En su cuenta de Truth, Trump publicó: “A todas las aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas: les rogamos que consideren que el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores permanecerá cerrado en su totalidad”.
La declaración coincide con un importante despliegue militar estadounidense, encabezado por el portaaviones USS Gerald R. Ford, acompañado por una flota de barcos, aviones de combate y más de 12.000 efectivos.
Durante el fin de semana, Trump mantuvo una comunicación telefónica con Maduro, donde advirtió que Estados Unidos intensificaría sus acciones militares si el mandatario venezolano no abandona Caracas en el corto plazo. De la conversación participó el secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional, Marco Rubio.
Según fuentes consultadas por Noticias Argentinas, la intervención de Rubio señala que la Casa Blanca ya descartó cualquier vía de negociación con el régimen. Horas después del llamado, Washington designó al Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera (FTO), lo que habilita sanciones económicas, bloqueo de activos y persecución judicial a colaboradores del grupo.
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Rubio afirmó que la organización “es responsable de violencia terrorista en todo el hemisferio”, y reiteró que Estados Unidos considera a Maduro como jefe de la estructura criminal. Caracas rechaza estas acusaciones.
La inclusión en la lista FTO amplía las herramientas legales para presionar a bancos, empresas e individuos vinculados al régimen. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostuvo que el cambio abre “una gama de alternativas legales”, incluso ante eventuales operaciones selectivas fuera de zonas urbanas.
Máxima tensión: campaña militar y hundimiento de embarcaciones
La presencia militar estadounidense en el Caribe es la más grande en años. Desde septiembre, las fuerzas norteamericanas hundieron al menos 21 embarcaciones sospechosas y se reportaron más de 80 muertes, en el marco de una campaña destinada a asfixiar financieramente al régimen venezolano.
Venezuela enfrenta hiperinflación y severas restricciones para colocar petróleo en el mercado internacional, mientras la presión militar y diplomática de Estados Unidos sigue en aumento.