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La jornada estuvo marcada por gestos de sintonía entre el flamante mandatario y Javier Milei, quien viajó especialmente para asistir a la ceremonia. Aunque una reunión bilateral programada para la mañana debió cancelarse por demoras en la agenda y el vuelo del presidente argentino, ambos líderes protagonizaron un efusivo saludo que ratificó su sociedad geopolítica. Esta cercanía contrasta con los roces diplomáticos que caracterizaron el vínculo durante la era de Boric y anticipa un trabajo conjunto en ejes clave como seguridad, economía y una agenda social conservadora.
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Kast, de 60 años, se convierte en una figura singular en la historia democrática reciente de Chile por su perfil ideológico y su reivindicación de ciertos legados históricos. A diferencia de otros referentes conservadores previos, su llegada al Palacio de La Moneda representa un cambio profundo en la centroderecha tradicional chilena, alineándose con movimientos similares que ganan terreno en la región.
El evento no estuvo exento de movimientos diplomáticos destacados. La ausencia de Lula da Silva, quien canceló su viaje a último momento y envió en su lugar al canciller Mauro Vieira, generó diversas lecturas políticas, especialmente ante la presencia confirmada del senador brasileño Flávio Bolsonaro. Mientras tanto, las delegaciones internacionales compartieron un almuerzo de honor antes de lo que será el primer mensaje oficial de Kast a la ciudadanía, previsto para esta noche desde el balcón del salón Independencia.
Hacia adelante, el objetivo de las administraciones de Argentina y Chile es potenciar la cooperación en sectores estratégicos. En un escenario global influenciado por la gestión de Donald Trump en Estados Unidos, ambos países buscan fortalecer proyectos comunes en minería, energía e infraestructura, aprovechando la sintonía entre la Casa Rosada y la nueva gestión chilena.