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Las cinco claves del histórico triunfo del peronismo en Córdoba
Por Julio Perotti – Exclusivo para Aire Digital desde Córdoba
De la mano de Juan Schiaretti, el peronismo logró este domingo el pasaporte a un nuevo ciclo de poder en la provincia de Córdoba, en comicios que tuvieron cinco características centrales:
1. Esto le permite al peronismo llegar a un cuarto de siglo en la cima del poder político cordobés.
2. Lo hace con un récord: superaba el 55 por ciento del total de los votos, según se iba conociendo el escrutinio con el paso de las horas.
3. Además, lograba más del doble de la suma de sus dos inmediatos seguidores, Mario Negri, de Cambiemos, y Ramón Mestre, de la Unión Cívica Radical.
4. Lograba birlarle al radicalismo la intendencia de la ciudad de Córdoba, que será ejercida por Martín Llaryora, vicegobernador, diputado nacional y exintendente de la ciudad de San Francisco.
5. Y se quedaba con una mayoría absoluta en la Legislatura, por el extendido triunfo en el interior de la provincia.
Juan Schiaretti este domingo al votar en la escuela Instituto Villada
Schiaretti, junto a su exsocio político, el fallecido José Manuel de la Sota, alternaron en el poder desde 1999, luego de 16 años de radicalismo, con Eduardo Angeloz y Ramón Mestre padre.
El bipartidismo marca a esta provincia desde el restablecimiento de la democracia, en 1983. Más aún, sólo cuatro personas (Angeloz, Mestre, De la Sota y Schiaretti) lograron sentarse en el principal sillón de la gobernación desde esa fecha.
Si al final del escrutinio las cifras confirman que logró el 56 por ciento, el reelegido gobernador se colocará en la cima de los resultados. Es que, con esa diferencia, supera lo obtenido por Angeloz en 1983, el 55,8 por ciento. De la Sota en 2003 había logrado el 51,8 por ciento y Angeloz, en su tercer mandato, en 1991, 52 por ciento.
El propio Schiaretti llegó a su primera gestión en 2007, con el 37,2 por ciento, apenas 1,2 por ciento más que Luis Juez, en una elección fuertemente cuestionada. Ya en 2015, Schiaretti creció al 40 por ciento de los votos.
La paliza electoral tuvo dos víctimas, el candidato del gobierno nacional, Mario Negri, y el radical Ramón Mestre hijo. Entre ambos, no pudieron desenredar la madeja de una interna que los llevó a romper Cambiemos. Adicionalmente, esto tuvo un fuerte impacto en el interior de la provincia de Córdoba, porque el peronismo se benefició en muchos departamentos con la aparición de dos opositores en vez de uno.
Schiaretti logra más del doble de la suma la suma de los dos principales candidatos opositores, Negri y Mestre. En 2007, Schiaretti logró su primer mandato con el 37,2 por ciento. Y cuando regresó en 2015, lo hizo con el 40 por ciento.
Schiaretti recupera la Capital para el peronismo. La última vez que tuvieron un intendente afín fue en 1999 con el ucedeísta Germán Kammerath, impuesto por De la Sota después de ser su vicegobernador. Pero la última vez que un peronista había gobernado la Capital fue en 1973, con Juan Carlos Ávalos.
Por la Municipalidad de Córdoba pasaron también Luis Juez y Daniel Giacomino, ambos representando al Partido Nuevo y Frente Cívico, pero luego distanciados entre sí.
Ramón Mestre hijo tendrá que entregarle el mando a Llaryora, luego de dos mandatos desde 2011.
La situación de la Capital es un capítulo aparte en la crisis interna de Cambiemos que derivó en su ruptura.
Anoche, los seguidores de Negri le achacaban a Mestre haber unificado las elecciones con las provinciales, lo cual posibilitó a Schiaretti a traccionar a Llaryora. El elegido intendente de Córdoba tuvo en vilo su candidatura hasta último minuto porque se puso en duda si cumplía con el requisito de la residencia en esta ciudad, tal como lo exige la Carta Orgánica. Finalmente, logró el aval de la Justicia, pero debió votar en su ciudad natal, San Francisco, porque no está en los padrones de Córdoba.
Si actualmente entre bancas propias y otras a las que se les “compró el pase”, Schiaretti estaba cómodo, más aún lo estará en este nuevo periodo. Se calcula que tendrá más de 46 escaños, sobre un total de 70 legisladores, lo cual le permitiría obtener las leyes que quiera.
El sistema electoral en Córdoba lleva a elegir de manera directa 26 legisladores, uno por cada departamento. Y los otro 44 se definen de manera proporcional, mediante el sistema D’Hont.
Por la mañana, cuando fue a votar, Schiaretti pareció tirarle un salvavidas a Mauricio Macri. “Ni por asomo es una elección nacional, los de afuera son de palo”, sostuvo en lo que se interpretó como un gesto hacia su amigo, el Presidente, para que no le achaquen la derrota. “No va a haber definiciones a nivel nacional. Se eligen intendentes y gobernador de Córdoba, no tiene nada que ver con las elecciones a nivel nacional”, destacó Schiaretti.
El gobernador Juan Schiaretti junto al presidente Mauricio Macri en una visita del mandatario nacional a Córdoba
En la misma línea, Negri negó cualquier impacto nacional del resultado. Con todo, lo acompañaron, una vez más, Elisa Carrió y Mariana Zuvic.
A media tarde del domingo, Negri y Juez emitieron audios por WhatsApp para pedir a sus militantes que no decayeran y denunciaron una “operación” del gobierno de la provincia por difundir bocas de urna de la consultora de Gustavo Córdoba y Asociados, altamente favorables a Schiaretti.
En esos números mostraban a un Schiaretti con un 51 por ciento en la ciudad de Córdoba, pero se elevaba a 65,2 por ciento en el interior.
En todos los cortes que se difundieron, quedaba segundo Mario Negri, de Córdoba Cambia, y tercero, Ramón Mestre, del radicalismo.
Para la intendencia de Córdoba, según esos bocas de urna, Llaryora se consolidaba con un 44,8 por ciento, según ese boca de urna. Luis Juez obtenía un 23,7 por ciento y Rodrigo de Loredo 18,6 por ciento.
Al cabo de la noche, los resultados oficiales iban en esa misma línea. Un triunfo apabullante para el peronismo, una derrota difícil de digerir para el Pro y el radicalismo.
