Infartos y estrés, el duro costo de la campaña electoral y la arena política

La carrera frenética y la tensión constante que supone una elección, o sostenerse en el poder, muchas veces afecta la salud de manera irreversible. Los casos resonantes y el análisis de las causas. El daño que genera el estrés, según la cardiología


Por Mariano Ruiz Clausen

“En contextos de campaña, previo a las elecciones o en el transcurso de los mandatos, candidatos o funcionarios están sometidos a formas muy altas de estrés, un factor de riesgo en sí mismo que puede derivar en un evento cardiovascular, como algunos que se han visto recientemente”, aseguró a Aire Digital el médico cardiólogo Guillermo Lerman, presidente de la Asociación de Cardiología de Santa Fe.

“Uno de los casos más representativos de los últimos años quizás sea el fallecimiento del expresidente (Néstor) Kirchner quien, previo a su muerte, ya había tenido antecedentes importantes de enfermedad. A comienzo de ese mismo año (2010) fue intervenido en una arteria carótida que tenía obstruida. Pocos meses después, en septiembre, debió someterse a una angioplastia coronaria con colocación de stent (un procedimiento para abrir los vasos sanguíneos estrechos o bloqueados que suministran sangre al corazón) por un cuadro de angina de pecho”, ejemplificó el profesional.

Y continuó describiendo: “Kirchner rápidamente hizo apariciones públicas y siguió su actividad política. Quizás, desoyendo los consejos médicos. Una muestra de cómo el estrés crónico y la falta de cuidados de la salud pueden ser fatales”.  El 27 de octubre Néstor Kirchner murió, según se dijo oficialmente, por un “infarto agudo de miocardio”.

El poder y la “inmortalidad”

Guillermo Lerman es santafesino, coordinador de la Unidad Coronaria de un conocido sanatorio local y otra de sus áreas de especialización son los estudios de imágenes cardiológicas.

Señaló también que si bien la psicología no es su campo de formación,  “los médicos muchas veces podemos observar que en la clase dirigente o política habría una suerte de componente ‘psicológico’ o de personalidad muy fuerte, una sensación de ‘inmortalidad’, de que nada va a pasarles, posponiendo y dejando en segundo plano algunos cuidados personales”, porque tienen otros objetivos y urgencias.

“A esto también lo vemos en los ciudadanos comunes, que no se dedican a esas actividades: hay poca conciencia sobre la necesidad de cuidarse y hacerse controles médicos, y la prevención es algo sobre lo que debemos insistir”, agregó el cardiólogo.

Murió en el debate

Otro caso que impactó fue el desmayo y posterior fallecimiento del candidato del PRO Manuel “Toto” Álvarez (2015), en el debate por la intendencia de Puerto Iguazú, Misiones.

“Falleció tras sufrir un paro cardíaco en pleno debate político organizado por el colegio secundario EPET 4, de esa ciudad del norte misionero, según fuentes del hospital Samic de Iguazú”, narraba Télam por entonces.

Y agregaba: “Más de 400 jóvenes estudiantes quedaron sorprendidos ante la escena que se presentó mientras que a “Toto” Álvarez le practicaban ejercicios de reanimación los propios colegas que luchan por llegar a la intendencia”.

“Ya camino a la unidad sanitaria, Álvarez habría sufrido un segundo paro cardíaco, y una vez ingresado al nosocomio cardiólogos y el jefe de terapia intensiva trabajaron más de 30 minutos en la reanimación, sin poder salvarle la vida. Según se informó a Télam, Manuel  Álvarez falleció 40 minutos después de ingresar tras “un paro cardiorrespiratorio por un infarto masivo de miocardio“, concluía la agencia.

Síndrome del “corazón roto”

Guillermo Lerman explicó que el estrés agudo –que aparece de manera súbita, con muchos síntomas y evoluciona rápidamente– “puede precipitar un evento cardiovascular de importancia sobre todo en personas con algún diagnóstico, enfermedad o evento cardíaco previo.

Pero “por otro lado, el estrés agudo puede causar un evento en personas previamente sanas. Ejemplo de ello es la miocardiopatía por estrés o «síndrome de Tako-Tsubo», que remite a la forma de una canasta que usan pescadores japonenses para atrapar pulpos: esa misma forma adquiere el corazón tras sufrir esta enfermedad”, enfatizó Lerman.

Según la Fundación Española del Corazón, el “síndrome de Tako-Tsubo”, “síndrome del corazón roto”, “abombamiento apical” o “miocardiopatía por estrés” fue descripto por primera vez en los años 90 en Japón. Se le denominó «Tako-Tsubo» porque así se llama una vasija, abombada y con el cuello estrecho, usada tradicionalmente entre los pescadores nipones para atrapar pulpos”.

