Quién es el Padre Ignacio, el sacerdote que ayudó a Fede Bal a combatir el cáncer
Fede Bal abrió su corazón después de haber vencido al cáncer y contó su intimidad.
Quién es el Padre Ignacio, el sacerdote que ayudó a Fede Bal a combatir el cáncer
Fede Bal contó todo en una entrevista que dio en 2021 en Almorzando con Mirtha Legrand, con Juana Viale como conductora. Recuperado de un cáncer de colon, el actor habló sobre el proceso de sanación que lo transformó por completo: aseguró haberse amigado con sus enemigos internos, descubrió partes de sí mismo que desconocía y aprendió a quererse. También relató cómo perdió muchos de sus miedos y comenzó una nueva vida, que hoy transita acompañado por su perro Kike y rodeado de naturaleza en su huerta orgánica.
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Su experiencia con el padre Ignacio
De regreso a Buenos Aires, Fede Bal comenzó el periodo de cuarentena recomendado por el Gobierno junto a su novia en el partido de Escobar. Luego de la experiencia mística el hijo de Carmen Barbieri se recuperó milagrosamente.
El padre Ignacio, cura milagroso
El padre Ignacio, es conocido como un "cura sanador", según lo definen. De piel morena, gestos convincentes, mirada cautivante y una tupida barba, el padre Ignacio llegó a Rosario hace 20 años. Nacido en el humilde pueblo de Balangoda, en Sri Lanka, se ordenó como sacerdote, y su primera misión fue en la Argentina, de donde dicen que ya no se irá.
Perteneciente a un movimiento llamado Cruzada del Espíritu Santo, del que hoy es titular en el mundo, Ignacio Peries era uno de los hijos de Mateo Kurukulasuriya, quien trabajaba en una firma británica fraccionadora de té.
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El silencio parece ser norma
El padre Ignacio no da reportajes ni quiere hablar con la prensa. Tampoco quiere fotos.
Las autoridades de la Iglesia Católica también prefirieron el bajo perfil: igual suerte tuvieron los intentos por consultar al arzobispo Eduardo Mirás.
En Rosario se lo conoce y la gente habla de él sin escepticismo: "Al menos, Ignacio concede una esperanza".
Todo por los enfermos
Desde siempre, el padre Ignacio tuvo la mirada puesta el dolor de los enfermos. Rápidamente, su carisma se apoderó de los fieles y hoy no tiene otra vida que la parroquia, antes de la pandemia oficiaba hasta tres misas diarias, daba charlas a los jóvenes, bendiciones a los adultos y atendía entre 300 y 400 personas por día que quieren sanar de algún mal físico o psíquico.
La ceremonia
Primero les pregunta a los enfermos por qué han venido y qué les sucede. Luego, toca las partes del cuerpo en las que puede estar la afección, les impone las manos y, en algunas oportunidades, los toma de la nuca y los fieles caen al suelo, en donde prosigue con la "sanación".
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Bajo perfil
El padre prefiere el bajo perfil. Dicen que quiere alejar lo suyo de toda posibilidad de sensacionalismo. Sólo existe un libro dedicado a él, que se vende en todos los quioscos de revistas y que va por la segunda edición. Allí está el testimonio de Amalia Pettinari, enferma de cáncer que dijo que se recuperó tras confiar en el padre.
También está el de Miguel, un chico con una enfermedad terminal, según los médicos, cuyos pronósticos jamás llegaron a cumplirse. Y el de Deolinda Martínez, que tras un derrame cerebral fue bendecida por el padre y hoy sólo repite: "Gracias a Dios, y al padre Ignacio". E Ignacio comentó: "Yo no soy un sanador, sólo transmito el poder de sanación de Dios. El actúa a través de mí".
Padre Ignacio: el cura del milagro
