lunes 9 de diciembre de 2019
MUNDO |

La historia de la fotografía de la niña que falleció atrapada en escombros

En esta postal se puede observar la fulminante y perdida mirada de una pequeña, Omayra Sánchez de 12 años, la historia detrás de esta imagen es polémica y desgarradora.

El 13 de noviembre de 1985, el Nevado del Ruiz, un volcán en Colombia, entró en erupción, lodo y escombros corrieron por las laderas del volcán y a través de los valles de los ríos, hasta llegar al pueblo de Armero donde sepultó a 20 mil personas y sus viviendas. La población se había asentado ahí como consecuencia de la ignorancia del peligro que representaba y apatía de las autoridades locales y sus inexistentes protocolos de protección civil a pesar de las advertencias de los vulcanólogos.

Socorrista que sostuvo la mano de la niña Omaira Sánchez

La imagen ganadora como foto del año, se tomó en el marco de esta tragedia. Lo que no se observa en la fotografía es que Omayra Sánchez, la protagonista del cuadro, se encontraba hundida en el fango y lodo por más de tres días, con la cadera lastimada e inmovilizada por barras de acero que habían formado parte de la estructura de su casa, su mirada compasiva anticipaba un ataque de corazón que le quitara la vida en un par de horas.

Esta escena es particularmente controversial ya que la tragedia y los últimos minutos de vida de Omayra fueron televisados con fines lucrativos. La inocente joven luchó durante dos días completos y tres noches junto con los trabajadores de rescate que trataron de liberarla con distintas técnicas mientras las cámaras de televisión transmitían su agonía.

Omayra estaba cansada, pero serena y consciente, hablaba con voluntarios, médicos y periodistas. Los socorristas intentaron ayudarla pero determinaron que para sacarla de la trampa tendrían que amputarle las piernas y en las condiciones que se encontraban necesitaban equipos de cirugía especializado, de lo contrario corrían el riesgo de que la niña muriera en el intento. Otra de las alternativas era llevar una bomba de motor que succionara el cada vez más alto nivel del agua donde estaba sumergida. Pero el único equipo disponible estaba en Medellín, demasiado lejos de la localidad y no contaban con tanto tiempo para tal hazaña.

Finalmente Omayra Sánchez perdió el conocimiento y murió de un ataque al corazón el 16 de noviembre de 1985, la audiencia se preguntaba si no hubiera sido mejor ofrecer ayuda en lugar de tomar fotografías. Los medios justificaron el hecho con su labor periodística, su contraparte simplemente lo consideró como un acto obsceno.

Según CulturaColectiva, la historia detrás de esta fotografía justifica la intensa mirada de la pequeña quien siempre mostró una fuerte determinación por vivir a pesar de las terribles circunstancias.