La mayoría de los casos reportados según esta Fundación –en un artículo elaborado por  Alfonso Valle, jefe del servicio Cardiología del Hospital Denia y cardiólogo del Hospital Casa Salud en Valencia– se vinculan “a estrés emocional o físico repentino e inesperado causando una liberación excesiva de adrenalina, que puede dañar temporalmente el corazón de algunas personas”.

Algunos desencadenantes suelen ser: noticias inesperadas y muy traumáticas, situaciones de mucho pánico, entre otras.

Sobre los síntomas, explica que “se caracteriza por tener una presentación similar a un infarto de miocardio (dolor de pecho, falta de aire), además existe un daño miocárdico transitorio, en la cual parte del corazón afectado (generalmente el ventrículo izquierdo) adquiere una forma similar a una trampa para pulpos”.

Pero hay diferencias, según la Fundación española.

“En un infarto de miocardio los síntomas se deben a un bloqueo total o casi total de una arteria coronaria, generalmente  a un coágulo de sangre que se forma debido a la acumulación de grasa en la pared de la arteria. En el caso del síndrome de Tako-Tsubo, las arterias coronarias no están obstruidas“, explica la institución.

Las accidentadas discusiones parlamentarias

En España hubo episodios de descompensaciones y desmayos en pleno debate legislativo.

Se hizo viral el de Joan Baldovípolítico nacido en Valencia y militante del Bloc Nacionalista Valencia. Fue alcalde de Sueca entre 2007 y 2011 y luego diputado en el Congreso de los Diputados por la Coalición Compromís.

En 2015 debieron suspender la sesión. No pudo seguir hablando, se descompensó e intervinieron médicos.

También hubo otros legisladores o funcionarios que se “desplomaron” en debates o exposiciones en cuerpos legislativos españoles. Por citar algunos:

Fraga sufre un desmayo en pleno debate del Parlamento gallego

La exconsejera Mariño se desmaya en pleno debate en la Asamblea

La salud de Alberto Fernández

Recientemente el precandidato a presidente por el Frente Todos, Alberto Fernández, en plenas idas y venidas y negociaciones intensísimas, debió ser internado 48 horas, según se dijo, “por un cuadro de tos agudo que ya llevaba dos semanas”, demandando muchos estudios y controles.

Él y su entorno desmintieron cualquier problema grave.

Pero el episodio no pudo dejar de ser leído teniendo en cuenta sus antecedentes médicos previos, como filtro; y las tensiones y emociones a las que estuvo sometido días previos.

 

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Estando en el Sanatorio Otamendi,  La Política Online publicó: ” «Tiene algo menor en la pleura pero ya le dan trato de paciente VIP y lo llenan de estudios”, dijeron a LPO en el entorno de Fernández. Previamente corrieron versiones que indicaban que  había sufrido una erupción con ampollas a raíz de un cuadro de estrés”.

Finalmente Alberto Fernández lo negó, según este medio, aunque su círculo habría hablado de la frenética tarea que el ‘armado’ electoral le estaba demandando.

“«No hay ni herpes, ni culebrilla, ni nada de eso… Seguramente el jueves estaré a full con la campaña», anticipó el compañero de fórmula de Cristina Kirchner. En su entorno reconocen que el exjefe de Gabinete mantiene un altísimo nivel de operación personal de las infinitas demandas que genera una campaña presidencial y acaso esa tendencia a concentrar le terminó bajando las defensas”, agregó el mismo medio.

 

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El impacto en el cuerpo, probado por la ciencia

El cardiólogo Guillermo Lerman explicó que en contexto de campaña, o en el transcurso de mandato en mandato, los funcionarios se ven sometidos a un estrés alto y constante que, como en cualquier persona, tiene consecuencias. 

Y aseguró que si bien desde hace tiempo se considera al estrés como un factor de riesgo en sí mismo, recientemente comenzó a dilucidarse el modo por el cual este puede desembocar en un evento cardiovascular. 

Según el presidente de la Asociación Santafesina de Cardiología, “estudios recientes de imágenes, muy específicos, demostraron que hay en el cerebro un centro que se activa con el estrés, llamado amígdala, que produce, por un lado, sustancias llamadas catecolaminas que inciden en la hipertensión arterial y en otros factores de riesgo”. 

Ejemplo de ello son la dopamina, la adrenalina, la noradrenalina, la serotonina y el cortisol, neurotransmisores que regulan e intervienen en muchísimos procesos vitales. Cuando alguno de ellos se desequilibra o altera, impacta en esos procesos en los que interviene.

Por otro lado, aseguró Lerman, que se comprobó que “el estrés activa, a través de la médula ósea, la proliferación de glóbulos blancos, pero fundamentalmente de otras sustancias inflamatorias que afectan la pared arterial con la formación consecuente de aterosclerosis“.

“La aterosclerosis es la generación de placas de colesterol que van tapando la luz de las arterias. En el caso de las arterias coronarias puede desembocar en un infarto, en el caso de las arterias cerebrales en un accidente cerebro vasculares o ACV”, enfatizó el cardiólogo.

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