sábado 7 de diciembre de 2019
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Joker: qué enseña la película sobre los traumas de la infancia

El villano de DC Comics nos acerca a la oscuridad de los trastornos mentales y la incomprensión de la sociedad a través de una historia repleta de abusos, mentiras, dificultades, desestructuración familiar y rechazo

Joker promete convertirse en la película para adultos más taquillera de la historia y no es para menos. Joaquín Phoenix construyó un fabuloso personaje digno de un Oscar y que merece la pena destinar unos minutos a analizar.

Su fantástica interpretación del payaso de Ciudad Gótica, Arthur Fleck, nos lleva a descubrir cómo las relaciones abusivas y la violencia son activadores de eventos traumatizantes que rebotan uno tras otro dejando una estela de dolor que aunque esté contenida no desaparece.

Trauma tras trauma, impacto tras impacto, conforma lo que en Descodificación Biológica denominamos Trastornos del Comportamiento, la medicina alopática lo denomina trastorno mental.

Joker

Agresión: Abusos y maltratos

La espiral de violencia, dolor y soledad a la que está sometido desde que es un niño, o mejor dicho desde que fue concebido, permite comprender por qué es tan difícil encontrar una salida al trauma sin el apoyo y la ayuda psicológica y terapéutica necesaria.

En cada fotograma y en la expresión del protagonista descubrimos su historia y, con ella, sus traumas más profundos. La película tira del hilo de la programación de un síntoma mostrando conflictos desencadenantes, programadores de conductas y estructurantes.

Huir del trauma

La amnesia traumática es un mecanismo de supervivencia del ser humano que nos permite huir del trauma y del dolor para poder “adaptarnos” y continuar con la rutina. Esta adaptación queda lejos de ser sanadora, porque lo que realmente produce es el efecto contrario, escondiendo y camuflando el trauma a través de síntomas y comportamientos alterados.

Inadaptación social

El trastorno de la risa incontrolada, también denominado Síndrome del payaso triste, funciona como una vía de escape para las personas con trastorno depresivo para esconder sus tristezas profundas. La risa incontrolada forma parte de la contradicción a la que ha estado sometido durante su vida.

Estamos ante un trastorno que se desarrolla como consecuencia de la inadaptación social y que busca desesperadamente conectar con el otro a través de lo único que sabe hacer, reír. El efecto es totalmente el contrario, provocando en él un dolor exasperante que le lleva a crear una realidad paralela repleta de escenarios inexistentes y a convivir con las alucinaciones.

La represión emocional

El sueño de vivir una realidad diferente se pone de manifiesto a través del baile y del movimiento corporal. El movimiento corporal le permite a Arthur conectar con su imaginario y construir un escenario alternativo que lo disocia por unos segundos de su historia de estar atrapado (atado a un radiador).

Durante años ha vivido en un letargo emocional en el que anteponía las necesidades de los otros a las suyas. Fruto de la violencia verbal y física a la que se fue sometido durante décadas ha aprendido a sobrellevar la angustia y el dolor desconectándose de la realidad: disociándose. Se llega a este estado cuando se viven conflictos de agresión o ataque a la integridad.

No a la estigmatización

La estigmatización de los trastornos mentales es un problema global y la lucha para erradicarlo tiene que ser una prioridad para cualquier sociedad libre.

Quienes sufren trastornos mentales no son agresivos

El trastorno mental no implica un comportamiento agresivo o violento. La agonía, la desprotección y el sufrimiento traumático deliberado conlleva en ocasiones reacciones y respuestas inesperadas, que pueden ser de carácter violento.

Resignificar el dolor

Los recuerdos traumáticos no desaparecen por dejar de tenerlos presentes. El trauma se puede llegar a convertir en compañero de viaje que nos recuerda diariamente que no hemos superado el dolor.

La repetición traumática

Las repeticiones de conflictos traumáticos en el presente nos hablan de lo que no hemos sanado anteriormente.

Según buenavibra, el viaje a través de los ojos de Arthur es transformador para el espectador. Phoenix ha logrado conmovernos y conectarnos con la esencia del trauma: la búsqueda de la curación.