Ivana Nadal reveló qué cirugía estética se hará en los próximos días
Ivana Nadal, otra vez en boca de todos.
Ivana Nadal se cansó de una parte de su cuerpo y decidió hacerse una cirugía. La imagen que le devolvía el espejo no la tenía para nada conforme y no dudó en comunicarse con su cirujano de confianza. Según explicó, faltan días apenas para ingresar al quirófano.
La modelo contó que se reducirá el busto, ya que pasaron 12 años desde que se puso los implantes y no está conforme con su aspecto. “Se está acercando el día, así que estoy muy contenta. Me voy a reacomodar mis tetas", precisó.
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Aunque sus seguidores le remarcaron que estaba divina y no necesitaba ningún retoque, Ivana Nadal insistió en que está firme en su decisión. "Estoy leyendo sus mensajes acerca de que mis lolas se ven perfectas. Si tengo un corpiño deportivo que me sostiene están bien, pero la que se ve en bolas soy yo. Tengo 375 cc y ahora voy a tener 230 cc. Va a ser un cambio lindo, la forma también va a ser diferente. Quédense tranquilos que estoy tomando una buena decisión. Lo necesito", dijo.
Fue hace más de una década cuando se puso siliconas por primera vez, y no la pasó nada bien. Sostuvo que era muy chica de contextura y que le acomodaron los implantes detrás del músculo, sin explicarle que era más doloroso: “Esa lola se me salía de lugar internamente. Me acostaba y se iba para el costado. Me paraba, y se caía. Fue una experiencia muy traumática. Cada uno es dueño de su cuerpo y de su vida. Y entre los cambios físicos y las malas decisiones de mi cirujano de aquel entonces creo que es el momento de hacerlo”.
Días atrás, Ivana se mostró muy orgullosa de la transformación que logró a través del tiempo, a base de un gran entrenamiento y una alimentación saludable. “2009-2020. 18 años-29 años. 52 kg - 65 kg. Pasé por muchos cambios mentales, corporales y espirituales. Sufrí, me maltrate, lloré, me reinventé, volví a caer, me volví a maltratar, me juzgué, me culpé, lloré, sufrí, me levanté y seguí... Pero en todo ese proceso, jamás sané. Pero poco a poco, mi vida se volvió más clara. Comencé a valorarme y a cuidarme, a quererme y confiar en mí, a pedirme perdón y aceptarme, a abrazarme sin vergüenza, a expresarme y exteriorizar todos esos dolores guardados, todos esos miedos impuestos", expresó junto a varias postales.
