El potus es una de las plantas más nobles para reproducir. Resiste errores, se adapta a distintos ambientes y permite multiplicarlo en agua sin herramientas especiales. Sin embargo, no todos los esquejes prosperan. Para lograr raíces fuertes y evitar que el tallo se pudra, necesitás aplicar algunos cuidados clave desde el primer día.
Cómo elegir el tallo correcto para reproducir potus
El éxito empieza en el corte. Buscá un tallo sano, firme y de color verde intenso. Debe tener al menos un nudo visible, ese pequeño engrosamiento del que nacen raíces y hojas.
Cortá justo por debajo del nudo con tijera desinfectada. El esqueje ideal mide entre 10 y 20 centímetros y tiene dos o tres hojas.
Retirá la hoja inferior si queda muy cerca del nudo para evitar que permanezca sumergida en el agua.
Usá un frasco de vidrio limpio y llenalo con agua a temperatura ambiente. Sumergí únicamente el nudo, no las hojas.
Ubicá el recipiente en un lugar con luz natural indirecta. El sol directo recalienta el agua y debilita el tallo.
Cambiá el agua cada dos o tres días. Este paso resulta fundamental: el agua limpia evita la proliferación de bacterias y favorece el desarrollo de raíces sanas.
Cuánto tarda en enraizar y cómo saber si va bien
En condiciones óptimas, las primeras raíces aparecen entre los 7 y 10 días. Durante las siguientes semanas se alargan y se vuelven más gruesas. Si el tallo se mantiene firme y las hojas conservan su color, el proceso avanza correctamente.
Si notás partes blandas u oscuras, cortá esa sección y renová el agua. Esperá hasta que las raíces midan al menos 5 centímetros antes de pasarlo a tierra. Raíces más cortas dificultan la adaptación.
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Trasplantar con raíces bien desarrolladas mejora la adaptación a la tierra.
Cómo trasplantar el potus sin frenar el crecimiento
Elegí una maceta con drenaje y sustrato liviano, aireado y rico en materia orgánica. Hacé un hueco, colocá el esqueje con cuidado y cubrí las raíces sin presionar en exceso. Regá moderadamente para asentar la tierra.
Durante las primeras semanas mantené la humedad estable y evitá mover la planta de lugar. Esa estabilidad ayuda a que el sistema radicular se fortalezca.