Devotos peregrinaron hasta la ermita de la Virgen del Cerro
Gran cantidad de fieles se convocar este sábado para trasladar la imagen hasta la ermita que fue puesta en valor. Peregrinaron desde Piedras Blancas hasta el final de costanera este donde se encuentra el templete que había sido vandalizado.
La advocación de la Virgen del Cerro suma permanentemente más devotos y este sábado quedó demostrado en la importante convocatoria de fieles en el espacio de la costanera este. la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús. En el año 1990, comienzan las apariciones de la Santísima Virgen en Salta, a una mujer. La devoción llegó a Santa Fe y crece con el paso del tiempo.
Silvia es una de las promotoras de la devoción y dijo por Aire de Santa Fe ” Invitamos a todos los que quieran a visitar y agradecer a nuestra madre. Gracias al piedrazo pudimos reconstruir esto y ahora está mas firme”, expresó.
Un hecho vandálico se produjo en la Costanera Este en la zona norte del paseo. Durante la madrugada del 1 de enero el santuario sufrió la rotura de sus vidrios.
Según se pudo saber, la estructura es un pilar de hierro y concreto que sostiene una caja vidriada donde, dentro de la misma, se encuentra esta imagen que fue traída desde Salta tras un año de tratativas. En ese lugar, los viernes desde las 20 un grupo de feligreses se reúnen para rezar, pedir y agradecer.
Es la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús. En el año 1990, comienzan las apariciones de la Santísima Virgen en Salta, a una mujer. Su vida hasta el año 1990 fue muy sencilla. Como ama de casa cumpliendo con sus deberes y llevando una vida muy apacible y feliz. Ella jamás imaginó ver a la Virgen y tampoco lo pidió.
A partir del año 1990, comienza a tener las primeras manifestaciones sobrenaturales, siendo ella misma la primera impresionada. Un día escucha una voz interior que le habla, esta voz es extraordinariamente radiante y celestial, inmediatamente provoca un cambio en su corazón.
Movida por un gran deseo de compartir esta dicha y felicidad, lo comenta con su pequeño entorno familiar, padres y hermanos; lo hace de manera espontánea y natural. En ese entonces María Livia medita en su interior y piensa que esto no va a trascender más allá de la intimidad de su alma.
