miércoles 20 de noviembre de 2019

Sociedad | Grandes chicas del mundo

Marie Curie: experimentar el mundo

¿Cuántos mundos caben en la habitación de una niña a la que le prohíben estudiar?

Por Natalia Pandolfo y Shirley Miño

En la Varsovia de 1867, el destino que le esperaba a María Salomea Sklodowska-Curie estaba muy lejos del que transitaría ya convertida en adulta, con otro nombre y en otra tierra, bien lejos de casa. Era pobre y era mujer: dos pasaportes al olvido.

Marie era curiosa. Las mujeres no podían acceder a la educación superior, pero junto a hermana Bronislawa descubrió que en Polonia había una escuela secreta: la Universidad Flotante. Allí fueron de la mano, con la emoción de lo clandestino y la ansiedad de hacer pie en un horizonte que aparecía lleno de promesas.

El siglo XIX ya estaba entrando en su ocaso y Marie asomaba como una estudiante excepcional.

Infinitos mundos en la habitación de una niña a la que le cierran las ventanas.

Con el paso del tiempo consiguió irse a París y ahí se estudió todo: Física, Química y Matemática.

Era un mundo de 776 estudiantes de los cuales 27 eran mujeres. A casi nadie le parecía raro.

Tuvo que aprender desde cero: desde la palabra. Como una niña hizo el pasamanos de tomar un idioma que no era el suyo. Al poco tiempo, ya se había enamorado: estaba magnetizada por el mundo de los metales y los magnetos.

Marie Curie descubrió en sus estudios que algunos minerales eran radiactivos. Su hallazgo fue bisagra para el mundo de la medicina y de la ciencia. Fue su gloria pero también su condena: de hecho, después de todos estos años, los instrumentos que usó siguen emanando radiación.

Cuántos mundos en una niña.

Cuando dio con el primero de los dos elementos químicos que descubriría, buscó en su arcón de palabras y eligió una que nombrara a su país: así nació el polonio. El segundo fue el radio, fundamental para destruir tumores y células enfermas.

Su marido Pierre se sumó a su trabajo. Juntos formaron una dupla revolucionaria. En una carta, él le escribió:

Sería una cosa preciosa si pudiéramos pasar nuestra vida cerca unos de otros, hipnotizados por nuestros sueños: tu sueño patriótico, nuestro sueño humanitario y nuestro sueño científico. “Sería una cosa preciosa si pudiéramos pasar nuestra vida cerca unos de otros, hipnotizados por nuestros sueños: tu sueño patriótico, nuestro sueño humanitario y nuestro sueño científico”.

Pierre murió en un accidente provocado por un carruaje, Marie entró en una depresión profunda.

La superó de la mano de un símbolo: creó un laboratorio en memoria de su marido. Además, durante la Primera Guerra Mundial, contribuyó con ambulancias radiológicas para que se pudieran hacer radiografías en el frente de batalla.

Cuántas vidas, cuántos futuros posibles.

Marie Curie fue la primera persona en ganar dos premios Nobel en áreas distintas: uno en Física y otro en Química. Fue la primera mujer profesora de la Universidad de París y una de las primeras del mundo en obtener carnet de conducir. Viajó dando conferencias y fundó centros médicos en Europa que hoy son referencias de investigación.

Producto de la radiactividad a la que estuvo sometida durante tiempo, Marie fue enfermando cada vez más. Murió en 1934. La habitación de la niña a la que no le permitían estudiar quedó silenciada, muda, envuelta en penumbras para siempre. Su nombre se convirtió en bandera y en legado.

Infinitos mundos, una niña.

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