. En un juicio abreviado fue condenado Lucas Mirko Gladich, el comerciante de Venado Tuerto que revendía los neumáticos en sus locales. Según indicó la fiscal Brindisi a Aire Digital, se trataba de uno de los intermediarios y escalones más altos de la estructura delictiva.

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La jueza Hebe Marcogliese homologó el procedimiento abreviado presentado por la fiscal y aceptado por la defensa, y condenó a Gladich a 3 años de prisión efectiva. Además se le impuso una caución real de 600 mil pesos como autor de los delitos de estafa agravada por el ánimo de lucro, integrar una asociación ilícita y lavado de activos.

En la acusación la fiscal detalló que, consciente de su procedencia, el comerciante adquirió cubiertas de diferentes vehículos, algunas nuevas y otras sustraídas en la calle para su posterior comercialización “con el fin de incrementar su patrimonio”. Y destacó que para probar los delitos fue relevante la investigación contable, el entrecruzamiento de registros del estado patrimonial y documentación, “que no coincidían con la mercadería disponible en los negocios. Esta organización reviste los caracteres típicos tradicionales de permanencia y verticalismo, pero se adecua a las nuevas formas de delincuencia organizada a través de la vinculación interpersonal de los delincuentes”.

La pesquisa no se agotó en esas condenas. Faltaba resolver la situación procesal de Gustavo Oscar Forte (titular de la gomería “Gustavo” de Pellegrini al 4800), un hombre de 55 años, detenido como cabecilla de la banda de los “robarruedas”. La evidencia en su contra era demasiado pesada (sobre todo apoyada en escuchas, registros y secuestros). Se detalló que en su negocio se hallaron 191 llantas de aleación y de chapa correspondientes a diferentes medidas de rodados; 211 cubiertas de las marcas más reconocidos (Pirelli, Bridgestone, Goodyear, Fate, Kumho, Hankook, Michellin, Nexen, y Yakomo), además de 120 cubiertas usadas también de esas marcas. Lo cierto es que el acusado no pudo justificar origen de la mayoría de la mercadería.

En una audiencia celebrada a principio de esta semana en el CJP de Rosario, el imputado admitió la autoría de los delitos que le achacaron en un juicio abreviado, instancia en la que hubo un acuerdo entre Fiscalía y defensa. La jueza Marcogliese hizo el control de legalidad y homologó el trámite.

Luego dictó la sentencia condenatoria a tres años de prisión de cumplimiento efectivo para Forte como integrante de una asociación ilícita, encubrimiento calificado y lavado de activos. Al igual que Gladich, el comerciante de Venado Tuerto, se le impuso una multa 600.000 pesos. Como el tiempo que transitó en prisión preventiva lo habilita a solicitar la libertad condicional, su defensa tramitó el beneficio y aguarda salir de un momento a otro.

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