Qué fue de la vida de Chizo, quien fue finalista de Gran Hermano 2011
La ex participante cambió radicalmente después de su participación en Gran Hermano.
Gisele Marchi, conocida como “Chizo”, fue una de las figuras más queridas de Gran Hermano 2011, la edición más recordada del reality por la presencia de Cristian U. A pesar de haber llegado a la final, decidió dar un giro inesperado a su vida lejos de la televisión. Hoy, más de una década después, recorre el mundo como artista nómade junto a su pareja y compañero musical, Lucas Marqués, con quien forma el Dúo Artemisa.
Luego de su experiencia en GH, Marchi se sintió desilusionada con el ambiente mediático. “El medio puede ser muy frívolo, hay mucha competencia y poca sororidad entre mujeres”, declaró en una entrevista con La Nación. Por eso, eligió volver a sus raíces viajeras: tomó su mochila y se lanzó a una travesía de dos años por todo el continente americano, donde descubrió su pasión por el arte y la música. En ese viaje conoció a Marqués, quien se convirtió en su compañero de ruta y en el amor de su vida.
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Juntos crearon el Dúo Artemisa, una propuesta artística que fusiona música, espiritualidad y conexión con la naturaleza. En 2024 celebraron su décimo aniversario con un emotivo video en redes sociales y el anuncio de su nuevo disco Humanos Cósmicos. “Cantándole a la vida, a la libertad del alma, a la naturaleza”, escribieron en su cuenta de Instagram, donde suelen compartir sus experiencias alrededor del mundo.
El recorrido de Gisele y Lucas es impresionante: tocaron en las calles del Desierto de Atacama, en Machu Picchu, en la Amazonía, y en ciudades como Cuenca, Ciudad de México y Ámsterdam. También pasaron por Islandia, India, Grecia, Italia y muchos otros países. Su primer disco fue grabado en México, y tras una gira en Estados Unidos lograron dar el salto a Europa y Asia. “Ese primer año fue un desafío, pero también el despegue”, reconoció Gisele.
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Lejos de vivir como turistas, apuestan por un estilo de vida alternativo, conectándose con las personas locales. En Francia vivieron cinco meses en casa de un hombre que necesitaba terapias cervicales, y en Suiza repitieron la experiencia. “Somos terapeutas, hacemos intercambios por estadía, masajes, terapias. Y si no, vamos a campings o alquilamos”, contó Marchi en una entrevista con Infobae. Así, construyó una vida auténtica, libre y lejos de los reflectores.
