Bolsonaro ya es el nuevo presidente de Brasil: juró ante el Congreso
Jair Bolsonaro juró este martes en el Parlamento como el 38º presidente de la República Federativa de Brasil. Dio un muy breve discurso de asunción en el que ratificó ratificó los puntos más controvertidos que expuso durante su campaña.
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El flamante mandatario pidió ante los parlamentarios y las autoridades la aprobación de una legislación que garantice la impunidad de los policías acusados de matar a sospechosos y aseguró que inaugurará una nueva era diplomática sin “sesgo ideológico”.
“Vamos a combatir la ideología de género conservando nuestros valores. Brasil estará libre de ataduras ideológicas” disparó el flamante presidente de la mayor economía latinoamericana y agregó: “Vamos a unir al pueblo, valorar la familia y respetar las tradiciones”.
Sin embargo segundos después prometió “construir una sociedad sin discriminaciones”.
Insistió en su idea de aplicar una política de mano dura para combatir la inseguridad y le reclamó a los senadores y diputados allí presentes que lo acompañen para generar el “marco jurídico” que otorgue mayores libertades a las fuerzas de seguridad a la hora de actuar.
“Vamos a honrar a quienes sacrifican sus vidas por nuestra seguridad. Le pido a este Parlamento que me ayuden a brindarle el respaldo jurídico necesario para que los policías puedan hacer su trabajo” dijo y aseguró que “las Fuerzas Armadas gozarán de las condiciones necesarias para poder cumplir con su misión”.
Adelantó además que abrirá el mercado brasileño al comercio internacional para fomentar la competitividad y que el sector del agro jugará un papel fundamental durante su gestión.
Aseguró que realizará “reformas financieras estructurales, el gobierno no gastará más de lo que recauda” y que durante su mandato “Brasil será visto en el mundo como un país fuerte, pujante y osado”.
Su discurso dejó en evidencia su pasado en las Fuerzas Armadas en las que se desempeñó como capitán del Ejército. Habló de tener la “misión de levantar nuestra patria de la sumisión ideológica”, de “rescatar el país” y de “enfrentar enormes desafíos”.
El nuevo signo de esa política externa puede constatarse en algunos de los convidados a la ceremonia como el secretario de Estado norteamericano Mke Pompeo, el premier israelí Benjamin Netanyahu y su colega húngaro, el neofascista Viktor Orbán. Faltó Andrés Manuel López Obrador, el presidente de la segunda potencia regional, pero estuvo el mandatario boliviano Evo Morales.
Desde Curitiba, donde está preso, Luiz Inácio Lula da Silva prometió que “2019 será un año de mucha resistencia para impedir que nuestro pueblo sea más castigado de lo que ya fue”.
Cientos de militantes se reunieron a metros de la Superintendencia de la Policía Federal curitibana para desearle feliz año nuevo al exmandatario y cantar el himno de los partisanos Bella Ciao.
En Brasilia el domingo se registraron momentos de histeria bolsonarista y hostilidad contra la prensa. En la plaza ubicada frente al Palacio del Planalto, bajo una lluvia persistente, los seguidores de Bolsonaro gritaron, y algunos lloraron, al decir “mito, mito”.
Uno de los cánticos repetidos entre los bolsonaristas fue “La bandera brasileña nunca será roja”. Otro de los personajes venerados fue el fallecido coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, el torturador más emblemático de la dictadura.
Hubo amenazas contra los periodistas que también fueron objeto de presiones por parte de las nuevas autoridades bajo el pretexto de aplicar medidas de seguridad nunca vistas. Bastante extravagantes.
La presidenta de la Federación Nacional de Periodistas, Maria José Braga le dijo a este diario que “Bolsonaro ya comenzó a acosar a la prensa, él tiene un especial recelo contra los periodistas”.
