viernes 13 de diciembre de 2019

MUNDO |

El veto a Huawei, un paso más de Trump en su guerra contra China

En el marco de la llamada ‘guerra comercial’ que desató el presidente de EE.UU., Donald Trump, contra Pekín, el 15 de mayo el mandatario firmó una orden ejecutiva que prohíbe el uso de equipos de telecomunicaciones fabricados por compañías consideradas como “una amenaza para la seguridad nacional”.

Poco después el Departamento de Comercio de EE.UU. anunció que incluirá a Huawei y a 70 empresas afiliadas en su llamada ‘Lista de Entidades’, una suerte de lista negra de empresas contrarias a los intereses estadounidenses– y Google y varios proveedores norteamericanos anunciaron que no trabajarán más con la compañía china.

Luego de la decisión, vale la pena preguntarse ¿cuál es el objetivo real de Trump para llevar a cabo el veto?

Lo cierto es que, tras anunciar la medida, el presidente no tuvo más remedio que dar una tregua de tres meses y retrasar el corte hasta el 19 de agosto. La preocupación de los usuarios y los efectos adversos de los mercados sobre las compañías estadounidenses se estaban haciendo demasiado fuertes como para incurrir en un divorcio tan repentino con Huawei.

Sin embargo, la decisión responde a una medida más de lo que se conoce como “guerra comercial” entre Estados Unidos y China, y más concretamente a su marcado enfrentamiento en el terreno tecnológico. Ya hace tiempo que el gobierno de Trump viene ejerciendo presión sobre las compañías de tecnología de la información chinas.

En 2018, el ejecutivo ya prohibió a los departamentos gubernamentales utilizar equipos fabricados por Huawei y otra compañía china, ZTE. Posteriormente, Canadá detuvo a instancias estadounidenses a la directora financiera de Huawei, Meng Wanzhou, y EE.UU. acusó a la compañía de espionaje industrial, fraude y otros delitos que la parte china niega rotundamente.

Según varios analistas, bajo el pretexto de la lucha contra el espionaje industrial y el robo de tecnología, EE.UU. simplemente excluye a las compañías chinas de su mercado. El motivo de tales acciones puede ser la lucha por el dominio en el campo de las redes móviles de quinta generación (5G). Huawei estaba planeando ser una de las primeras empresas en poner en venta teléfonos inteligentes dotados de dicha tecnología.

 

Lo cierto es que la medida no parece un hecho puntual, sino una forma de actuar bastante aceptada por gran parte del espectro político en EE.UU. El Partido Demócrata no hizo ningún alegato contundente en contra del veto, como tampoco se pronunciaron las élites empresariales estadounidenses. El silencio induce a pensar que no es una resolución puntual, sino que el recurso de vetar a China podría convertirse en habitual en los próximos tiempos.

Está por ver si la actual administración logra frenar el auge de China y mantener así a Estados Unidos como la primera potencia a nivel mundial en el ámbito tecnológico.

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